Convirtiendo las remesas en ganancias nacionales Isolda Agazzi entrevista a SUPACHAI PANITCHPAKDI, secretario general de la Unctad GINEBRA, nov (IPS) - Las remesas hacia los países más pobres del mundo superaron el volumen
de inversión extranjera directa y quedaron justo detrás de la
asistencia oficial al desarrollo. Pero los gobiernos no aprovechan el
recurso para impulsar el desarrollo, según Supachai Panitchpakdi,
secretario general de la Unctad.Estos envíos alcanzaron la cifra máxima de 27.000 millones de
dólares en 2011, según un informe divulgado el lunes 26 por la
Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo
(Unctad), con sede en Ginebra.
Tras analizar la tendencia en los 48 países menos adelantados (PMA),
el documento señala que las remesas, dinero enviado por ciudadanos
que trabajan en el extranjero a sus países de origen, están justo
detrás de la asistencia oficial al desarrollo, que ascendió a 42.000
millones de dólares en 2010.
Las remesas fueron casi el doble del flujo de la inversión directa
extranjera a esos países, la que ascendió a 15.000 millones de
dólares en 2011, volviéndolas mucho más importantes para los PMA que
para otros grupos de naciones.
De hecho, las remesas representan 4,4 por ciento del producto
interno bruto (PIB) en los PMA y 15 por ciento de sus exportaciones.
Estas proporciones son más del triple que en otros países en
desarrollo.
Las cifras son impresionantes, pero especialistas como el secretario
general de la Unctad creen que los gobiernos se pierden la
oportunidad de conducir ese flujo económico hacia políticas que
favorezcan el desarrollo a largo plazo.
Panitchpakdi conversó con IPS sobre cómo esos fondos privados, más
beneficiosos para los PMA que el comercio y las inversiones, pueden
aprovechar el potencial de los trabajadores migrantes para promover
un crecimiento sostenible en sus países de origen.
IPS: ¿Por qué las remesas hacia los PMA se dispararon en los últimos
años?
SUPACHAI PANITCHPAKDI: En la conferencia de los PMA realizada en
Estambul el año pasado subrayamos el principio de disminuir la
dependencia en la asistencia.
Es decir que tenemos que encontrar formas alternativas de movilizar
fondos del extranjero. Tras la actual crisis económica, las remesas
se volvieron una importante fuente de ingresos para los países más
pobres del mundo. Son "a prueba de recesión" porque tienen
incentivos patrióticos y proceden principalmente de otros países del
Sur.
El principal objetivo de estas transferencias privadas es ayudar a
la familia que quedó en casa, y muy pocos países tratan de
convertirlas en ganancias para la economía nacional. Algunos
trabajadores migrantes lograron crear pequeñas empresas, pero su
potencial dista de estar totalmente aprovechado.
IPS: ¿Cómo puede ayudar la Unctad a que una oportunidad
desperdiciada se vuelva rentable?
SP: Unctad está en una posición única para lidiar con los PMA y
convencer a los gobiernos de que adopten políticas para volcar las
remesas en estrategias de desarrollo nacional. Los flujos privados
deben vincularse con nuevas políticas industriales.
Los organismos de desarrollo deben ofrecer fondos adicionales para
los trabajadores migrantes que regresen a sus países y alentarlos a
usar su conocimiento y ahorros acumulados para construir capacidades
productivas.
Los gobiernos deben poder proteger a las pequeñas empresas ordenando
la liberalización comercial. La protección a la industria naciente
puede parecer ingenua en la actualidad, pero los gobiernos aún deben
apoyar a las pequeñas y medianas empresas en ciertas zonas, aunque
no para siempre.
La adopción de políticas comerciales permanentes y distorsionantes
no es la forma. Seguimos creyendo en el libre comercio.
IPS: Dado que 80 por ciento de los emigrantes de los PMA van a otros
países en desarrollo, ¿los países industrializados no deberían
revisar sus políticas migratorias y abrir sus fronteras a los
trabajadores no calificados?
SP: La liberalización comercial total solo agregaría uno por ciento
al PIB mundial, en cambio la liberalización laboral podría resultar
en un aumento de 100 por ciento pues la productividad de una persona
puede duplicarse en el extranjero.
En los últimos tiempos se ve con otros ojos la emigración. Cuanto
más móvil se vuelve el trabajo, más aumenta la productividad. Y no
hay aglomeraciones porque la mayor parte del tiempo los trabajadores
inmigrantes ocupan sectores donde no quieren trabajar los ciudadanos
locales.
IPS: ¿El interés en las remesas puede traducirse en un
reconocimiento del fracaso del comercio y de las inversiones
extranjeras directas en los PMA?
SP: Es verdad que las inversiones extranjeras directas y las remesas
fluyeron en una correlación inversa. En los países más débiles, las
inversiones solo fueron hacia las industrias extractivas que no
generar empleos. Y por la "carrera descendente" (competencia para
atraer la inversión que hace que los países bajen salarios,
impuestos y estándares), estos estados perdieron ingresos.
A la Unctad también le preocupa la participación de las
corporaciones trasnacionales. El problema de las inversiones
extranjeras directas es que están atadas a condiciones y motivadas
por la obtención de ganancias, en cambio las remesas no están
condicionadas por nadie.
Y dado que una de cada cinco personas con formación universitaria de
los PMA vive en el extranjero, principalmente en países
desarrollados, la única manera para que estos estados eviten la fuga
de cerebros sería mejorar y movilizar las inversiones extranjeras
directas.
De hecho, la fuga de cerebros es el inconveniente de las remesas:
dos millones de personas capacitadas viven en el extranjero.
La pérdida de conocimiento y de experiencias de los países de
emigración, hay más profesores universitarios etíopes en Estados
Unidos que en Etiopía, en sectores clave como la salud y la
educación puede superar los beneficios de las remesas.
Otra de las consecuencias negativas es la posible distorsión de los
precios locales y el aumento de la tasa de cambio.(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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