FORO SOCIAL-AMERICA: El otro índice de riesgo país Por Gustavo GonzálezQUITO, 27 jul (IPS) - Brasil y Argentina son países en ”default”
(insolvencia) social y ambiental, según el modelo de índice de riesgo país
alternativo (IRPA) presentado este martes en el I Foro Social de las
Américas que se realiza en la capital de Ecuador.
El IRPA incorpora una nueva metodología, con elementos que miden la
vulnerabilidad de los países en cuanto a su desarrollo, explicó a IPS el
economista uruguayo Eduardo Gudynas, uno de los creadores de este novedoso
indicador.
La organización D3E (Desarrollo, Economía, Ecología, Equidad - América
Latina) y el Centro Latinoamericano de Ecología Social (Claes),
desarrollaron este método como una réplica a los criterios con que
consultoras financieras internacionales efectúan sus tradicionales
calificaciones de riesgo de las deudas soberanas de países pobres.
Con el riesgo país se condiciona la política económica de los gobiernos
en áreas tan sensibles como la deuda externa, asunto analizado en varios de
los paneles de este foro que bajo el lema ”otra América es posible”
congrega en Quito hasta este viernes a 8.000 personas de 40 países, de
acuerdo con datos de los organizadores.
”Otro mundo es posible y hay que tener un índice para medirlo”, comentó
con humor el economista ecuatoriano Alberto Acosta, del Instituto
Latinoamericano de Investigaciones Sociales, al elogiar esta iniciativa del
equipo de investigadores de D3E y Claes, con sede en Montevideo.
”El IRPA busca reflejar la probabilidad de deterioro social, económico
y ambiental que enfrentan los países latinoamericanos. Mientras el riesgo
país tradicional enfatiza aspectos económicos y financieros, el IRPA
incorpora otras dimensiones, como la social, la política y la ecológica”,
explicó Gudynas.
De acuerdo con este nuevo índice, Costa Rica es el único país
latinoamericano que tiene un IRPA tolerable, mientras en el otro extremo,
dos de las mayores economías regionales, Argentina y Brasil, están en
insolvencia social y ambiental.
El índice desarrollado por los investigadores uruguayos se basa en una
escala en la cual el valor cero corresponde a un riesgo aceptable y el peor
riesgo al valor 33,34.
Con un registro de uno a cinco, un país tiene una situación de riesgo
tolerable, de amenaza con valores a 5,01 a 10, situación crítica entre
10,01 y 20 y de default con índices de 20,01 hacia arriba.
El IRPA de Brasil es de 28,12 y el de Argentina de 22,72. Detrás de
ellos, en situación crítica, están Perú (17,68), Bolivia (15,01), Colombia
(13,86), Chile (12,58), Nicaragua (12,48), Venezuela (11,76), México
(11,64), Ecuador (11,45), Honduras (11,06) y Uruguay, con 10,52.
En situación de amenaza se encuentran Paraguay, con un IRPA de 9,75,
Guatemala (8,89), Panamá (7,64), República Dominicana (7,52) y El Salvador
(6,53), para cerrar la lista con el índice de 4,62 de Costa Rica, único
país con riesgo tolerable según este nuevo instrumento de medición.
La propuesta base del IRPA incorpora para la selección de indicadores
dimensiones económicas, sociales, ambientales, institucionales y
tecnológicas, pero en muchos casos con enfoques alternativos en su valoración.
Así, por ejemplo, un país puede tener un alto ingreso por
exportaciones, pero ser vulnerable si tiene una gran proporción de
productos primarios en sus ventas externas porque ello implica más
deterioro ambiental.
La economista Rocío Lapitz, también del equipo de D3E y Claes, señaló
que los indicadores convencionales de riesgo-país están diseñados para
medir la posibilidad de incumplimiento de pagos de un país y por tanto
indicar a los empresarios si ese país es conveniente o no para invertir.
Lapitz destacó que el método de medir el riesgo país con base en la
comparación de la cotización bursátil de los bonos de deuda de un país con
los bonos del Tesoro de Estados Unidos solo se aplica a los países en vías
de desarrollo y no a los industrializados.
Las agencias calificadoras aplican indicadores económicos, financieros
y también políticos, pero no indicadores sociales ni ambientales, agregó la
experta.
”La importancia que se otorga al riesgo país se debe a la debilidad
estructural de América Latina en materia de deuda. Es un instrumento creado
por agencias de intermediación financiera que lo han hecho en función de
sus objetivos. El problema es que nuestros gobiernos lo adoptan como guía”,
dijo a IPS Alejandro Villamar, de México.
”El riesgo país tradicional no mide calidad de vida ni posibilidades de
desarrollo. Mide capacidad y disposición de pago, pero no garantiza
sustentabilidad del pago de la deuda externa, porque es de muy corto plazo
y tremendamente limitado”, señaló Acosta.
”Priorizar el pago de la deuda es crear un deterioro social
programado”, agregó el economista, que citó como ejemplo al gobierno
ecuatoriano de Lucio Gutiérrez, que destina los excedentes de las ventas de
petróleo al servicio de la deuda y al mismo tiempo impone límites a la
inversión social.
La abogada ambientalista Margarita Florez, de Colombia, manifestó
extrañeza por el riesgo país relativamente bajo de una nación tan violenta
como la suya, pero recordó también que el gobierno comenzó hace algunos
años a indemnizar a las compañías petroleras por los daños de atentados
para mantener así una buena calificación.
Dentro de las paradojas del indicativo del riesgo país, Gudynas apuntó
que si un gobierno decide mejorar su legislación ambiental lo más probable
es que tenga una peor calificación de riesgo por parte de las agencias, que
verán este aspecto como un aumento de costos para los inversionistas.
El modelo presentado por los investigadores uruguayos tiene un carácter
propositivo y preliminar, con vistas a que sean las propias comunidades las
que vayan incorporando indicadores alternativos de riesgo adecuados a su
realidad, en lo que constituye también un ejercicio de participación
democrática.
(FIN/2004) Envíe sus comentarios al editor |