Estados Unidos podría proteger sus intereses económicos y políticos ayudando al Caribe a adoptar una economía más verde, aseguró el destacado activista y exnegociador climático de esta región, James Fletcher.
La Academia Richmond Vale, en esta isla caribeña de San Viente, reúne a jóvenes de todo el mundo con problemas derivados de la pobreza y el cambio climático e interesados en hacer algo al respecto, además de poner a prueba varias medidas de adaptación al fenómeno.
Verónica Yearwood ya no entra en pánico cuando escucha que el pronóstico para la próxima temporada seca en esta diminuta isla caribeña indica que las precipitaciones estarán por debajo del promedio, pues es hidróloga del departamento de agua de la Autoridad de Servicios Públicos de Antigua.
El Premiado poeta y dramaturgo Kendel Hippolyte, de Santa Lucía, considera que para cuidar al planeta es necesario que la ciudadanía del Caribe considere a la Tierra como su madre.
Hace 15 años, Stephanie Browne, exlegisladora de San Vicente y las Granadinas, solo necesitaba mirar la playa desde su casa para saber por qué su comunidad de la isla de Unión se conocía como “Gran Arena”.
El agricultor de la isla caribeña de Santa Lucía, Anthony Herman esperaba recuperar el año próximo parte de lo que perdió cuando 70 por ciento de su cultivo de castaña de cajú se marchitó y murió bajo el abrasador sol del sur del Caribe. Pero el clima le tenía preparada otra sorpresa.
Los líderes de los países del Caribe esperan que Francia confirme su compromiso de ayudarles en su esfuerzo de adaptación al cambio climático, con el gesto de reintegrarse al Banco de Desarrollo del Caribe (BDC), que podría hacerse efectivo en el marco de la Cumbre sobre el Clima de París.
Desde hace 32 años, el técnico forestal Joel Poyer trabaja con los bosques de San Vicente y Granadinas, y en los 18 meses que le quedan para la jubilación tiene la esperanza de que el gobierno y la población presten más atención a cómo las actividades humanas agravan las consecuencias del cambio climático.
Cuando terminó la cumbre de cambio climático en Perú, en diciembre del año pasado, los 15 miembros de la Comunidad del Caribe (Caricom), una grupo político y económico de pequeños estados insulares en desarrollo, vulnerables a la variación climática, se fueron con “lo mínimo necesario para seguir haciendo frente al fenómeno”.
El turismo es el principal sector de la economía de Santa Lucía y requiere un gran consumo de energía, lo que supone un problema para este pequeño país insular del Caribe dependiente de las importaciones de crudo.
Dentro de la Comunidad del Caribe (Caricom), Bahamas es un peso pesado del turismo. Con un producto interno bruto de 8.000 millones de dólares, este archipiélago integrado por 700 islas en el océano Atlántico tiene una economía que casi duplica a la de Barbados.
Durante décadas, las fértiles laderas del volcán La Soufriere, que ocupa el tercio norte de San Vicente, una isla caribeña de 344 kilómetros cuadrados, produjo marihuana, que avivó la economía clandestina y el comercio de esa sustancia ilegal en el Caribe oriental.