EEUU busca otros caminos para incidir en Siria Por Samer AraabiWASHINGTON, 7 feb (IPS) - Washington estudia otras formas de incidir en el desarrollo de la crisis
en Siria tras el fallido intento del Consejo de Seguridad de la ONU de
aprobar una resolución a favor del cambio de gobierno en ese país de
Medio Oriente por uno de unidad nacional. La revuelta en Siria está por cumplir un año y la continua violencia
levó a llamados más fuertes para una intervención internacional que
obligue al presidente Bashar al-Assad a dar un paso al costado.
Al principio, el Consejo Nacional Sirio (CNS), que al parecer encabeza
la revuelta, se oponía a una intervención extranjera, pero
gradualmente fue cambiando de posición hasta considerar que es la
única forma de evitar una guerra civil en el país.
La ONU (Organización de las Naciones Unidas) estima que en los
enfrentamientos del año pasado murieron por lo menos 5.000 personas.
El CNS divulgó un comunicado llamando a la
comunidad internacional "a defender y a hacer algo para evitar el
derramamiento de sangre de sirios inocentes", al tiempo que condenó la
falta de voluntad de Rusia para poner fin a su sólida alianza militar
con el régimen de Al Assad.
Los intentos de coordinar acciones internacionales recibieron un duro
golpe el domingo 5 cuando Rusia y China vetaron una resolución del
Consejo de Seguridad de la ONU que proponía a Assad ceder el mando al
vicepresidente, Farouk al-Shara, como parte de un proceso hacia un
gobierno de unidad nacional.
El Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos comunicó el
lunes 6 el cierre de la embajada en Damasco y la repatriación de todo
el personal.
Tras los últimos episodios de violencia en Damasco "nos preocupa que
nuestra embajada no esté lo suficientemente protegida de ataques
armados.
El embajador estadounidense, Robert Ford abandonó la capital siria,
pero sigue siendo el representante de Estados Unidos para ese país y
su pueblo", reza el comunicado del Departamento de
Estado (cancillería).
Las responsabilidades humanitarias de Estados Unidos también
estuvieron en el tapete. La legisladora Sue Myrick expuso las formas
en las que Washington podría aliviar la profunda crisis que padecen
las comunidades de refugiados sirios en las fronteras del país, así
como en la propia Siria.
Las duras sanciones contra el régimen sirio, la ruptura de las
relaciones diplomáticas y económicas y las nuevas prioridades
presupuestales fijadas por Damasco hicieron que se disparara el precio
de los alimentos básicos. En algunas zonas del país hay escasez de
alimentos, de medicamentos y de electricidad.
Los campamentos de refugiados de Turquía no parecen estar mucho mejor,
faltan suministros básicos, además de padecer malas condiciones
climáticas.
Armando a los rebeldes
El fracaso de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU
multiplicó los llamados para que Washington tome medidas
independientes en Siria e incida en el desarrollo de los
acontecimientos en el terreno.
Tras la votación del domingo en el Consejo de Seguridad, la secretaria
de Estado de Estados Unidos, Hillary Rodham Clinton, llamó a la
coalición de "amigos de la democracia de Siria" a coordinar esfuerzos
para sacar a Assad.
"Trabajaremos con los amigos de la democracia de Siria en el mundo
para respaldar los planes pacíficos de la oposición a favor de un
cambio", declaró Clinton.
Esa afirmación hizo pensar en la posibilidad de que las potencias
occidentales asistieran con armas y entrenamiento a los rebeldes, algo
similar al Grupo de Contacto para Libia, que el año pasado ayudó a
financiar y armar al opositor Consejo Nacional de Transición.
Todavía no parece que haya ánimo para una participación militar
directa, pero muchos gobernantes, como el senador Joseph Lieberman,
del Partido Demócrata, llamaron abiertamente a suministrar armas,
inteligencia y otro tipo de asistencia militar a los rebeldes sirios,
en especial a los desertores del Ejército Libre de Siria.
Preocupación por una intervención
Numerosos observadores están molestos por la creciente militarización
del conflicto y muchos consideran que la participación militar de
Occidente distorsionaría la naturaleza de la revuelta.
Bassam Haddad, director del programa de Estudios sobre Medio Oriente
en la Universidad George Mason, escribió un artículo condenado la forma en que una
intervención extranjera socavaría los objetivos originales de la
revuelta, generando un acalorado debate entre defensores y opositores
de la medida.
En una entrevista con la cadena de noticias qatarí Al
Jazeera, Haddad, también cofundador del sitio Jadaliyya, alertó sobre
la transformación gradual de la revuelta de Siria, "de un
levantamiento interno legítimo contra la dictadura a algo mucho más
cínico".
Haddad, entre otros, acusó a Estados Unidos de apoyar la revuelta de
Siria en beneficio de sus propios intereses, al tiempo que ignora o
socava otros fenómenos similares, por ejemplo en Bahrein y Yemen.
Bashar Jaafari, el embajador de Siria en la ONU, capitalizó el sábado
esas contradicciones y preguntó a su par estadounidense Susan Rice por
qué no estaba "asqueada" con los numerosos vetos de Estados Unidos
protegiendo las operaciones militares de Israel contra Gaza, Líbano y,
en general, contra el pueblo palestino.
Rice había declarado sentirse "asqueada de que Rusia y China
impidieran que el Consejo de Seguridad cumpliera con su exclusivo
propósito".
Las relaciones de Washington con el régimen sirio son delicadas por un
asunto oscuro de hace unos años.
Con visos de amenaza para quienes defienden un cambio de régimen en
Occidente, Siria habría liberado a Abu Musad al-Suri, presunto cerebro
de los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres, preso en el marco
del programa de detenciones extraordinarias de la Agencia Central de
Inteligencia (CIA, por sus sigas en inglés).
El hecho fue interpretado como una declaración implícita de las
consecuencias de abandonar al régimen sirio y un recordatorio de los
lazos que mantuvieron ambos países durante la "guerra global contra el
terrorismo", lanzada por el gobierno de George W. Bush (2001-2009).
En el marco de la escalada de violencia en Siria y de la disposición
del régimen de Assad de recurrir a todas las opciones disponibles para
permanecer en el poder, muchos analistas consideran que ese tipo de
episodios sugieren que una mayor intervención extranjera solo avivará
las brasas de una guerra civil.
"El veto disminuirá la relevancia de la ONU y aumentará las
posibilidades de que Siria se hunda en una guerra civil, alimentada
por el flujo de armas y la asistencia a todas las partes", escribió
Marc Lynch, experto en Medio Oriente de la Universidad George
Washington, en su blog foreignpolicy.com tras la votación del Consejo
de Seguridad.
"El fracaso de la ONU no pondrá fin a los esfuerzos regionales e
internacionales por contener la escalada de brutalidad, pero los
empuja hacia otras opciones menos efectivas y hacia canales menos
legítimos. Las posibilidades, ya escasas, de un ‘aterrizaje suave’
en Siria, una transición política que ponga fin a la violencia, se
acercan a un fracaso rotundo", añadió.
(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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