MÉXICO Un memorial de pañuelos blancos despide a Calderón Por Daniela PastranaMÉXICO, 29 nov (IPS) - Cada pañuelo es una vida rota. Cada puntada, una lágrima. Cada
hilo
usado, un grito de frustración ante la muerte y la impunidad.
Las manos
mexicanas que bordan la paz son de madres que buscan a sus
hijos, de
hermanos que piden justicia y de estudiantes, profesores,
activistas y
artistas solidarios.En medio de cuestionamientos ciudadanos, el conservador
Felipe
Calderón se prepara para entregar este sábado 1 de diciembre
la
Presidencia de México a Enrique Peña, el nuevo líder del
tradicional
Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Pero una protesta, entre todas, se destaca por su fuerza
moral: es un
tendedero de miles de pañuelos blancos, bordados con los
nombres y
las historias de miles de muertos y desaparecidos en México,
como
producto de la "guerra contra el narcotráfico" que emprendió
Calderón
desde el comienzo de su mandato, en diciembre de 2006.
"Queremos despedir a Calderón por el dolor que nos ha
causado a miles
de familias. Porque (las acciones de su gobierno) nos
deshizo
totalmente como familia, nos cambió la vida, y nada más el
amor a mi
hijo es lo que nos sostiene", dice a IPS una de las
impulsoras de los
bordados, Leticia Hidalgo, de la norteña ciudad de
Monterrey.
A su hijo Roy Rivera, estudiante de filosofía en la
Universidad
Autónoma de Nuevo León, lo secuestraron el 11 de enero de
2011. La
familia pagó su rescate, pero nunca regresó. Estaba por
cumplir 19
años.
Hidalgo bordó en su pañuelo: "Mi niño, te coloco en las
manos de
Dios. Te esperamos pronto, muy pronto. Fuerza. Tu mamá y
Richi".
El memorial de los pañuelos blancos será instalado en la
Alameda
Central de la Ciudad de México, donde se sumarán los
pañuelos que por
más de 15 meses han sido bordados en decenas de ciudades de
este país
y del exterior por cientos de manos. Unos tienen mensajes
dolorosos
de padres, madres y familiares. Otros cuentan historias
recuperadas
del olvido por manos anónimas.
"15 de enero. NL. Dos mujeres pierden la vida en una
balacera en la
col. Balcones Altavista. Bordó: Otra mujer", dice un pañuelo
que
cuelga en la capitalina plaza de Coyoacán.
La idea de bordar pañuelos como un acto de protesta surgió
del
colectivo Fuentes Rojas, un grupo de artistas plásticos que
había
teñido de rojo varias fuentes como señal de condena a la
sangre
derramada por la estrategia bélica de seguridad de Calderón.
Comenzaron a bordar en sus reuniones. La primera acción en
este
sentido se concretó en agosto de 2011, en una jornada
artística y
cultural organizada por el Movimiento por la Paz con
Justicia y
Dignidad en el Zócalo, el principal paseo de Ciudad de
México.
Luego repitieron esta acción cada domingo en la plaza de
Coyoacán, en
el sur de la capital, y a un lado de la céntrica Torre
Latinoamericana.
"Quisimos sensibilizar a la población civil de esta gran
tragedia,
con el gesto simbólico de resarcir estas historias rotas que
ha
producido la violencia", explica a IPS la artista visual
Elia
Andrade.
"Nosotros somos los que bordamos por todos, y lo que ponemos
básicamente en el pañuelo son los datos que logramos
conseguir: el
nombre, cómo fue la muerte, la fecha y quién los hizo, pero
cuando es
un familiar el que lo borda, es muy distinto", indica.
"Por eso, cuando la acción empezó a replicarse en otros
lugares, cada
colectivo empezó a darle sus propias variaciones", apunta
Así, las mujeres de Nuevo León, uno de los estados que
destaca en el
mapa nacional por la cantidad de desapariciones forzadas,
cambiaron
el hilo rojo de las personas asesinadas por el hilo verde
para bordar
los pañuelos de sus hijos desaparecidos.
"El verde es el color de la esperanza, de que los vamos a
encontrar",
repite Hidalgo, quien desde marzo se reúne a bordar con
otras mujeres
frente al palacio municipal de Monterrey. Empezaron cinco y
ahora
tienen más de 200 pañuelos, porque cada semana llegan
rostros nuevos
de personas que buscan a un familiar desaparecido, añade.
En Guadalajara, la capital del occidental estado de Jalisco,
se
moviliza uno de los grupos más grandes y activos de los
bordadores
por la paz.
"Bordar un pañuelo es un acto de amor, de reconocimiento",
escribió
en el blog de "Bordamos por la paz" Teresa Sordo, una de las
impulsoras del grupo, que se reúne cada domingo en el Parque
Rojo.
Muchos de los nombres y las historias que bordan en sus
pañuelos son
tomados de una lista titulada "Menos días aquí", una
iniciativa del
colectivo Nuestra Aparente Rendición, que, usando
información de los
diarios, se ha dado a la tarea de contar los muertos de cada
día en
el país.
"Bordamos, tal vez, porque unas manos pueden transformar las
cosas y
necesitamos transformarlas en cosas bellas porque ya muchas
manos
trabajan en hacer lo detestable, lo innombrable, lo
incomprensible".
Otros grupos locales y del exterior eligieron los aros, la
tela y los
hilos como armas frente a las balas.
Los indígenas desplazados de la comunidad de San Juan
Copala, en el
sureño estado de Oaxaca, bordaron los pañuelos de sus 28
muertos. Lo
mismo hicieron varias comunidades de Michoacán.
En Guatemala y Nicaragua también dedicaron lienzos a los 72
emigrantes asesinados en Tamaulipas, en agosto de 2010.
Manos de la ciudad de México bordaron telas por los 49 niños
y niñas
que murieron en el incendio de una guardería en junio de
2009 en
Sonora.
En Coahuila, otro de los estados con mayor número de
personas
desaparecidas, también comenzaron a bordar. Hay grupos
haciéndolo en
Morelos, Puebla, Chihuahua, en el estado de México, además
de países
como Francia, Alemania y Japón.
Los pañuelos blancos formarán el memorial que pidieron las
víctimas a
Calderón durante los diálogos públicos que sostuvo en junio
de 2011
con los representantes del movimiento por la paz. El
presidente solo
activó la construcción de un mausoleo para militares y una
polémica
edificación, que el gobierno llama Memorial para las
Víctimas, dentro
del Campo Militar.
Con manos hábiles, la michoacana María Herrera borda en hilo
rojo el
nombre de uno de los miles de muertos en el sexenio de
Calderón y su
Partido Acción Nacional, que interrumpió hace 12 años siete
décadas
de gobierno del PRI.
(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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