MÉXICO-EEUU La marihuana incuba cambios en política antidroga Por Emilio GodoyMÉXICO, 7 nov (IPS) - La futura legalización para fines recreativos de la
producción,
distribución y consumo de marihuana en dos estados de Estados
Unidos
abre la puerta al debate de las políticas antidrogas en ese
país y en
México, así como la coordinación entre ambos de esa
estrategia,
advierten especialistas. "La opción menos mala es la legalización. Tendrá un impacto
sobre el
diseño de la prohibición, pues va a haber un efecto cascada,
vamos a
ver un cambio muy pronto", dijo a IPS el investigador Jorge
Chabat,
del estatal pero autónomo Centro de Investigación y Docencia
Económicas, de México.
En un referendo coincidente con las elecciones del martes 6
en las
que fue reelecto el presidente Barack Obama, los votantes
del
noroccidental estado de Washington y del central Colorado
dieron el
sí al levantamiento, por primera vez en Estados Unidos, de
la
prohibición de producir, distribuir y vender marihuana.
Una consulta similar en el también noroccidental estado de
Oregon
resultó negativa, mientras que en Massachusetts, en el otro
extremo
del país, los votantes aprobaron por mayoría legalizar la
marihuana
para uso terapéutico.
Así, la Regulación y Legalización de la Marihuana o
Iniciativa 502
permitirá en Washington la producción, posesión, envío y
distribución
de cannabis para mayores de 21 años.
Establece, además, la emisión de licencias a agricultores
para la
siembra de la hierba, que será comercializada en tiendas
especiales,
y la creación de un impuesto de 25 por ciento a la venta,
cuya
recaudación será destinada al fondo general estadual, a
presupuestos
locales, a la prevención de abusos de sustancias y a la
investigación, educación y salud.
En Colorado, donde ya se permite el uso medicinal de la
marihuana, la
Enmienda 64 propone tratarla igual que las bebidas
alcohólicas, de
modo que los mayores de 21 años podrán poseer, comprar y
consumir esa
droga. También prevé la penalización para quien conduzca un
vehículo
bajo sus efectos y para los menores de 21 años que sean
encontrados
distribuyendo esa droga.
En 17 estados de Estados Unidos y en el capitalino distrito
de
Columbia ya se permite el consumo de cannabis con fines
medicinales,
pero la ley federal de Control y Prevención Comprensiva del
Abuso de
Drogas de 1970, con alcance a todo el país, continúan
calificando de
ilegal su producción, posesión y uso.
México mira con interés
"La legalización no resuelve el problema, porque la cocaína
genera
las ganancias mayores. Hay que enfocarlo como un tema de
política
exterior, porque México no tiene un problema de consumo,
sino que el
que lo tiene es Estados Unidos", explicó a IPS el académico
Jorge
Javier Romero, del Departamento de Política y Cultura de la
estatal
Universidad Autónoma Metropolitana.
Unos 30 millones de los 312 millones de habitantes de
Estados Unidos
consumen anualmente unas 3.700 toneladas de marihuana, cuyo
valor en
el mercado minorista va de los 15.000 millones y 30.000
millones de
dólares, según el informe "Si los
vecinos
legalizan", elaborado por Alejandro Hope y Eduardo
Clark, del no
gubernamental Instituto Mexicano para la Competitividad
(IMCO).
El estudio detalla que, de ese consumo, entre 40 y 67 por
ciento
proviene de México, de donde las mafias traficantes captan
unos 2.000
millones de dólares por la comercialización de cannabis, que
se
produce mayoritariamente en estados del oeste y del sur de
este país.
México es un emblema de los errores del enfoque represivo
contra las
sustancias prohibidas, respaldado por Washington,
sostuvieron los
expertos consultados por IPS.
Aplicado desde diciembre de 2006 por el entonces flamante
presidente
Felipe Calderón, el programa de lucha contra las drogas sacó
a las
calles a miles de soldados. Pero entre los resultados
negativos
cuando se termina el mandato de este gobierno conservador se
cuentan
la muerte de más de 90.000 personas, la desaparición de
10.000 y
otras 250.000 desplazadas de sus hogares, según datos de
organizaciones de derechos humanos y recuentos
periodísticos.
El epílogo de las consultas públicas en los estados de
Washington y
Colorado "sería el choque estructural más importante que ha
experimentado el narcotráfico en una generación" y
"transformaría los
términos de la discusión sobre las drogas", remata el
análisis del
IMCO.
El gobierno estadounidense de Obama puede apelar el
resultado de los
referendos ante los tribunales, pero aún no se ha
pronunciado al
respecto.
"Incluso si solo un estado dispusiera la despenalización, la
decisión
reverberaría a lo largo del hemisferio, donde el debate
sobre la
política antidroga se ha abierto dramáticamente", señala el
análisis
"Tomando la iniciativa sobre la marihuana legal", de John
Walsh,
asociado a la no gubernamental Oficina de Washington sobre
América
Latina.
"El nuevo gobierno (de México) podría copiar lo que harían"
en los
estados referidos, planteó Chabat, en referencia a Enrique
Peña, del
aún opositor Partido Revolucionario Institucional, quien
asumirá la
Presidencia el 1 de diciembre.
Peña ha hablado de cambiar la estrategia contra el crimen,
sin
aclarar cuál será el nuevo rumbo de ese plan.
El estudio del IMCO estima que las organizaciones criminales
mexicanas perderían 36,5 por ciento del mercado de
Washington, lo
cual equivale a una disminución anual de 1.372 millones de
dólares,
mientras que la reducción en Colorado llegaría a 37,9 por
ciento, con
un total de 1.425 millones de dólares.
Los más perjudicados por la medida serían el Cartel de
Sinaloa,
considerado el más poderoso en México y con ramificaciones
en América
del Sur y el occidente europeo, y Los Caballeros Templarios,
dos de
las mafias que se disputan el envío de drogas ilegales a
Estados
Unidos.
Es necesario revisar "el papel de México como dique", que
Estados
Unidos le ha impuesto "como baluarte para detener el
trasiego",
sostuvo Romero, para quien "hay que quitarle los ingresos al
narcotráfico y eso se da con la regulación".
El IMCO recomienda al gobierno mexicano no legalizar la
producción y
comercialización de marihuana mientras no haya una
definición en la
potencia vecina del norte en cuanto a la legislación
federal, lanzar
programas de desarrollo alternativo en las zonas de cultivos
y
vigilar el potencial tráfico a la inversa, es decir de
Estados Unidos
a México.
La legalización de la producción y venta en Colorado y
Washington
tomará tiempo, pues ambos territorios deben erigir la
infraestructura
requerida durante el primer semestre de 2013.
El texto de Walsh advierte que "las consecuencias del voto
estatal a
favor de la legalización dependerán de su aplicación real, y
eso, a
su vez, de cómo responderá el gobierno de Obama a la acción
estadual
y a las especificidades del nuevo diseño regulatorio".(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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