La centroizquierda chilena retada a forjar nueva expresión Por Marianela JarroudSANTIAGO, nov (IPS) - "Chile necesita un gran pacto de oposición que convierta a la mayoría
sociológica, que es de centroizquierda, en una nueva expresión", señaló
el sociólogo Manuel Antonio Garretón, al analizar el espectro político
con miras a las elecciones presidenciales del año próximo. Garretón cree que la fuerza política que Chile necesita no es por sí
sola la centroizquierdista Concertación de Partidos por la
Democracia, conformada por los partidos Demócrata Cristiano (PDC),
Socialista (PS), Por la Democracia (PPD) y Radical Social Demócrata
(PRSD). Pero tampoco es cada uno de los grupos opositores que no son
abarcados por esa coalición.
Este y otros analistas consultados por IPS toman como una muestra
fiel del cuadro de situación político-partidaria los resultados de
los comicios municipales del 28 de octubre, cuando la derechista
Coalición por el Cambio, que sustenta el gobierno de Sebastián
Piñera, recibió un golpe duro y algo sorpresivo.
Sin embargo, el consecuente triunfo de la Concertación tuvo su costo
y fue presentarse dividida en diversos acuerdos extracoalición. Así,
el PRSD y PPD se unieron con el Partido Comunista en el llamado Pacto
Por un Chile Justo, mientras que el PS y el PDC postularon candidatos
por su lado bajo el nombre Concertación Democrática.
La suma de ambos convenios electorales hizo que la Concertación
aumentara de 147 a 168 la cantidad de comunas a su mando, mientras
que la derecha bajó de 144 a 118.
El PC ya había sido clave para el triunfo de la socialista Michelle
Bachelet en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de
enero de 2006, al aportarle casi el seis por ciento de los votos que
obtuvo en la segunda ronda.
Y de seguro seguirá siendo clave en las presidenciales de 2013,
cuando la Concertación compita por retornar al gobierno con una
candidatura que, según todos los expertos, ocupará Bachelet, favorita
en todas las encuestas.
El politólogo Augusto Varas indicó a IPS que el PC "está bien
posicionado" puesto que, a su liderazgo tradicional, se suman hoy
líderes jóvenes, como los otrora dirigentes estudiantiles Camilo
Ballesteros, quien compitió por una alcaldía y perdió por apenas 600
votos, y Camila Vallejo, quien maneja la posibilidad de postularse al
parlamento en 2013.
Otro fenómeno es la consolidación del nuevo Partido Progresista (PRO)
de Marco Enríquez-Ominami, el joven dirigente escindido del Partido
Socialista que compitió en la primera vuelta de las elecciones
presidenciales de 2010 y obtuvo 20 por ciento de los votos, una
adhesión que le restó las fuerzas suficientes a la Concertación para
completar 24 años en el gobierno.
"El PRO fue creado en medio de una cultura muy antipartidista, lo
cual ya es una paradoja", apuntó Varas.
Como en los comicios recientes sumó 4,5 por ciento de los votos en
general al competir solo en algunas regiones, "no se sabe cuánto
puede dar ahora en una competencia abierta a nivel nacional" como las
que deberá afrontar en diciembre de 2013, añadió Varas, editor del
Barómetro de Política y Equidad de Fundación Equitas.
El hijo de Miguel Enríquez, el líder del Movimiento de Izquierda
Revolucionaria asesinado el 5 de octubre de 1974 por la dictadura de
Augusto Pinochet (1973-1990), es el "descolgado" de la Concertación
que más temor produce entre sus antiguos compañeros de ruta.
El PRO ha rechazado públicamente la posibilidad de aliarse con la
Concertación, por lo que de seguro correrá solo en 2013, instancia en
la que, para Varas, debería aumentar su adhesión.
"Mi impresión es que la primera vuelta de las elecciones
presidenciales es el punto de arranque que tiene Enríquez-Ominami
para subir ese 4,5 por ciento. Y ese va a ser un porcentaje que será
interesante desde el punto de vista estratégico en el caso de una
eventual segunda vuelta presidencial" en enero de 2014, explicó.
En este escenario, "la Concertación tiene que ampliarse e incorporar
no solamente a esta fuerza dispersa electoral conformada por los
comunistas, el PRO y otros, sino a los movimientos sociales. Ahí está
el gran desafío", dijo Varas.
Garretón, ganador en 2007 del Premio Nacional de Humanidades y
Ciencias Sociales, coincidió con Varas al indicar que la
centroizquierda debe dar una vuelta de timón y reconstruir una
relación con el movimiento social "que respete la autonomía, pero
buscando un gran acuerdo".
"El gran espacio para reconstruir la relación entre política y
sociedad y, al mismo tiempo, darle al país un orden político legítimo
y consensuado, es una lucha por una asamblea constituyente, que
termine en una nueva Constitución, para lo cual es necesario un
plebiscito", señaló.
La Constitución vigente en Chile data de 1980, en plena dictadura
militar, y establece, entre otros, un sistema político para muchos
retrógrado y segmentario.
Uno de los puntos más rechazados es el llamado sistema electoral
binominal, que se basa en que cada partido o coalición o grupo
independiente presenta dos candidatos para cada distrito o
circunscripción electoral y se suman los votos de cada agrupación
para determinar los dos elegidos, algo que impulsa el bipartidismo e
impide el surgimiento de fuerzas independientes a las coaliciones.
Para Garretón, una participación activa de la ciudadanía puede
"transformar la mayoría sociológica de centroizquierda que tiene el
país en mayoría política".
La flamante presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT),
Bárbara Figueroa, comentó a IPS que, tras el resultado de las
elecciones municipales, "se evidencia que hay necesidad de cambio y
que esos deben ser en la línea de lo que ha planteado el mundo
social".
Figueroa coincidió en que "lo que se debe desarrollar son procesos de
mucha participación e inclusión, donde el debate programático sea
central y no hayan sólo rostros u ‘ofertones’ presidenciales y donde
finalmente el mundo social tenga una gran incidencia".
"El desafío para el mundo de la oposición y para todos los sectores
es reconocer las propuestas, lo que debate el movimiento social como
una gran tarea a abordar en la posibilidad de pensar cualquier
proyecto futuro, cualquier futuro gobierno", concluyó.(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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