IRAQ: Un año de convalecencia que más parece una agonía Análisis de Peyman PejmanDUBAI, 19 mar (IPS) - Un año después de que el presidente de Estados Unidos,
George W. Bush, lanzara su ofensiva militar para derrocar a Saddam Hussein,
Iraq muestra aun mayores síntomas de inestabilidad y tiene pocas
perspectivas de mejoría.
Los 100.000 soldados invasores se enfrentaron con poca resistencia de
las fuerzas de Saddam Hussein cuando inició la invasión el 20 de marzo de
2003, pero desde entonces permanece prácticamente paralizado ante los
constantes atentados de insurgentes iraquíes opuestos a la ocupación.
Mientras, los miembros del provisional Consejo de Gobierno, integrado
por iraquíes pero bajo supervisión de Washington, admitieron que la gran
mayoría de los 25 millones de habitantes de este país árabe no reconocen su
autoridad.
”Este Consejo no tiene mucha credibilidad ante la mayoría de las
personas, porque no fue elegido por el pueblo y porque no ha tenido grandes
logros en los últimos meses”, dijo Mahmoud Osman, miembro del Consejo en
representación de los kurdos.
Los desafíos que afrontan las fuerzas de ocupación y el Consejo, un año
después de la invasión, se multiplican.
Mantener la seguridad es el primero de todos, según admiten
funcionarios de Bagdad y de Washington. Lo que difículta la tarea son las
discrepancias entre las mismas autoridades sobre los autores de los atentados.
El jefe civil de la ocupación estadounidense en Iraq, Paul Bremer, y el
jefe del Comando Central, John Abizaid, afirman que la mayoría de los
ataques son obra de la red islámica Al Qaeda, del líder saudita Osama bin
Laden, responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva
York y Washington.
Centenares de soldados han muerto desde que se inició la ocupación, así
como funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas, de la Cruz
Roja, y civiles iraquíes.
Bremer y Abizaid, así como sus amigos en el Departamento (ministerio)
de Defensa, se basan especialmente sobre una carta encontrada en Iraq a
comienzos de este año y al parecer escrita por Abu Musab
Zarqawi, jordano-palestino que sería el líder de un grupo de Al Qaeda
desplegado en territorio iraquí.
En la misiva, Zarqawi señala que los atentados contra las fuerzas de
ocupación y sus colaboradores aumentarán en los días previos al 30 de
junio, cuando se espera que Estados Unidos entregue el control del país a
un nuevo gobierno iraquí.
Pero algunos jefes militares que supervisan la ocupación ponen en duda
que Al Qaeda esté detrás de los atentados.
El comandante de la Primera Brigada Blindada a cargo de la seguridad en
la capital iraquí, Martin Dempsey, consideró ante la prensa que es ”sólo
una teoría” el vínculo de Al Qaeda con ataques perpetrados este mes de
forma simultánea en Bagdad y Karbala, que mataron a unas 200 personas e
hirieron a otras 550.
Dempsey y otros dudan de que haya un ”masivo ingreso de terroristas al
territorio iraquí” y sostienen que los ataques son obra de ex partidarios
de Saddam Hussein y opositores a la ocupación.
Pero la mayor preocupación de algunos funcionarios es que los ataques
de la resistencia continúen luego de que Estados Unidos entregue el poder
político al nuevo gobierno en junio.
Si los soldados estadounidenses permanecen en Iraq durante los próximos
cuatro o cinco años para colaborar con el nuevo gobierno iraquí, es
probable que la resistencia mantenga su lucha contra lo que considera una
ocupación extranjera disfrazada.
La incertidumbre política es otro de los problemas de Iraq.
Washington y los 25 miembros del Consejo de Gobierno iraquí negocian el
traspaso de la soberanía y la forma en que deberán realizarse las
elecciones generales.
Es posible que el Consejo de Gobierno pase a tener 100 miembros en
junio, y que los comicios se lleven a cabo a fines de este año o a
principios de 2005.
Lo más difícil será resolver las grandes diferencias entre las
numerosas etnias y grupos religiosos en un país con una pobre experiencia
en debate democrático.
Mucho depende de la actitud que tome de aquí en más el influyente líder
de la mayoría chiita, el ayatolá Alí Sistani, quien sufrió arresto
domiciliario durante el régimen de Saddan Hussein y ahora es un duro
crítico de la ocupación.
”Los líderes chiitas, y sobre todo el ayatolá Sistani, son el reflejo
de la opinión del pueblo y por eso es muy importante para nosotros
explicarles nuestras acciones para que tengamos apoyo”, admitió Mowaffaq
al-Rabiee, miembro del Consejo.
A comienzos de este mes, el ayatolá expresó su oposición a la
Constitución acordada por todos los grupos del país luego de meses de
acalorado debate.
El peso político que aún tiene el ayatolá quedó en evidencia cuando los
representantes chiitas en el Consejo demoraron la firma del documento y
viajaron a la central ciudad de Najaf para intentar convencerlo.
Obtener más dinero para mantener la ocupación es otro de los desafíos,
y del que Washington habla menos.
Antes de la invasión, la Casa Blanca y el Departamento de Defensa
aseguraron que la operación no sería muy costosa debido a que la
reconstrucción del país se cubriría con la venta del petróleo iraquí.
”Iraq tiene un gran potencial para la exportación de petróleo, y
creemos que podrá comenzar a pagar su propia reconstrucción muy pronto”,
dijo el año pasado ante el Congreso legislativo el subsecretario de
Defensa, Paul Wolfowitz.
Pero esto todavía no ha sucedido y es poco probable que ocurra en el
corto plazo. La resistencia iraquí atacó varios oleoductos, lo que obligó a
suspender las exportaciones en varias ocasiones.
Además, las instalaciones petroleras están deterioradas por falta de
inversiones durante el pasado régimen, lo que reduce la capacidad
exportadora del país.
Iraq está exportando mucho más petróleo que antes de la guerra, pero
aún no obtiene las ganancias esperadas por el gobierno de Bush.
La venta de petróleo iraquí generó en todo el año pasado apenas 6.000
millones de dólares, muy lejos de los 4.000 millones mensuales que se
necesitan para financiar la ocupación.
Todos estos problemas enredan a Estados Unidos, haciendo más difícil
que cumpla el plazo para entregar la soberanía a los iraquíes. Los próximos
meses dirán si cumplirá con su promesa a tiempo.
(FIN/2004) Envíe sus comentarios al editor |