Vibrante recta final en lucha por el gobierno de Venezuela Por Humberto MárquezCARACAS, 25 sep (IPS) - La percepción de una competencia cabeza a cabeza domina la recta final
de la campaña por la Presidencia de Venezuela entre Hugo Chávez, en el
gobierno desde hace 14 años con un vasto apoyo popular, y Henrique
Capriles, nuevo imán de multitudes. Pero la mayoría de las encuestas dan
favorito al oficialismo.Seis de las 10 firmas encuestadoras más conocidas le otorgan una clara
ventaja a Chávez en la intención de voto para las elecciones del 7 de
octubre, un par favorece a Capriles y otras dos indican un "empate
técnico".
"Las encuestas no ganan elecciones, sus datos reflejan un estado
momentáneo de la opinión para que los contendientes ajusten sus
estrategias, pero en Venezuela se han convertido en insumos que la
prensa asume como noticias ciertas", comentó a IPS el analista
opositor Manuel Sierra.
Chávez "ganará, favorecido por las encuestadoras más serias, pero la
oposición ha generado en la clase media un triunfalismo peligroso,
porque prepara los ánimos para ser caldeados por la derrota, y una
confrontación podría ser convocada el 7 de octubre como un conflicto
de clases", replicó Nicmer Evans, un profesor de teoría política de la
Universidad Central de Venezuela que se declara afín al gobierno.
"La oposición tiene más posibilidades que nunca de triunfar. Capriles
va bien, pero las elecciones no se ganan en la víspera", terció Juan
José Rendón, consultor electoral venezolano que ha asesorado, entre
muchas otras, las campañas presidenciales que dieron la victoria a
Juan Manuel Santos en Colombia y Enrique Peña en México.
Quienes evalúan las posibilidades de victoria en esta contienda lo
hacen básicamente desde dos plataformas de observación: una es
examinar las encuestas y la otra es valorar si las campañas afianzan o
deshacen la larga hegemonía política de Chávez.
A todo esto, la campaña electoral ha transcurrido en relativa paz,
aunque se denunciaron ataques a marchas de Capriles y algunas pedreas
y escaramuzas entre ambos bandos.
Alrededor de 18,9 millones de venezolanas y venezolanos están
habilitados para concurrir a las urnas, de los cuales se calcula que
participarán finalmente algo más de 75 por ciento, según coinciden
expertos y encuestadores. Si esos números se confirman, el ganador
deberá reunir por lo menos cerca de 7,5 millones de sufragios.
También compiten por la Presidencia de Venezuela, aunque prácticamente
no son registrados por las encuestas, Orlando Chirino, un sindicalista
del izquierdista Partido Socialismo y Libertad, Luis Reyes, por la
evangélica Organización Renovadora Auténtica, Reina Sequera,
sindicalista de la educación postulada por Poder Laboral, y María
Bolívar, por el Partido Democrático Unido Por la Paz y La Libertad.
Los dirigentes del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela
(PSUV), comenzando por el propio Chávez, consideran que ya es
irreversible la tendencia marcada por las encuestas que les favorecen.
Germán Campos, cuya firma Encuestadora 30.11 considera que Chávez
obtendrá al menos 57 por ciento de los votos, dijo a IPS que "tendría
que producirse algún suceso extraordinario para que ese resultado
cambie, y debería ser de una magnitud e impacto tal que incluso
pudiera provocar la cancelación de las elecciones".
Es que aún se maneja la hipótesis de que problemas de salud puedan
impedir a Chávez, de 58 años, presentarse a los comicios, teniendo en
cuenta el cáncer que combatió con varias intervenciones quirúrgicas el
año pasado.
Según las leyes, el PSUV tendría la opción de postular un sustituto,
pero colaboradores de los comandos de campaña rivales admiten, en
privado, que la consecuencia directa sería aplazar las elecciones.
La tesis de que la mayoría de Chávez en las encuestas es irreversible
resulta controvertida por analistas obviamente animados por la
coalición opositora que sustenta a Capriles, la Mesa de Unidad
Democrática (MUD), quienes muestran secuencias de equívocos de esas
mediciones y sesgos visibles en la realización de sus trabajos.
El de más impacto ha sido un estudio del venezolano Iñaki Sagarzazu,
profesor de ciencias políticas de la Universidad de Glasgow, sobre la
disparidad entre las consultas al medir brechas de intención de voto
por Capriles y Chávez, y detectar sesgos en 51 sondeos efectuados
antes de las últimas cuatro elecciones.
Pero tomando en cuenta a las encuestadoras más conocidas, los
escenarios son tres: una victoria amplia de Chávez por seis, 10 o más
puntos porcentuales, un triunfo ajustado suyo o, finalmente, un
triunfo de Capriles por muy estrecho margen.
"Tengo la percepción de que no será así. Capriles debe ganar de una
manera cómoda y quizás arrolladora frente a un régimen que luce
exhausto", dijo a IPS el historiador Elías Pino, una de las voces de
intelectuales que, con base en análisis cualitativos antes que en
números de encuestas, advierten la posibilidad de un brusco cambio en
octubre.
Avalando esta percepción, el analista Sierra considera una posible
"avalancha" de votos opositores como consecuencia de "la enérgica y
rápida movilización que efectúa Capriles por zonas tradicionalmente
chavistas, despertando olas de entusiasmo".
En cambio, "la campaña de Chávez ha perdido presión, luce lenta,
inconexa y sin la energía de pasadas contiendas, una situación que
obviamente obedece a sus limitaciones de salud", según Sierra.
La campaña, formalmente iniciada en julio, ha mostrado a Chávez en
millones de afiches y numerosas apariciones en cadena nacional de
radio y televisión, casi siempre para tratar extensamente asuntos de
gobierno, así como en una docena de actos en ciudades, a los que llega
saludando desde un camión que se abre paso entre la multitud.
Capriles, en cambio, ha visitado 260 poblados y ciudades, a veces en
extremos distantes de las urbes más importantes del país, con intensas
caminatas en las que se mezcla con la gente a la que luego arenga.
Espera completar 300 de esos actos antes del 7 de octubre.
"Furor", tituló una crónica sobre esas giras el escritor de
telenovelas Leonardo Padrón, para resumir las emociones que el todavía
soltero Capriles, de 40 años, despierta a su paso incluso por
tradicionales bastiones del chavismo.
Mientras, el mandatario convoca a votar en octubre para seguir rumbo
al que llama "socialismo del siglo XXI", en defensa de los intereses
de los pobres y del reparto de riqueza, que presenta como cada vez más
equitativo, así como contra "el candidato del imperio (Estados Unidos)
y de la ultraderecha, que tiene un programa neoliberal oculto".
Capriles se ha centrado en criticar a Chávez en lo que entiende son
fallas en los servicios públicos, el incumplimiento de promesas en
cuanto a obras y empleos, "la ‘regaladera’ de petróleo al exterior" y
la ambición de eternizarse en el gobierno.
Pero, en cambio, defiende la continuidad de las "misiones", los
programas asistenciales de salud, alimentación, educación, auxilios a
madres en pobreza extrema y construcción de viviendas populares.
Chávez insiste en que, aunque los defienda, esos planes estarán
amenazados si gana su oponente. Este replicó proponiendo fijar esas
ayudas en una ley que resista los cambios de gobierno y garantizar que
lleguen sin discriminaciones por motivos políticos.
Ambos candidatos han advertido contra intenciones o aprestos para
desconocer resultados a su favor, evocando el espectro de la
confrontación callejera y el caos.
"Sectores de la derecha se están preparando para cantar fraude y
desconocer el triunfo del pueblo. Les advierto que no se atrevan.
También fracasarían y se arrepentirían de su vano intento durante toda
su vida", alerta Chávez.
Capriles responde: "Si el gobierno se atreve a alguna aventura o a
darle un palo a la mesa y tratar de desconocer la voluntad de nuestro
pueblo, va a haber un pueblo en la calle para exigir respeto a la
voluntad que se va a expresar el 7 de octubre".
(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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