MERCOSUR-EEUU: Entre acuerdos y desmentidos Por Rogelio Santo DomingoMIAMI, 20 nov (IPS) - El rumor de que Washington había capitulado ante el
planteo de Brasil de abrir conversaciones comerciales directas con el
Mercosur corrió como reguero de pólvora en medio de las negociaciones sobre
el ALCA, pero parece ser munición mojada.
”Vamos a marcar una fecha lo más rápido posible para un acuerdo entre
el Mercosur y Estados Unidos”, dijo Celso Amorim, canciller de Brasil, la
mayor economía del bloque que también conforman Argentina, Paraguay y Uruguay.
Esa expresión en boca nada menos que de Amorim fue la delicia de
periodistas ansiosos de un anuncio extraordinario en la víspera de la VIII
Conferencia Ministerial del ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las
Américas), que se realiza este jueves y el viernes en la sudoriental ciudad
estadounidense de Miami.
Es que el inicio de conversaciones entre el Mercosur (Mercado Común del
Sur) y Estados Unidos para alcanzar un pacto comercial similar al que este
país tiene con México y Canadá en la fórmula llamada cuatro más uno
implicaba un inesperado giro de Washington, que meses atrás habían
rechazado esa posibilidad.
Pero funcionarios estadounidenses atajaron la bola casi de inmediato.
Uno de ellos, que no se identificó, aclaró: ”sí, estamos negociando con
Brasil, con Argentina, con Paraguay y con Uruguay como un sólo bloque, pero
dentro del contexto del ALCA. Eso fue lo acordado por (el representante de
Comercio de Estados Unidos, Robert) Zoellick y Amorim meses atrás”.
Lo novedoso de la última reunión sostenida el miércoles entre
Washington y Brasilia, que comparten la presidencia de las negociaciones
para crear el ALCA, es haber fijado enero como fecha tentativa para empezar
a estudiar la eliminación de algunas barreras al intercambio de ciertos
productos y una ”prudente liberalización de los servicios”.
”No puede haber sorpresas. Acá ya todo está cocinado”, comentó el
empresario argentino, Antonio Estrany, participante en el foro empresarial
finalizado el miércoles también en Miami.
”Si hubiese sorpresas entonces esta reunión sería un fracaso para sus
organizadores. Estados Unidos no va a negociar con el Mercosur un acuerdo
separado de libre comercio porque significaría un escenario de negociación
aún más comprometedor para ellos que en el espacio más difuso del ALCA”,
explicó.
Al advertir que lo que viene del ALCA ”es lo más difícil”, Zoellick
cerró el foro de empresarios americanos pidiendo más participación del
sector privado.
Sin embargo, curiosamente, la queja de Estrany es similar a la de
algunas organizaciones de la sociedad civil que participaron en estos
encuentros previos a la reunión ministerial, cuando el empresario indica
que les ”pidieron opinión, pero el borrador de Declaración estaba impreso
con anterioridad”.
Funcionarios que llegaron a mitad de semana a Miami para instalar el
encuentro oficial del ALCA confirman la percepción del empresario.
”La declaración ministerial está prácticamente cerrada” comentó el
secretario de Comercio de la cancillería de Argentina, Martín Redrado, uno
de los principales delegados de su país a esta crucial instancia del
acuerdo que negocian 34 países, todos los de América a excepción de Cuba.
Un funcionario brasileño aseguró que se mal interpretaron las
declaraciones de Amorim. El canciller ”siempre ha dejado en claro que
nuestra opción es el de un ALCA flexible, precisamente porque hay temas que
los países aún no están preparados para negociar”, señaló.
La versión que los delegados brasileños empezaron a circular es que el
canciller de Uruguay, Didier Opertti, propuso en una carta a Zoellick
iniciar negociaciones bilaterales para un acuerdo de libre comercio con
Estados Unidos.
”Eso lo discutió Amorim con Zoellick y estuvieron de acuerdo en iniciar
conversaciones para un acuerdo comercial cuanto antes, pero sin salirse del
ALCA”, indicó el delegado carioca.
De hecho, la negociación podría implicar que dentro del Mercosur
algunos países vayan más lejos que otros en sus compromisos con Estados
Unidos, como pretende en particular Uruguay, pero siempre con el visto
bueno de los otros integrantes del bloque aduanero.
Pero, de hecho, la percepción es que la agenda brasileña se impuso y el
Mercosur salió fortalecido.
Quizás por ello, Zoellick dijo el miércoles rechazar la idea de que ”lo
que hemos negociado sea un ALCA light” o flexible.
Reconociendo la existencia de marcadas diferencias sobre el acuerdo
entre los 34 miembros del ALCA, Zoellick insistió en que ”estamos
intentando hacerlo realidad”.
La búsqueda del denominador común de derechos y obligaciones entre los
países se hará reconociendo las diferencias sociales y económicas de las
economías.
”En resumen, Estados Unidos comprende que, si quiere llevar a cabo el
ALCA, la política tiene que ir por delante y después la lógica de los
negocios”, explicó George Philip, experto en América Latina de la Escuela
de Economía de Londres.
”De lo contrario, ocurriría lo mismo que con la política de
condicionalidades de los organismos financieros multilaterales, que los
gobiernos terminaban rechazando medidas que compartían, pero que eran
vistas como una talla única impuesta por un ente supraestatal o por los
Estados Unidos”, apuntó.
La lección que el gobierno brasileño de Luiz Inácio Lula da Silva le ha
dado a Estados Unidos es que no puede haber una respuesta exclusivamente
tecnocrática a un problema fundamentalmente político.
Por ello, aunque grandes corporaciones estadounidenses no lo aceptan,
prevaleció la idea ”menos humillante” de un acuerdo en dos velocidades.
El primero incorpora el máximo común denominador que los países pueden
alcanzar en las negociaciones y el segundo incluirá bajo su paraguas esos
asuntos espinosos como las licitaciones gubernamentales, los subsidios
agrícolas y la regulación de las inversiones.
”La solución propuesta por los jugadores principales es un proceso de
negociación a largo plazo para aclarar estos obstáculos que se han hecho
más que evidentes en Miami”, puntualizó el economista Isaack Cohen, ex
director de la Comisión Económica para América Latina
”Esto es, la negación de Estados Unidos de acabar con los subsidios
agrícolas y la de Brasil de negociar en áreas como la propiedad intelectual
o la apertura a la inversión extranjera”, sostuvo.
La predominancia de la lógica de negociación política no es gratuita.
Miles de manifestantes esperan en Miami la oportunidad de demostrar que el
acuerdo de libre comercio no es tal sino una imposición de las economías
más poderosas.
Tampoco carece de lógica económica, Canadá y México cedieron en su
rechazo al ALCA flexible ”en aras del realismo”, como lo describe un
representante mexicano. Precisamente por esto, la perspectiva de un acuerdo
bilateral o plurilateral entre el Mercosur y Estados Unidos no pasó de ser
un globo de ensayo.
”No puede haber una negociación en bloque del Mercosur con Estados
Unidos que si quiera se acerque a lo que Brasil y Estados Unidos podríamos
llegar en el contexto del ALCA, por eso la idea es, de momento,
inconcebible, dijo el delegado estadounidense que no quiso identificarse.
Sino, ¿a qué ha venido todo este trajín que ha habido aquí en Miami
estos días?”, agregó el mismo funcionario que, minutos antes, tuvo que
llamar a su contraparte brasileño para saber de dónde venía tanto alboroto.
((FIN/2003) Envíe sus comentarios al editor |