AGRICULTURA-ÁFRICA Transgénicos sí, transgénicos no Por Busani BafanaJOHANNESBURGO, nov (IPS) - El agricultor sudafricano Motlasi Musi no está contento con el llamado
del Centro Africano para la Bioseguridad (ACB, por sus siglas en inglés)
a prohibir el cultivo, la importación y la exportación del maíz
transgénico."Yo consumo maíz genéticamente modificado, que he cultivado en mi
granja durante más de siete años, y aún estoy vivo", señaló.
Musi, de 57 años, es agricultor del valle de Fun, en el área de
Olifantsvlei, a las afueras de Johannesburgo, y abrazó con entusiasmo
la biotecnología a través del Programa para la Redistribución de
Tierras y el Desarrollo Agrícola de Sudáfrica.
"Lo único que ha cambiado son mi rendimiento y mis ingresos", dijo a
IPS. El productor explicó que gana unos 225 dólares más por hectárea
con el maíz transgénico que con el común.
El cultivo y la venta de maíz genéticamente modificado ayudan a
reducir la inseguridad alimentaria en Sudáfrica, aseguró.
"La biotecnología tiene un gran papel en la seguridad alimentaria",
indicó. "El clima ha cambiado, y yo sé que con semillas tolerantes a
las sequías tengo una herramienta para luchar contra el
recalentamiento planetario".
Un informe de abril pasado del Instituto de Emergencia Climática,
titulado "El impacto del cambio climático en Sudáfrica", señala que
este país experimenta un gradual aumento de las temperaturas desde
hace 60 años.
Se prevé que las temperaturas en las regiones costeras aumentarán
entre uno y dos grados para 2050.
Pero el ACB no cree que los transgénicos puedan garantizar la
seguridad alimentaria en el continente, y menos en Sudáfrica.
La organización apoya una declaración de grupos de la sociedad civil
africanos que llama a la prohibición del maíz transgénico en todo el
continente, y que será entregada a los gobiernos de los respectivos
países.
Hasta ahora, la declaración reunió 656 firmas de apoyo en Internet,
incluyendo las de 160 organizaciones africanas.
"Enviamos una carta abierta a nuestro ministro de Agricultura en
octubre para prohibir el maíz transgénico en Sudáfrica", dijo Haidee
Swanby, del ACB, en diálogo con IPS.
"Hemos plantado, importado y exportado cultivos transgénicos durante
14 años sin ningún impacto (positivo) en la seguridad alimentaria. De
hecho, una bolsa de harina de maíz es 84 por ciento más cara hoy que
hace cuatro o cinco años", añadió.
Swanby sostuvo que era necesario mejorar el acceso a los alimentos,
encarando temas como la pobreza, el desempleo, la tenencia de tierras,
los servicios, la infraestructura, el acceso a los mercados y las
prácticas de comercio desleal.
"Los alimentos genéticamente modificados nunca fueron etiquetados en
Sudáfrica, así que no hay forma de saber si están causando problemas
de salud", señaló Swanby, y llamó a realizar un estudio riguroso sobre
las posibles consecuencias del consumo de transgénicos.
"Si alguien se enferma, ¿cómo van a seguir el rastro de los
transgénicos si no saben si los están consumiendo? ¡Queremos más
ciencia, no menos!", añadió.
El ACB cuenta con el apoyo de la organización Amigos de la Tierra
internacional, que presiona para que África sea un continente libre de
productos genéticamente modificados.
Aparte del maíz, Sudáfrica también cultiva soja transgénica tolerante
a las malezas y algodón resistente a los insectos.
Sudáfrica es uno de los tres países en África, junto a Burkina Faso y
Egipto, que cultiva y comercializa productos genéticamente
modificados.
Por su parte, Nigeria, Kenia y Uganda realizan actualmente pruebas de
campo, mientras que otras seis naciones africanas adoptaron leyes de
bioseguridad permitiendo el desarrollo controlado y la
comercialización de transgénicos.
El coordinador de Amigos de la Tierra, Nnimmo Bassey, dijo a IPS que
los productos modificados no cumplían con las promesas hechas por la
industria de la biotecnología, y sostuvo que el hambre en África es
usada como una excusa para contaminar y erosionar la diversidad
genética del continente.
Bassey opinó que los cultivos transgénicos no son ni más nutritivos ni
logran mejores cosechas. Tampoco reducen el uso de pesticidas y
herbicidas, y por el contrario son peligrosos para la salud humana y
para el ambiente, alertó.
"Todo se trata de una colonización del mercado", dijo a IPS. "Los
cultivos transgénicos ni generan seguridad alimentaria ni cubren los
déficit de nutrición. El camino es la soberanía alimentaria. Los
africanos deben determinar qué cosechas son adecuadas cultural y
ambientalmente".
Más de 80 por ciento de las necesidades alimentarias de este
continente son cubiertas por la pequeña agricultura.
Amigos de la Tierra citó experimentos fallidos con el algodón Bt
(variedad que tiene a la bacteria Bacillus thuringiensis insertada en
su código genético) en Burkina Faso y Sudáfrica, donde había sido
promocionado como un cultivo que podría sacar a muchas personas de la
pobreza.
Mientras, la empresa internacional de citogenética DuPont Pioneer
defendió la utilización de semillas híbridas, esto es, las que surgen
del cruce de plantas de la misma especie. Otro tipo de semillas
mejoradas son las transgénicas, a las que se les han injertado genes
de otras especies vegetales o animales.
El vicepresidente de la compañía para África, Asia y China, Daniel
Jacobi, dijo a IPS que alrededor de un tercio de las 24 millones de
hectáreas de maíz plantadas al año en África subsahariana tienen
semillas híbridas.
Los agricultores obtienen buenas cosechas de esas semillas usando
fertilizantes y mejores prácticas agrícolas, destacó.
"Podemos ganar mucha productividad en África subsahariana haciendo
todas estas cosas sin jamás introducir transgénicos", dijo Jacobi.
"Creo que tendemos a enredarnos en el debate sobre los transgénicos y
sobre cómo las compañías multinacionales obligan a los agricultores
locales a usarlos. Creo que debemos concentrarnos en ayudar a esos
campesinos a hacer mejor su trabajo usando semillas híbridas y no
dejar que esas prioridades se pierdan en el gran debate filosófico
sobre los transgénicos", añadió.
Por su parte, AfricaBio, asociación que promueve el desarrollo de la
biotecnología, señaló que la vasta mayoría de la población sudafricana
tiene dificultades para cubrir sus necesidades alimenticias diarias, y
que los transgénicos han demostrado ser una solución.
"Por 14 temporadas consecutivas, los sudafricanos han plantado y
consumido productos derivados de cultivos transgénicos como parte de
su dieta, y no se han reportado casos confirmados de daños" a la
salud, dijo a IPS el jefe ejecutivo de AfricaBio, Nompumelelo Obokoh.
(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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