AMÉRICA LATINA Clase media crece con huesos frágiles Por Carey L. BironWASHINGTON, 14 nov (IPS) - La clase media en América Latina creció 50 por ciento en los
últimos 10
años, aseguró el Banco Mundial. Sin embargo, los gobiernos de
la región
aún tienen el desafío de lograr que este avance genere un
"círculo
virtuoso".
El último informe del organismo multilateral de crédito
indica que la
clase media de la región pasó de 103 millones de personas en
2003 a
152 millones en 2009.
Asimismo, 24 millones de los 73 millones de latinoamericanos
que
salieron de la pobreza no entraron directamente a la clase
media,
sino que pasaron a incrementar lo que organismo multilateral
llama
"clase vulnerable. Este sector es hoy el mayor grupo
socioeconómico
de la región, con 38 por ciento de los 577 millones de
latinoamericanos.
Esta clase baja y la clase media representan cada uno 30 por
ciento
de la población, y la alta dos por ciento.
El Banco Mundial define a la clase media como el grupo
socioeconómico
conformado por aquellos que ganan entre 10 y 50 dólares
diarios o que
integran una familia cuyos ingresos son de entre 14.600 y
73.000
dólares anuales.
Gran parte del crecimiento de la región, gobernada
mayoritariamente
en
este decenio por partidos de izquierda y centroizquierda,
fue
impulsado por el buen desempeño económico internacional
hasta fines
de 2008.
La capacidad de los gobiernos para mantener esta tendencia
frente a
la más débil situación actual determinará el grado en que se
consoliden los avances.
"Debido a la crisis en la eurozona, muchos países piensan
ahora mucho
en el corto plazo. Pero América Latina, gracias a años de
esfuerzos,
tiene el lujo de pensar más a largo plazo, y eso es
importante",
destacó el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, al
presentar
el informe "La
movilidad
económica y el crecimiento de la clase media en América
Latina"
en la sede del organismo el martes 13.
"Las razones detrás de este cambio incluyen el crecimiento
(económico) sostenido, la generación de empleos y la
disminución de
la desigualdad… pero los países aún deben concentrarse en
ese siete
por ciento de población que no tiene acceso a agua potable y
al 20
por ciento que carece de saneamiento", agregó.
Algunos países se destacaron particularmente, como Colombia,
donde 54
por ciento de la población ascendió de nivel socioeconómico,
y
Brasil, donde se produjo 40 por ciento de toda la movilidad
económica
registrada en la región.
Sin embargo, economistas
brasileños ponen en duda el número de personas que
habrían
abandonado la clase baja en su país, señalando que a la hora
de
calcularlo se deben contemplar otros factores, además de los
ingresos
de los hogares, como el consumo.
Otros análisis subrayan el importante papel que desempeñaron
las
mujeres en la reducción de la pobreza en América Latina.
"Las mujeres latinoamericanas fueron responsables de 30 por
ciento de
la reducción de la extrema pobreza en la región la pasada
década,
como resultado de su creciente participación en la fuerza
laboral y
su mejora de ingresos", escribió el martes 13 la analista
Stephanie
Leutert, del centro de estudios Council on Foreign
Relations, con
sede en Washington.
"Al igual que en otros lugares, el declive económico mundial
impactó
más fuerte en los ingresos de los hombres. En respuesta, las
mujeres
latinoamericanas ocuparon el vacío, provocando más de la
mitad de la
reducción de la pobreza de 2009", indicó.
Después de varios años de desigualdad extremadamente alta,
su
reducción significativa fue "completamente inesperada",
reconoció el
martes el economista en jefe del Banco Mundial para América
Latina y
el Caribe, Augusto de la Torre, en diálogo con periodistas.
"Durante años, América Latina ha sido una de las regiones
más
desiguales, pero ahora es una de las pocas, si no la única,
en donde
la brecha entre ricos y pobres cae. Ese es un fenómeno
notable",
afirmó.
"Una sociedad con una creciente clase media tiene más
probabilidades
de reducir… las desigualdades, además de que este sector es
ampliamente reconocido como un agente de estabilidad y
prosperidad",
sostiene.
"Para una región de ingresos medios como América Latina, la
clase
media tiene implicaciones cruciales", añadió.
En busca del círculo virtuoso
No obstante, De la Torre propuso cautela y recomendó no
"llamar
esto una victoria", al menos por tres razones.
La primera de ellas es que la frágil situación económica
mundial
demandará una serie de fuertes medidas de respuesta a los
gobiernos
nacionales. El Banco Mundial se concentrará en promover
reformas a
los sistemas de protección social, a la par de nuevas y
creativas
inversiones en educación.
En segundo lugar, la desigualdad aún no ha sido abatida por
completo,
y las circunstancias de nacimiento para la población
latinoamericana
siguen siendo extremadamente importantes.
"Lamentablemente, el contexto familiar todavía importa
demasiado en
América Latina", señaló De la Torre.
"En este sentido, los pobres sufren una doble adversidad:
son pobres
y tienen menos educación, y además tienen muchas de
probabilidades de
seguir así. Esto ha mejorado, aunque quizás en forma
demasiado
lenta", agregó.
La tercera cuestión, y quizás la más complicada para los
políticos,
es que los miembros de la nueva clase media muestran poca
inclinación
a usar su fortalecida influencia en presionar a los
gobiernos
nacionales para que mejoren los servicios públicos y las
instituciones.
De hecho, muchos prefieren directamente ignorar los
servicios del
gobierno cuanto les sea posible.
En el resto del mundo, cuando la clase media comienza a
crecer, la
tendencia es que se fortalezcan las instituciones
democráticas, haya
menos niveles de corrupción y mejore la calidad de los
servicios
públicos. El Banco explica que se genera así un círculo
virtuoso.
Sin embargo, la clase media latinoamericana todavía no
parece
contribuir a la mejora de la capacidad institucional al
ritmo que se
ha visto en otros lugares.
"Esto es preocupante. La gente ingresa a la clase media en
América
Latina y, en vez de involucrarse en la mejora institucional,
tiende a
optar por alejarse de los servicios públicos", señaló De la
Torre.
En vez de exigir, por ejemplo, la mejora de las escuelas, de
la
policía o de las redes eléctricas públicas, muchos en la
nueva clase
media prefieren pagar colegios y servicios de seguridad
privados, así
como comprar generadores de energía propios.
Además, muestran resistencia a pagar impuestos. Con
excepción de
Brasil, los ingresos fiscales de los gobiernos
latinoamericanos
equivalen en promedio a 17 por ciento de su producto interno
bruto,
mientras que la mayoría de los países del Norte recolectan
el doble.
"América Latina corre el riesgo de entrar en una era de mala
calidad
de servicios públicos, mientras que el poco uso de estos por
parte de
la clase media deriva en una escasa disposición al cambio",
explicó
De la Torre. "Podríamos estar eludiendo el círculo
virtuoso", alertó.
El nuevo informe también llama a los legisladores de América
Latina a
explícitamente incorporar la meta de iguales oportunidades
en las
políticas públicas. El presidente del Banco Mundial sostuvo
que esto
no era solo un tema moral, sino también económico.
"Los países que se han concentrado en reducir la desigualdad
han
visto que esto es de hecho bueno para el crecimiento
económico", dijo
Kim el martes. "La evidencia de la última década en América
Latina es
clara: el sendero al crecimiento debe incluir a muchas más
personas".(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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