La ley y el orden privatizados en Kirguistán Por Chris Rickleton * IPS/EurasiaNetBISKEK, nov (IPS) - Una mañana en la capital de Kirguistán, Dilnoza se despertó y descubrió
que su nuevo automóvil Toyota Corolla no estaba. Enseguida supo a quién
llamar, y no era la comisaría de su barrio. Dilnoza denunció el hecho a una agencia de seguridad privada, que
insistió en que no revelara su nombre completo. Seis días después, los
operativos de la agencia lograron encontrar y recuperar su automóvil,
ubicado en un poblado a las afueras de la capital.
Al ser consultada por qué no recurrió a la policía, su respuesta fue
práctica. "Pagué a la compañía para que tuvieran un incentivo para
buscarlo. La policía no lo tiene", explicó la mujer de 33 años, quien
dijo estar en una "cómoda posición económica".
En los últimos ocho años, dos presidentes de Kirguistán fueron
derrocados en medio de violentas protestas callejeras y saqueos
generalizados.
Eso, sumado a la propagada corrupción, diezmó la confianza de la
población en la policía nacional. No sorprende entonces que muchas
personas y empresas recurran a agencias privadas de seguridad para
proteger su propiedad e investigar delitos.
Según cifras otorgadas por un funcionario del Ministerio del Interior,
hay 400 agencias privadas de seguridad con permiso de porte de armas
en este país, 30 de las cuales operan todo el año.
Muchas de estas, como la contratada por Dilnoza, se niegan a hacer
declaraciones sobre sus actividades.
De las empresas activas de Biskek, 13 integran la Unión de Agencias de
Seguridad, un foro que se reúne regularmente con oficiales de la
policía para discutir cuestiones prácticas del trabajo.
Funcionarios del Ministerio del Interior participan de los encuentros,
según Vladimir Bessarabov, director general de Barracuda, una agencia
de detectives y de seguridad, pero es raro que exista cooperación
entre las estructuras de seguridad privada y pública.
"La policía nos ve como competencia", explicó a EurasiaNet.
"Es lógico", apuntó Bessarabov, cuya empresa creció de los 30
empleados con que se fundó, en 2004, a los 200 actuales, ofreciendo
servicios personales y corporativos. Entre sus clientes se encuentra
la multinacional de bebidas Coca-Cola.
La policía también ofrece servicios de custodia pagos, indicó. Pero
las fuerzas privadas están mejor remuneradas y son más profesionales,
añadió.
Los miembros de la Unión de Agencias de Seguridad envían a sus
guardias a un curso dictado por Dordoi Securities, una de las grandes
empresas con 800 empleados, donde les hacen análisis psicológicos y
los capacitan en primeros auxilios y manejo de armas.
Por su parte, la academia de policía de Kirguistán tiene fama de ser
una guarida de corruptos. Una reyerta en una fiesta de graduación en
el último verano boreal repercutió en su reputación en materia de
profesionalismo.
"Tratamos de no contratar gente del Ministerio de Asuntos Internos
porque la policía está llena de malos hábitos", apuntó Bessarabov. "La
fuerza es corrupta, y su definición de servicio no corresponde al
grado de trabajo que pido a mis muchachos", añadió.
Muchos residentes de Biskek creen que los oficiales de policía están
más interesados en usar sus cargos para beneficio personal que en
preservar la seguridad pública.
Omurbek Suvanaliev, oficial de carrera que desempeñó brevemente el
cargo de ministro del Interior en el gobierno del derrocado Kurmanbek
Bakiev (2005-2010), reconoció que la desmoralizada fuerza policial
perdió credibilidad a los ojos de la población.
"La gente comprende que las estructuras de seguridad existen para
defender al jefe de Estado y a otras autoridades", dijo a EurasiaNet.
"La policía perdió sus funciones civiles", apuntó.
Pero el aumento de empresas privadas de seguridad y de detectives, que
no responden a una cadena de mando centralizada, es riesgoso. Esas
agencias pueden ofrecer cobertura a actividades delictivas, alertó.
"Nos negábamos a otorgar licencias a personas consideradas una amenaza
para la seguridad pública", indicó Suvanaliev, quien fuera dos veces
jefe de policía de Biskek y ahora dirigente político de la oposición.
"Pero luego, la familia Bakiev comenzó a otorgar licencias a todo el
mundo, incluso a sus vínculos de criminales y narcotraficantes",
añadió.
Clientes como Dilnoza pueden elegir entre las posibles actividades
delictivas de las agencias privadas y los abiertos reclamos de soborno
de los oficiales de la policía.
"Los policías son ladrones, lo vemos a diario", se quejó.
Como integrante de la minoría uigur, sin conexiones con la fuerza
policial, también siente que es menos probable que las autoridades
respondan a su solicitud de asistencia.
"Se trata de qué puedas pagar y de quién protegerá mejor tus
intereses", arguyó.
Este artículo fue originalmente publicado por Eurasianet.org.
(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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