IRAQ: Basora en llamas Por Aaron Glantz y Alaa Hassan*BAGDAD, 27 may (IPS) - Más de 100 civiles han
muerto este mes en la meridional ciudad iraquí de
Basora, escenario de constantes actos de
violencia, enfrentamientos sectarios y choques
con las fuerzas de ocupación británicas.
El contrabando de petróleo a gran escala y la
carencia de servicios básicos como el agua y la
electricidad agravan aun más la situación en la
ciudad, ubicada 570 kilómetros al sur de Bagdad.
Los residentes responsabilizan al gobernador
Mohammed al-Waili y a Gran Bretaña.
Antes de esta ola de muertes, Basora gozaba
de cierta reputación como una de las ciudades más
pacíficas de Iraq, y los 8.000 soldados
británicos que la ocupan eran respetados por
brindar a los residentes un trato algo más humano
que sus pares estadounidenses.
Pero cuando miles de habitantes tomaron las
calles a inicios de este mes para protestar
contra el alto desempleo y la corrupción en la
oficina del gobernador, los británicos no dudaron
en atacar a los manifestantes desde helicópteros,
motivando represalias de la resistencia.
Los insurgentes "tiraron abajo un
helicóptero", dijo a IPS el presidente del
sindicato de trabajadores petroleros en Basora, As'aad Kareem.
"Fue una verdadera resistencia. Lo tiraron
abajo porque los británicos estaban apoyando al
gobernador y disparando a las personas de la
manifestación. Y el gobernador no los detuvo. Por
eso, es también responsabilidad de él", sostuvo.
"Yo visité Basora el año pasado y vi las
montañas de basura", dijo por su parte Amjad Ali
Al Jawahary, del sindicato de comerciantes iraquíes.
"El sistema de alcantarillado está destruido.
Los sistemas de distribución de agua no son
adecuados. Ni siquiera hay agua potable. La
electricidad no cumple con las expectativas. Por
entonces había electricidad apenas tres horas al
día, y ahora 30 minutos o una hora", afirmó.
Mientras, Kareem sostuvo que el agua y la
electricidad no eran las únicas razones de la tensión en la ciudad.
"El gobierno en Bagdad le dio mucho apoyo y
dinero a Basora, pero el gobernador cometió
malversación de fondos, lo que derivó en
violencia y en muchas huelgas, incluyendo de militares y policías", señaló.
En lo que va de este mes, siete soldados
británicos y 100 civiles iraquíes han muerto en disturbios.
Fadil el Sharaa, portavoz del clérigo chiita
Moqtada Sadr, sostuvo que las fuerzas británicas
y el gobernador (que pertenece al partido chiita
Consejo Supremo para la Revolución Islámica en
Iraq) desean culpar de las muertes a los conflictos sectarios.
Pero "lo que ocurrió en Basora fue que el
representante del ayatolá chiita Al Sistani habló
de corrupción cometida por el gobernador y su
administración, lo que motivó que el gobernador
responsabilizara a los religiosos de la violencia
en la ciudad y de la división de la población", dijo El Sharaa.
"Deben ser más responsables en sus
declaraciones. Ahora el problema ha sido
solucionado por la oficina de Sadr. Enviamos a
nuestro representante a Basora y tuvimos una
reunión con los dos grupos para intentar resolver
las diferencias en forma pacífica", añadió.
Pero los choques con la oficina del
gobernador no son la única causa de la violencia.
El grupo sunita Asociación de Eruditos Musulmanes
se quejó esta semana de que unas 1.200 familias
árabes de esa rama del Islam han sido obligadas a salir de la ciudad.
"Están secuestrando y matando personas todos
los días", dijo Jawahary en relación a la población sunita.
"Hace poco, 18 personas fueron secuestradas y
halladas muertas luego. El líder de una de las
tribus fue asesinado. El consejo de gobierno,
dominado por chiitas, quiere eliminar a los
sunitas, y los sunitas contraatacan", añadió.
Según un informe de la Organización de las
Naciones Unidas divulgado esta semana, por lo
menos 2.500 personas fueron asesinadas en Iraq
entre marzo y abril, mientras que otras 85.000
fueron forzadas a abandonar sus hogares.
Citando datos de la Organización
Internacional para las Migraciones, la Misión de
Asistencia de las Naciones Unidas para Iraq
señaló que 14.302 familias han sido desplazadas
en este país desde el atentado del 22 de febrero
contra una mezquita en la central ciudad de Samarra.
El informe reveló que la migración de las
familias desplazadas rompe con la tradicional
distribución geográfica entre sunitas y chiitas.
Mientras, el primer ministro de Dinamarca,
Anders Fogh Rasmussen, realizó esta semana una
visita a Basora, donde anunció que parte de los
535 soldados de ese país europeo instalados en la
ciudad serán llevados de regreso a fines de este verano boreal.
*Con aporte de Salam Talib.
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