SALUD: Comienza guerra de patentes por el SRAS Por Rahul GoswamiSINGAPUR, 26 jun (IPS) - Ahora que la epidemia de síndrome
respiratorio agudo severo (SRAS) tiende a ceder en muchos de los
países afectados, crece el interés comercial en torno a la
enfermedad.
Cuando la epidemia estaba en su pico, en abril y mayo pasados,
las autoridades de salud se concentraban en medidas para prevenir
el contagio del SRAS, también llamada neumonía atípica.
Esas medidas siguen en pie, pero ante la reducción de la
incidencia de la enfermedad y el levantamiento el martes de la
recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de
evitar los viajes a la capital de China, la última zona del mundo
cubierta por esa advertencia, creció el interés por el hallazgo de
una cura.
Es aquí cuando entran en escena institutos de investigación,
grandes laboratorios y compañías de biotecnología.
El interés en el enorme potencial comercial de una cura para el
mal quedó en evidencia en el simposio científico sobre el SRAS
realizado el día 20 en Singapur, un día después de finalizada la
conferencia internacional organizada por la OMS en Kuala Lumpur,
Malasia.
El simposio reveló la gran dimensión de los esfuerzos
relacionados con la neumonía atípica en esta ciudad-estado que va
camino a convertirse en un centro de biotecnología.
Institutos de investigación, hospitales, universidades y el
sector privado presentaron 77 propuestas de investigación para
obtener fondos de la Agencia de Ciencia, Tecnología e
Investigación de Singapur.
Los grupos de investigación de este país podrían colaborar con
otros del extranjero, dijo un portavoz de la Agencia.
Por otra parte, el Centro para el Control y la Prevención de
Enfermedades, de Estados Unidos, y la Agencia de Columbia
Británica contra el Cáncer, de Canadá, ya solicitaron patentes
sobre el genoma del SRAS, en una acción que generó duras críticas.
”Como alternativa, esas agencias podrían haber publicado el
genoma, impidiendo así que otros pudieran patentarlo”, escribió el
médico Richard Gold, de la facultad de derecho de la Universidad
McGill, de Canadá, en la revista médica The Lancet.
Lo que sucede es que ambas organizaciones se proponen no sólo
impedir que otros patenten el genoma, sino también obtener el
derecho exclusivo a utilizar y vender sus formas moleculares,
agregó.
Pero también hay maniobras de competencia detrás de la medida.
Versitech Ltd, de la Universidad de Hong Kong, también solicitó
una patente, y otras empresas o instituciones podrían patentar
diversos usos del genoma y productos que interactúan con él.
Una de esas empresas es la estadounidense Abbott Laboratories,
que anunció planes para comercializar y distribuir un nuevo equipo
de diagnóstico del SRAS en pocas semanas.
La compañía sostiene que el equipo, desarrollado por la firma
biotecnológica alemana Artus GmbH, puede detectar el coronavirus,
supuesto causante del SRAS, en etapas tempranas de la enfermedad.
Sin embargo, las febriles gestiones de grupos de investigación
no buscan patentes defensivas, opinó Chee-khoon Chan, coordinador
de la Iniciativa de Salud de los Ciudadanos y profesor adjunto de
la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Sains de
Malasia, en Penang.
”La industria biotecnológica estadounidense realmente se echó a
andar cuando los Institutos Nacionales de Salud (los centros de
investigación de salud en Estados Unidos) permitieron que los
receptores de sus fondos de investigación pudieran explotar
comercialmente los hallazgos de sus estudios”, dijo a IPS.
Hasta entonces, tales hallazgos eran propiedad intelectual de
esos institutos, explicó Chee-khoon.
Tarde o temprano ”habrá patentes, porque hay un enorme valor
comercial en juego”, comentó Kalyan Banerjee, virólogo y ex
director del Instituto Nacional de Virología de India.
Mientras, se vuelve notorio el alivio por la reducción de la
incidencia del SRAS en el sudeste asiático. Las mascarillas ya no
se apilan en los recipientes para residuos, y los trabajadores de
la salud respiran más tranquilos.
Pero la defensa de esta región contra la epidemia entró en una
nueva etapa luego de la decisión adoptada el martes por la OMS.
Ahora, las medidas se concentran en la vigilancia y la
contención de la enfermedad, con dos áreas de interés en
particular: el hallazgo de una cura y la validez de la definición
de casos.
En todo el mundo, la OMS registró al menos 8.460 infecciones y
808 muertes por SRAS, en su gran mayoría en Asia oriental.
(FIN/2003) Envíe sus comentarios al editor |