COMERCIO: Crisis de café sigue fuera de agenda Por Mario OsavaSAO PAULO, 17 jun (IPS) - Una mujer en Haití tiene que trabajar tres días en
los cafetales para ganarse los tres dólares que cuesta una tasa de café
expreso en Europa, denunció en Sao Paulo Luc Saintvile, un técnico de Oxfam
Internacional que presta asistencia a los caficultores de ese empobrecido
país caribeño.
Saintville y otros activistas, entre los cuales se cuentan productores
de café de Brasil, Haití y Honduras, promovieron un acto protesta
utilizando cinco sacos del grano tostado y dos burros cargados con más
mercadería, en una de las entradas del Parque Anhembi, donde tiene lugar la
XI Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad),
que finalizará este viernes.
El objetivo de los manifestantes es reclamar una solución para ”la peor
crisis del café, un tema olvidado en la agenda internacional”, explicó a
IPS el español Gonzalo Fajul, portavoz de Oxfam Internacional, la
organización no gubernamental que impulsa el movimiento ”comercio con
justicia”.
”Es un escándalo, sin precedentes” lo que ocurre con el café. Los
productores reciben sólo de 5.000 millones de dólares a 6.000 millones de
los 75.000 millones de dólares anuales que se obtienen de la venta del
grano en el mundo cuando está listo para consumir su infusión, destacó el
secretario general de la Unctad, Rubens Ricupero, al acercarse a los
manifestantes para prestarles solidaridad.
En los años mejores, en la década de 80, esa participación de los
productores alcanzaba de 11.000 a 12.000 millones de dólares.
Cuatro empresas transnacionales controlan 76 por ciento del mercado
mundial, acaparando las utilidades del negocio, según Oxfam. Mientras, la
caída a la mitad de los precios internacionales desde 1997 a la fecha llevó
este comercio al más bajo nivel de su historia, empobreciendo de modo
dramático a las 25 millones de familias que dependen de esa producción
cafetera.
El café es importante en las exportaciones de 50 países y en muchos de
ellos constituye la principal fuente de divisas.
”Los consumidores finales en los países ricos tampoco se benefician del
colapso del precio”, ante las abultadas ganancias de los empresarios,
observó Ricupero, anunciando que alguna esperanza surge en el horizonte
tras la decisión de Estados Unidos de volver al Acuerdo Internacional del Café.
Fue la retirada estadounidense que llevó en 1989 al colapso de ese
Acuerdo, ”que no era perfecto pero aseguraba a los productores condiciones
incomparablemente mejores que las actuales”, explicó. Es necesaria una
política urgente de reordenamiento de ese mercado y de ”compensación
financiera por las pérdidas sufridas”, acotó.
Con el retorno de Estados Unidos, otros grandes consumidores, como
Australia y Canadá, pueden seguir el ejemplo, abriendo paso a negociaciones
para recuperar y estabilizar los precios, observó Francisco Garcez Ourique,
asesor de Ricupero en esta XI Unctad y representante de los países
exportadores en la Organización Internacional del Café.
La industria del café, concentrada en los países en desarrollo, también
tienen interés en un acuerdo para mejorar la calidad de la materia prima y
tener garantías de suministro estable, según Ourique.
El café es un producto singular, que los países productores exportan
casi todo en estado bruto. Siquiera las primeras fases de su procesamiento,
la torrefacción y molienda, quedan en los países de origen. Así es como
Alemania es que llega a ser el mayor exportador de café tostado y molido.
Incluso Brasil, con una industrialización más avanzada que los demás
exportadores, lograba colocar en el exterior una parte insignificante de su
café tostado y recién ahora empieza un esfuerzo para elevarlo a casi diez
por ciento de su cosecha anual.
Es urgente una ”iniciativa global” para regular el mercado cafetero, a
través del control de la producción u oferta, mejora de calidad y mayor
industrialización del café en los países productores, resumió para IPS el
portavoz de Oxfam Internacional, que promueve una campaña mundial ”big
noise”, por un comercio justo, en favor de los pequeños productores, y que
ya cuenta con cinco millones de firmas.
En Haití, la crisis política actual agravó los problemas sociales
derivados del bajo precio del café. Se interrumpió el transporte en
carreteras amenazadas por las bandas armadas y también el crédito,
obligando a renegociar contratos de venta, informó Saintvile a IPS.
Ese país exporta poco, porque consume 70 por ciento de los 350.000
sacos producidos al año. Empero, 200.000 personas y cerca de un millón de
sus dependientes viven de la producción cafetera, cuyos costos de
producción no son cubiertos por el precio actual, señaló el experto haitiano.
En tanto, los 115.000 caficultores de Honduras lograron mantener su
producción de tres a 3,2 millones de sacos, en medio a la crisis, porque 85
por ciento de ellos son pequeños productores y usan mano de obra familiar,
sostuvo Nelson Guerra, productor y dirigente de la Central de Cooperativas
Cafeteras del país.
En Brasil, el mayor productor y exportador mundial de café, la suerte
es contar con un gran consumo interno. De los más de 30 millones de sacos
cosechados al año, 14 millones se destinan al mercado doméstico, apuntó
Geronimo Brumatti, un caficultor del oriental estado de Espíritu Santo
presente en la manifestación.
Pero la crisis afecta a los productores cafetaleros brasileños, que
suman entre 320.000 y 350.000, de los cuales 250.000 se desempeñan en
agricultura familiar.
Muchos de ellos abandonaron el cultivo e incluso sus tierras, además de
aumentar el desempleo entre los asalariados en la caficultura, estimados en
un millón de trabajadores, señaló Brumatti. Ocho millones de personas
trabajan en toda la cadena de la economía cafetera brasileña, precisó.
(FIN/2004) Envíe sus comentarios al editor |