DDHH-LIBIA Peor que con Gadafi Por Mel FrykbergTRÍPOLI, 16 jul (IPS) - "La situación de derechos humanos en Libia ahora es mucho peor
que en el
régimen de Muammar Gadafi (1969-2011)", dijo a IPS el
activista Nasser
al-Hawary.Hawary, del Observatorio Libio para los Derechos Humanos,
presentó a
IPS testimonios de familias cuyos parientes fueron golpeados
hasta la
muerte por las milicias que siguen controlando vastas partes
de este
país del norte de África.
"Al menos 20 personas fueron golpeadas hasta morir estando
bajo
custodia de las milicias desde la revolución, y eso es una
estimación
conservadora. Probamente, la cifra real sea mucho mayor",
dijo
Hawary, mostrando las fotos de cuerpos ensangrentados que
acompañaban
a los testimonios.
Hawary nunca fue simpatizante de Gadafi. Por el contrario,
perteneció
a la rama salafista (integrista) del Islam y se opuso a su
régimen,
razón por la cual fue varias veces encarcelado.
Pero mucho peor fue el destino de varios de sus amigos
musulmanes. El
régimen de Gadafi persiguió con furia al fundamentalismo
islámico.
Finalmente, Hawary logró escapar a Egipto, donde vivió hasta
la
guerra civil de febrero de 2011 que terminó con el régimen.
A partir
de entonces, él y muchos otros islamistas regresaron a
Libia.
Pero luego de la "liberación" del país continúan los
secuestros, los
asesinatos y los ataques de venganza contra expartidarios
del régimen
y contra subsaharianos negros, a los que muchos aún
relacionan con
los mercenarios contratados por Gadafi durante la guerra.
Hace varios meses, Mohammad Dossah, de 28 años, fue
secuestrado en un
puesto de control de las milicias en la norteña ciudad de
Misrata,
cuando oficiaba como chofer para su empleador de la
Forrestor Oil
Company, a quien trasladaba de la ciudad de Ras al Amoud
hasta
Trípoli.
"No sé si está muerto o vivo. No hemos escuchado de él desde
que
desapareció en el puesto de control de la milicia, y la
policía que
investiga admitió que había perdido el rastro", dijo a IPS
el hermano
de la víctima, Hussam Dossah, de 25 años.
La policía en principio logró seguir el auto por varias
ciudades
hasta el este del país, pero luego se quedó sin pistas. No
se ha
vuelto a saber de Muhammad, y la familia no tiene idea de
qué puede
haberle ocurrido.
"Pudo haber sido secuestrado porque es negro, o porque los
milicianos
querían el automóvil que manejaba. Nosotros somos libios,
pero mi
padre es de Chad", afirmó Hussam.
Este es solo uno de los varios casos de secuestros,
asesinatos al
azar y robos, mientras las milicias siguen haciendo justicia
por mano
propia.
A pesar de que el Consejo Nacional de Transición (CNT)
prometió
juzgar o liberar a las más de 6.000 personas que se
encuentran
detenidas, solo algunas han recuperado la libertad, mientras
las
atrocidades cometidas por muchos rebeldes permanecen
impunes.
Las milicias que controlan las calles y aplican su propia
versión de
la ley son un problema incluso en las grandes ciudades donde
el CNT
supuestamente retomó el control.
Es habitual escuchar disparos en Trípoli por la noche, y a
veces
también de día. "Todos los hombres jóvenes portan armas",
dijo a IPS
el excombatiente rebelde Suheil al Lagi.
"Están acostumbrados a resolver las diferencias políticas y
las
pequeñas rencillas de esta manera, o usan sus armas para
asaltar a
las personas. El alto desempleo y las dificultades
financieras
agravan la situación", añadió.
La situación de seguridad en las provincias es todavía peor
que en
Trípoli. Las milicias extorsionan a las personas que pasan
por sus
puestos de control, sobre todo si estas son extranjeras o de
raza
negra.
Para viajar desde la frontera con Egipto hasta Trípoli se
deben
atravesar varios puestos de vigilancia controlados por
diversas
milicias.
En un puesto de Misrata por el que pasó esta corresponsal de
IPS, un
miliciano decidió que los extranjeros debían ser sometidos a
exámenes
de sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) como
condición para
que se les devolviera sus documentos. Finalmente
intervinieron otros
milicianos y se descartó la idea.
En varios puestos de vigilancia de la zona de Tobruk, los
milicianos
exigieron sobornos de hasta 30 dólares a cada uno de los
inmigrantes
egipcios que pasaban por allí.
"Somos conscientes de los problemas que afronta nuestro país
y
estamos tratando de resolverlos", dijo Hassan Issa, miembro
del CNT
en la ciudad de Ajdabia.
"No es fácil para nosotros controlar a todos los grupos en
este
momento", dijo por su parte Abdel Karim Subeihi, también
miembro del
CNT, en conversación con IPS.
En tanto, el excombatiente Al Lagi alertó: "Esta no es la
nueva Libia
por la que luchamos. Si la corrupción y la codicia
continúan,
tendremos que volver a tomar las armas, esta vez contra el
nuevo
gobierno".(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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