IRAQ: Quedan más masacres ocultas Por Aaron Glantz y Alaa HassanBAGDAD, 6 jun (IPS) - Un médico iraquí que
presenció el año pasado la matanza cometida por
soldados de Estados Unidos en la localidad de
Haditha aseguró que ese caso no es único. Varias
masacres similares aún no salieron a la luz, dijo.
El Departamento de Estado (cancillería)
estadounidense reconoció la semana pasada que
infantes de marina (marines) asesinaron en
noviembre a 24 civiles --incluida una mujer de 66
años y un niño de cuatro-- en Haditha, en el occidente de Iraq.
Los portavoces militares habían asegurado
antes de la admisión del Pentágono que los
civiles habían muerto por la detonación de un explosivo sembrado en un camino.
"Hay muchos, muchos, muchos casos como el de
Haditha aún sin ser revelados", dijo a IPS el
doctor Salam Ishmael, gerente de proyectos de la
organización Médicos para Iraq y ex jefe de
internos en el Hospital de la Ciudad Médica de Bagdad.
En la propia Haditha, relató Ishmael,
militares estadounidenses cortaron la
electricidad y el agua de toda la ciudad,
atacaron el hospital e incendiaron su farmacia.
"El hospital sufrió tres ataques. En
noviembre pasado fue ocupado siete días por los
estadounidenses y el ejército iraquí, lo cual
constituye una grave violación de las
convenciones de Ginebra", informó el médico.
Las convenciones de Ginebra, base del derecho
internacional humanitario, rigen el trato a los
prisioneros de guerra y la defensa de la
población civil en circunstancias de conflicto, y
su cumplimiento es vigilado por la Federación
Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.
"En una de esas ocasiones, soldados
estadounidenses usaron armas de fuego dentro del
hospital. Esposaron a todos los médicos y
destrozaron todos los materiales que había en el
depósito. Todo terminó con el asesinato de un
paciente que estaba en su cama", afirmó Ishmael.
La Media Luna Roja Iraquí aseguró entonces
que casi 1.000 familias fueron obligadas a huir
de sus hogares en Haditha por la operación que
dirigieron los militares estadounidenses.
El Pentágono respondió a las acusaciones por
la masacre en Haditha con la retirada de los
soldados involucrados de Iraq y una investigación
penal. También anunciaron el lanzamiento de un
nuevo "entrenamiento ético" para soldados a ser
enviados a misiones en el exterior.
El soldado estadounidense Joseph Hatcher
trabajó en el occidental poblado iraquí de Dawr
entre febrero de 2004 y marzo de 2005. Su
entrenamiento sobre las características
culturales del país donde operaría consistió,
dijo, en tres horas de clase y la entrega de un folleto.
"Lo único que nos enseñaron sobre el idioma
árabe estaba en una octavilla que decía cosas
como 'agáchese y ponga sus manos en el suelo' y
'no se resista'. No aprendimos a iniciar ningún
tipo de conversación", dijo Hatcher a IPS.
En los 13 meses que trabajó en Iraq, Hatcher
participó en muchas redadas casa por casa similar
a la que culminó con la masacre de Haditha. Pero
ninguno de los miembros de su unidad hablaban
árabe, y con frecuencia cumplían su tarea sin un intérprete.
"Hablábamos poco en esas redadas", agregó.
"Apuntabas a alguien con la pistola y lo
empujabas al piso. Era lo habitual. No había modo
de saber si estabas capturando a alguien
importante... Sólo registrabas arbitrariamente una cuadra entera."
Salam al-Amidi trabajó como intérprete para
militares estadounidenses en la septentrional
ciudad de Mosul, en Kurdistán, controlada por
insurgentes durante más de un año. Al-Amidi
aseguró que era el único traductor para más de 5.000 soldados.
Los uniformados de Estados Unidos dependen,
en gran medida, de informantes que reciben un
pago por su servicio para decidir qué casas registrarán, aseguró el intérprete.
"Quizás un informante quería vengarse de una
familia y para eso nos decía que los vio
vendiendo armas. Íbamos a esa casa a las tres de
la madrugada, rompíamos la puerta y luego todo lo
que había dentro de la casa", indicó.
El diario The Washington Post informó el
lunes que marines ingresaron en la casa de un
discapacitado iraquí de 52 años, lo arrastraron
fuera de la casa y le dispararon cuatro veces en la cara.
Al igual que en el caso de Haditha, los ocho
marines involucrados han sido sometidos a
investigación penal. Todos ellos fueron enviados
de Iraq al cuartel Camp Pendleton, en el
sudoccidental estado de California, Estados Unidos.
De cualquier manera, crece el clamor entre
los dirigentes políticos estadounidenses sobre la
insuficiencia de la justicia militar para considerar estas atrocidades.
El Pentágono y el gobierno en general
deberían "ver estos incidentes como parte de un
gran problema sistemático", y no como "pequeños
compartimientos", advirtió el senador Jack Reed,
del opositor Partido Demócrata. ((FIN/2006) Envíe sus comentarios al editor |