CUBA Midiam Lobaina, misionera de un mensaje de equidad Ivet González entrevista a MIDIAM LOBAINA, del Consejo de Iglesias de Cuba.LA HABANA, nov (IPS) - El mensaje de la Biblia, libro guía para las denominaciones religiosas
cristianas, se le revela a la cubana Midiam Lobaina con sus contrastes
de opresión, silenciamiento y liberación de la mujer, cuando repasa sus
textos a través de la mirada del feminismo.Lobaina se define como una "militante cristiana", que multiplica
junto a su equipo de trabajo esa lectura bíblica en talleres y cultos
sobre equidad de género y cultura de paz, para mujeres y hombres de
fe en todo el territorio nacional. En ellos, se aprende sobre la
violencia de género, su prevención y vías de escape, entre otros
temas.
"Todas las iglesias conocen que el maltrato hacia las mujeres es
también un problema de la familia y la comunidad", asegura la
coordinadora del Programa de Mujer y Género del Consejo de Iglesias
de Cuba (CIC).
Sobre el trabajo de prevención de ese flagelo, dialogó con IPS la
también coordinadora de la Red Cristiana de Mujeres "Débora", fundada
en 2009.
IPS: ¿Qué reacción provocan estos temas en las comunidades
cristianas?
MIDIAM LOBAINA: A veces hay mucha aprensión o expectativas sobre lo
que vamos a decir. Pero cuando trabajamos los temas de la violencia y
discriminación de género a través de los textos bíblicos, recibimos
mayormente aceptación.
La Biblia tiene muchas historias liberadoras, y otras donde se
denuncia la exclusión de las mujeres.
También hemos encontrado rechazo. El género puede resultar
inquietante, ya que denuncia realidades muy fuertes y no todas las
personas quieren saber de ellas.
Hemos avanzado respecto de hace más de 20 años, cuando se comenzaron
a analizar los problemas de las mujeres en las iglesias cubanas. Ya
hay más apertura para conversar sobre las inequidades de género y
muchas congregaciones nos piden talleres.
IPS: ¿En qué consiste esta "otra" lectura de la Biblia? ¿Cómo
abordan
los pasajes sexistas?
ML: Es cierto que en la Biblia aparecen textos discriminatorios hacia
la mujer -en algunas comunidades expresamente se les prohibía hablar-
, pero también incluye otros liberadores.
Por ejemplo, muchos hablan de que para Dios no hay diferencias de
sexo ni de raza. No podemos olvidar que algunos responden a épocas y
contextos muy patriarcales, en los cuales las mujeres no eran
consideradas.
IPS: ¿Quiénes suelen asistir más a los talleres?
ML: La convocatoria es abierta, pero por lo general vienen más las
mujeres. No obstante, ha crecido el número de hombres que se
incorporan a los talleres en todo el país, a través del programa del
CIC.
Se trabajan también las masculinidades desde los textos bíblicos,
aunque resulta muy incipiente este enfoque. Las personas suelen
confundir las masculinidades con la diversidad sexual, un tema que
causa aún muchas reticencias en las comunidades.
IPS: ¿Qué particularidades tiene la prevención de la violencia de
género en las comunidades cristianas?
ML: Muchas mujeres que asisten a nuestras iglesias son violentadas,
en sus casas y hasta en las propias iglesias, y no se lo dicen a
nadie. Se guardan su problema por vergüenza y por la idea de que las
"cosas de familia" no se dicen públicamente. Algunas subvaloran su
situación, otras desconocen que viven en peligro y muchas revelan su
secreto solamente muy confidencialmente.
Por eso es clave sensibilizar y capacitar a las y los líderes de las
congregaciones. Así pueden ayudar a las mujeres que pidan ayuda o
cuenten su problema. A veces la solución no está al alcance de la
mano, pero en otras sí.
La persona violentada por lo general carece de las herramientas y los
medios para salir de la situación a la que está sometida.
En Cuba tampoco existen todas las estructuras para que las víctimas
puedan romper ese círculo vicioso. Conozco congregaciones cristianas
que apoyan a las mujeres maltratadas, sobre todo en casos más
extremos. Por otra parte, falta que la gente identifique otras formas
más sutiles de violencia.
IPS: ¿Cuáles sería estos otros rostros del maltrato?
ML: Cuando se invisibiliza, se silencia, se ignora y no se le da
participación ni se reconoce su aporte se violenta mucho a la mujer.
La violencia psicológica, en toda su dimensión, es la más extendida.
Las mujeres son grandes protagonistas en el trabajo pastoral con la
infancia, el cuidado de enfermos y ancianos y en la labor evangélica,
roles que han asumido siempre ellas.
Tutoré a una estudiante del Instituto Superior de Estudios Bíblicos y
Teológicos de La Habana, en 2004, que hizo una encuesta sobre
violencia de género a 28 mujeres de una comunidad de la capital
cubana.
Cuando procesamos los datos, encontramos que seis de ellas estaban en
situación de peligro. Tristemente, a una su pareja la asesinó esa
semana y él después se suicidó. Fue una tragedia… no la pudimos
salvar. Pero alertamos a las otras cinco.
IPS: ¿Cuánto ha cambiado la participación de las mujeres en las
iglesias protestantes?
ML: Provengo de una denominación bautista que no ordena mujeres en el
ministerio. Más tarde, me incorporé a otro grupo bautista que sí lo
hace.
La historia de las mujeres que querían ser pastoras ha sido dura. Por
ejemplo, las misioneras estudiaban al igual que los hombres en los
seminarios, pero al graduarse no tenían el derecho de ser pastoras.
Incluso, si ellas se casaban, no podían ser misioneras.
Por eso me uní desde joven al sector cristiano que reivindicaba el
rol femenino en la iglesia y pedía más equidad y justicia para ellas.
Con mucha más fuerza, se ha ido incorporando el enfoque de género en
las pastorales, en lo eclesial y en los institutos cristianos de
investigaciones, después del Decenio de la Mujer, entre 1985 y 1995.
En este año celebramos 20 años de las tres primeras mujeres ordenadas
en la Fraternidad de Iglesias Bautistas en Cuba.
IPS: ¿Cuánto pueden aportar las comunidades religiosas a la lucha
por
la no violencia de género?
ML: Las congregaciones que trabajan por la equidad de género
constituyen una fortaleza para su comunidad. En algunas de ellas, su
trabajo trasciende al barrio. Cuando en un hogar se violenta a la
mujer, también toda la familia vive en el maltrato y toda la
comunidad se afecta.(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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