JUEGOS OLIMPICOS: Atletas más allá del límite Por Tito DragoMADRID, 12 ago (IPS) - La sombra del dopaje que cubre los Juegos Olímpicos a
inaugurarse este viernes en Atenas reflota la polémica sobre la
supervivencia del deporte amateur en tiempos de profesionalismo extremo y
da pie a planteamientos de despenalización del uso de sustancias estimulantes.
El director de la Escuela de Medicina Deportiva de la Universidad
Complutense de Madrid, Francisco Tobal, señaló, en este marco, que el
propio deporte de alta competición no es sano en sí mismo, más allá de que
haya o no dopaje, ”pues pone al cuerpo humano al límite de su capacidad”..
La lista de ausentes a esta edición olímpica por dopaje es larga. Uno
de ellos es uno de los grandes atletas de España, sexto en los Juegos
Olímpicos Sidney-2000, el piragüista Jovino González, quien no fue a Grecia
porque un análisis que la practicaron por sorpresa dio resultado positivo.
Para no asumir el problema, el presidente del Comité Olímpico Español
(COE), José María Echevarría, remitió el viernes pasado una carta a la
organización de los juegos de Atenas informando de que González no
asistiría por estar lesionado y que no habría ”sustituto”.
Desde Suiza, el Comité Olímpico informó que por haber dado positivo un
control de uso de sustancias prohibidas tampoco viajó a Atenas el ciclista
Oscar Camenzind, campeón del mundo en ruta en 1998. Por otro lado, el
Tribunal de Arbitraje Deportivo ratificó la exclusión por idénticos motivos
del colega australiano Jobie Dajka.
Igual suerte corrió el irlandés Cathal Lombard, corredor de 10.000
metros, quien declaró al diario Irish Examiner de su país que consumió el
conocido estimulante Eritropoyetina, más divulgado como EPO, razón por la
cual quedó fuera de los Juegos Olímpicos.
El ”caso del piragüista González” sirvió para poner en evidencia las
distintas opiniones respecto del asunto, comenzando por la del propio
dopado quien, tras conocer el resultado positivo del análisis, afirmó no
haber tomado nada que no le recetara el médico Manuel Rodríguez, de la
Federación Española de Atletismo.
Pero Rodríguez negó cualquier implicación en el asunto y puso su cargo
a disposición de la Federación, tras subrayar que él no tiene nada que
ocultar.
Emilio Merchán, otro integrante del equipo nacional de España, también
apuntó contra el facultativo, al señalar que, ”cuando te ponía algo,
Rodríguez te decía 'tú tranquilo', que son recuperadores y defensas” y que
le avisaba una semana antes de la cita para un control de dopaje para que
el análisis no diera positivo.
En estos días volvió a relucir la denuncia efectuada a mediados de
abril por otro ciclista español de trascendencia internacional, como es
Jesús Manzano, quien presentó recetas de sustancias estimulantes escritas
de puño y letra y firmadas por los médicos durante varios años seguidos e,
incluso, dosis de varias de las drogas indicadas que no alcanzó a consumir.
Ante esta situación hay quienes que, condenando el dopaje, dividen sus
acusaciones, señalando unos como culpables a los deportistas, otros a los
médicos y algunos a los propios dirigentes. En tanto, existen aquellos
especialistas que reclaman la legalización de esa práctica.
El gran problema consiste en que las drogas que se utilizan son
generalmente medicinas que se recetan para enfermedades específicas y, en
ese sentido, ”todo es medicina y todo es veneno”, según Pedro Manonelles,
secretario general de la Federación Española de Medicina del Deporte.
El facultativo pone como ejemplo el uso de la EPO, que clínicamente se
utiliza para disminuir la anemia severa o la hormona del crecimiento,
aplicada para aumentar la talla de los niños con retrasos en su desarrollo.
Pero el uso no originado en necesidades médicas, como las indicadas,
perjudica de manera considerable al hígado y los riñones, encargados de
metabolizar, filtrar y eliminar esas sustancias ”que son innecesarias en un
organismo sano”.
Por eso, concluye Manonelles, forzar la máquina (humana) a esos niveles
no es gratis y el dopaje pasa su factura
Sin embargo, es muy difícil evitar el uso de esas drogas si no se
aplica un riguroso y severo sistema de prevención y castigo, ”porque hay
mucho dinero y poder en juego y sólo se valora el éxito en función de los
resultados, sentenció Tobal.
En contraposición se pronuncia Lincoln Allison, fundador del Centro
para el Estudio del Deporte en la Sociedad, dependiente de la británica
Universidad de Warwick.
Allison, en un artículo publicado el miércoles por el madrileño diario
El Mundo, afirma que, ”en términos generales, los daños del empleo de
drogas para el incremento del rendimiento deportivo son considerablemente
menores que los que se derivan del consumo de tabaco o alcohol”.
Además, sostiene que muchos deportistas conocen perfectamente los
riesgos que corren y están debidamente preparados para el consumo de esa
clase de sustancias.
Para este sociólogo, los deportes más distinguibles son los que
requieren habilidad, táctica, buen criterio y valentía y ninguna de estas
cualidades pueden ser aumentada con drogas.
Pero si para destacarse en un deporte es necesario incrementar la fortaleza
física, el deportista se encuentra en la alternativa de que ”si no las
tomas (las drogas), no podrás hacerlo”.
Por eso, además de criticar el sistema actual, anticipa que la
ingeniería genética se encuentra a punto de fabricar sustancias que dejarán
a las drogas actuales como algo ”muy trivial en relación al impacto que
habrán de causar sobre nuestras ideas a propósito del juego limpio y el
rendimiento físico”.
En ese sentido, el especialista en terapia genética de la
estadounidense Universidad de Pensilvania Lee Weeney informó de que ya ha
recibido pedidos de deportistas para que les modifique genéticamente sus
cuerpos para convertirse en superhumanos, con una fuerza fuera de lo común..
(FIN/2004) Envíe sus comentarios al editor |