Subsidios multimillonarios alimentan sobrepesca insostenible Por Christopher PalaWASHINGTON, nov (IPS) - Aumentan los reclamos mundiales para que las grandes
potencias
pesqueras dejen de subsidiar flotas internacionales cuyos
métodos
atentan contra los recursos marinos y reducen las capturas de
los
pescadores artesanales.Los subsidios ascienden a 27.000 millones de dólares al año,
de los
cuales alrededor de dos tercios proceden de China, Corea del
Sur y
Taiwán, además de Japón, Estados Unidos y países de Europa,
según una
investigación de la canadiense Universidad de Columbia
Británica.
La mayor parte del dinero va para la construcción de los
cada vez más
eficientes barcos necesarios para capturar las disminuidas
poblaciones
de peces del mundo, y más recursos se van en compensar el
creciente
consumo de combustible para adentrarse en lo profundo del
mar.
El resultado, según el autor principal del estudio, Rashid
Sumaila, es
que los contribuyentes financian el agotamiento de reservas
marinas y
el empobrecimiento de las comunidades costeras en el
extranjero.
"Una gran cantidad del pescado consumido en Europa, Estados
Unidos y
Japón procede de otros países, en general pobres", porque
hace mucho
tiempo que los ricos sobreexplotaron sus propios recursos,
dijo a IPS
en entrevista telefónica.
"Cuánto más pescan sus flotas en una zona, más difícil se
hace seguir
pescando en ella y más subsidios piden", explicó. "Es de
locos",
exclamó.
El relator especial de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU)
para el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, dijo
que en
los países ricos se come tres veces más pescado por
habitante que en
los pobres, lo que agota los océanos y priva a los
pescadores de las
naciones en desarrollo de sus ingresos y a las poblaciones
costeras de
alimento.
"Sin una acción rápida" para eliminar las prácticas
destructivas, "la
pesca no podrá seguir desempeñando el papel fundamental de
asegurar el
derecho a la alimentación de millones de personas", alertó
De
Schutter.
Al reclamar el fin de los subsidios dijo que "las
generaciones futuras
pagarán el precio cuando los océanos estén desprovistos".
El informe de la ONU "Fisheries and the Right to
Food"
(Las pesquerías y el derecho a la alimentación), señala que
tratados
internacionales como la Convención
de las
Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y la
Organización Mundial
del Comercio
(http://www.wto.org/spanish/tratop_s/rulesneg_s/fish_s/fish_
s.htm)
hace tiempo que llamaron a terminar con los subsidios a las
flotas que
no usan métodos de pesca sostenibles.
Además, el dinero que las flotas industriales pagan a las
naciones en
desarrollo para pescar en sus aguas suelen terminar en manos
de
gobiernos corruptos, mientras el impacto lo sufren las
comunidades
costeras pobres.
La mayoría de los barcos industriales no solo no serían
rentables sin
subsidios, sino que ofrecen muchos menos empleos, 200 cada
1.000
toneladas de pescado, frente a los 2.400 de la pesca
artesanal y con
embarcaciones pequeñas, según otro estudio citado en el
informe de la
ONU.
A escala global, eso se traduce en que 500.000 pescadores
industriales
capturan 30 millones de toneladas de pescado, desechan al
mar 15
millones de toneladas y queman 37 millones de toneladas de
combustible.
La pesca artesanal también extrae 30 millones de toneladas
de recursos
marinos. Pero emplea a 12 millones de personas, no desecha
casi nada,
usa la séptima parte de combustible que los barcos
industriales y
recibe un quinto de los subsidios.
Además, el alimento que suministran desempeña un papel mucho
mayor en
la salud de las poblaciones locales que el pescado más caro
que se
vende en los países más ricos.
Los barcos industriales pescan otros 35 millones de
toneladas de otros
recursos marinos. El resultado de esto es que desaparecen
muchos de
los recursos vitales para los peces, además de grandes
cantidades de
plancton, la base de la cadena alimenticia.
A escala global, 95 por ciento del arroz y 80 por ciento del
trigo se
consumen en el país en el que fueron cultivados, pero solo
60 por
ciento del pescado se come en donde fue capturado. El resto
se
exporta, según el estudio.
Por el derecho a pescar en aguas jurisdiccionales, las
flotas
industriales pagan a los gobiernos entre dos por ciento, a
Guinea
Bissau, y seis por ciento, a las islas del océano Pacífico
en cuyas
aguas se obtiene la mitad del atún consumido en el mundo.
En comparación, las compañías extranjeras que fabrican
aceite pagan a
los gobiernos entre 30 y 70 por ciento del valor del
producto extraído
de su territorio.
En algunos países, los pequeños pescadores llegaron al
límite.
En mayo, 50.000 pescadores artesanales de Senegal, molestos
por la
reducción de su captura a causa de las flotas europeas
dedicadas a la
pesca de arrastre, obligaron al nuevo gobierno a cancelar
las
licencias de las flotas extranjeras otorgadas por su
predecesor, con
apoyo de organizaciones como Greenpeace.
Namibia, por ejemplo, prohibió la presencia de barcos
extranjeros en
sus aguas pues luego de su independencia, en 1990,
desarrolló su
propia pesca industrial.
Maldivas, en el océano Índico, clausuró la pesca de atún
para
embarcaciones industriales extranjeras para favorecer a los
pequeños
barcos cerqueros, que consiguen peces de mejor calidad.
El informe de la ONU llama a los gobiernos con costa a
negociar nuevos
acuerdos con flotas extranjeras para mantener los barcos
lejos del
fondo del mar y permitir la recuperación de los recursos de
pequeña
escala.
"Los recursos deben ser alejados de la sobreexplotación para
beneficiar a las comunidades locales", remarcó De Schutter.(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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