Pakistán quiere enganchar a los hombres en control natal Por Zofeen EbrahimKARACHI, Pakistán, jul (IPS) - "Sin bisturí ni puntos ni hospitalización", garantiza el médico Ghulam
Shabbir Sudhayao, explicando la vasectomía, el procedimiento quirúrgico que es el método de control de la natalidad menos conocido en el
mundo."La gente confunde vasectomía con castración (remoción quirúrgica de
los testículos) y eso los asusta", dijo a IPS ese médico que trabaja
para el Departamento de Bienestar de la Población.
La vasectomía es una intervención menor que liga los conductos por
donde pasa el esperma. El propio Sudhayao recurrió a este método
cuando decidió que su familia estaba completa.
"Teníamos dos hijas y queríamos un varón, la tercera vez mi esposa dio
a luz mellizos", dijo a IPS.
"A diferencia de la vasectomía, la ligadura de trompas (en la mujer)
es una operación quirúrgica compleja y se realiza con anestesia
general", explicó Sudhayao, sobre por qué su esposa no recurrió a ese
procedimiento.
El médico dijo que en los últimos 20 años realizó más de 6.000 de
estas intervenciones de "10 minutos" y con anestesia local.
Pero Sudhayao está desanimado, pues los 2.000 trabajadores sociales
del departamento no pueden cumplir sus cuotas.
"No conseguimos más de 80 o 90 pacientes al mes, pese a que la
operación es gratuita y cada uno se lleva 500 rupias (unos cinco
dólares) para alimentación, y el que presente un interesado se puede
llevar 1,59 dólares de incentivo", indicó.
En las últimas dos décadas, Sudhayao capacitó a 18 médicos para
realizar este sencilla operación, pero muy pocos están interesados en
promoverla.
"Pese a haber sido capacitados para difundir el mensaje, dicen que
temen al ridículo. Para popularizar el método, necesitamos medios
electrónicos, la forma más rápida de hacerlo", apuntó.
Resulta interesante que sean los hombres de los sectores económicos
más bajos los que se den cuenta más rápido de los beneficios de este
procedimiento.
Syed Jeal Shah, de 42 años, profesor de biología en una escuela
estatal de Khairpur, se hizo una vasectomía después de tener 10 hijos.
"La situación se estaba yendo de las manos. No podíamos alimentar
tantas bocas con mi magro salario", explicó.
Aunque la operación fue hace ocho años, sigue siendo motivo de burla
entre sus amigos. "Dicen que la planificación es un problema de las
mujeres", explicó Shah.
"Los hombres no creen que sea un problema de ellos", coincidió
Sherhshah Syed, expresidente de la Sociedad de Obstetricia y
Ginecología de Pakistán y actual presidente del Foro Nacional de Salud
de las Mujeres.
Syed explicó que se asocia la vasectomía con la impotencia. Es un
asunto vergonzoso para los hombres, quienes suelen recurrir a los
clérigos, la mayoría de los cuales se oponen al control de la
natalidad.
Como la población de Pakistán aumenta con rapidez y los métodos de
planificación familiar enfocados en las mujeres fracasan, los expertos
tratan de promover la vasectomía como método de control de la
natalidad.
La población de Pakistán es de 180 millones de habitantes, y con un
promedio de cuatro hijos por mujeres, las proyecciones indican que
este país podrá tener más de 450 millones de habitantes en 2050.
Estudios de Soluciones de Investigación y Desarrollo, en colaboración
con la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional
(Usaid), muestran que seis millones de parejas pakistaníes necesitan,
cada año, anticonceptivos. El sector público solo cubre a 33 por
ciento de ellas.
Ayesha Jan, quien dirige esa institución con sede en Islamabad, dijo a
IPS que "53 por ciento de esas parejas compran métodos de
planificación familiar, en tanto 14 por ciento las reciben de
organizaciones no gubernamentales".
Las pakistaníes piensan en métodos de planificación familiar después
de haber tenido cinco o más hijos, según el Population Reference
Bureau, con sede en Washington, dedicado a investigar tendencias sobre
poblaciones.
"Las mujeres suelen tener la presión de tener familias numerosas para
mejorar su posición social y garantizar su supervivencia económica",
indicó Tewodros Melesse, director general de la Fundación
Internacional de Paternidad Planificada (http://www.ippf.org/).
"En muchos países, las muchachas se casan muy jóvenes, se embarazan
pronto y abandonan la escuela para ocuparse de su familia", dijo
Melesse a IPS.
En Pakistán, solo 22 por ciento de las mujeres casadas en edad de
concebir usan métodos anticonceptivos.
El demógrafo Farid Midhet, fundador de la Alianza Maternidad Segura,
sostiene que el "analfabetismo, en especial de las mujeres" y la mala
gobernanza son las dos principales razones de que los programas de
planificación familiar nunca funcionen en este país.
"El uso de anticonceptivos forma parte de una cultura educada y
progresista en la que las mujeres tienen cierta autonomía", dijo a
IPS.
A lo largo de los años, el énfasis y la presión para disminuir la
cantidad de nacimientos recayeron sobre las mujeres, la mayoría de las
cuales son analfabetas y sin poder de decisión respecto del tamaño de
la familia.
"La cantidad de esterilizaciones masculinas (0,33 por ciento de todos
los métodos de planificación familiar) y el uso de condones reflejan
un desequilibrio de género, las mujeres soportan una desproporcionada
carga en lo que respecta al" control de la natalidad, indicó Melesse.
"Tenemos que involucrar a los hombres como pacientes, socios y agentes
de cambio en el programa de salud reproductiva y sexual de Pakistán",
insistió.
"Prohibiciones religiosas y la oposición de los maridos son las
principales razones identificadas para la falta de uso de
anticonceptivos en Pakistán, por lo que necesitamos acercarnos a los
líderes religiosos", apuntó Melesse.
Abdul Ghaffar Khosa, de 55 años, enseña en una madrasa (escuela
islámica) en Nawabshah, en la provincia de Sindh, y dice que hay
distintas escuelas de pensamiento en el Islam respecto de la
planificación familiar. Pese a ser un tema controvertido, él dio el
ejemplo realizándose una vasectomía hace ocho años.
Pero lo hizo después de haber tenido 22 hijos con dos esposas. "Entre
los embarazos, ambas tuvieron pérdidas y se fueron debilitando. Me dio
miedo perderlas", confesó.
Kohsa esperó tres años para estar seguro de que el procedimiento no
había alterado sus funciones sexuales antes de recomendarlo a sus
amigos y parientes. Incluso sugirió el doctor Sudhayao a varios
clérigos.(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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