ARGENTINA Un asesino con silenciador espera en la basura Por Marcela ValenteBUENOS AIRES, dic (IPS) - "Esto no es un tsunami, que lo ves de repente, sino un enemigo
silencioso que te va matando a medida que respiras y consumes el agua",
advierte Hugo Ozores, un vecino de la localidad argentina de González
Catán. Situada 32 kilómetros al sudoeste de la capital argentina, González
Catán alberga a unos 300.000 habitantes que viven junto a un relleno
sanitario que recibe 2.500 toneladas diarias de desechos, un severo
problema que viene siendo denunciado por los vecinos desde hace una
década.
El caso fue uno de los que se dirimió ante el Tribunal Internacional
del Agua en su sexta audiencia celebrada en noviembre en Buenos Aires
para analizar cinco contenciosos latinoamericanos en los que está en
juego el acceso al agua segura.
El fallo del Tribunal Internacional del Agua pidió a la Coordinación
Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse) y a los
vecinos abocarse a una solución definitiva del problema. Entretanto,
los pobladores de González Catán siguen bebiendo el agua contaminada.
La sentencia "no tiene valor jurídico ni es vinculante pero tiene
peso político y científico, y la consideramos como un paso adelante",
explicó Ozores, uno de los vecinos que expuso ante los jueces.
La crisis se precipitó hace una década, cuando los vecinos de
González Catán, en el populoso partido de La Matanza y jurisdicción
de la oriental provincia de Buenos Aires, advertían olores
nauseabundos que provenían del relleno y comenzaron a relacionarlos
con la mayor frecuencia de enfermedades.
El repositorio es administrado por Ceamse, una empresa creada hace 33
años, cuando aún imperaba en el país la última dictadura (1976-1983),
para la recolección y disposición final de residuos del área
metropolitana, es decir la capital argentina y los numerosos y
populosos distritos aledaños.
Inicialmente recibía residuos de la ciudad de Buenos Aires y de otros
municipios, pero la presión de los vecinos ayudó a la sanción de una
norma que limita la recepción a lo producido solo en La Matanza.
El resto va a otros repositorios que tiene el Ceamse en los
alrededores de Buenos Aires, todos operando al límite de su
capacidad, según denuncian agrupaciones ambientalistas y tal como lo
reconoce la propia empresa que busca nuevos terrenos.
"A Ceamse lo heredamos de la dictadura. Dicen que hicieron una cava y
pusieron membrana, pero la pericia judicial mostró los lixiviados en
el arroyo Morales y en el agua del acuífero Puelche, de donde se
extrae para el consumo" de la población, denunció Ozores.
El vecino se refiere al estudio realizado por peritos de la
Gendarmería Nacional, que detectó elevados niveles de bacterias
Escherichia coli, arsénico, nitratos, cromo hexavalente, tolueno,
benceno e hidrocarburos en el agua analizada.
La pericia respondió a una requisitoria de la justicia luego de que
los pobladores, organizados en la Asamblea de Vecinos Autoconvocados
de González Catán, denunciaran la presunta contaminación del agua
proveniente de acuíferos.
"El agua que tomamos nosotros es de pozo, y con el cloro no alcanza
para eliminar los químicos y los metales pesados que contiene",
declaró Ozores. El juez Juan Salas ordenó en 2006 que los vecinos no
utilicen esa agua "ni para cepillarse los dientes".
Pero ninguna autoridad procedió al reparto de agua potable entre los
pobladores, y pocos la pueden costear.
Solo se realiza la entrega de bidones en escuelas de la zona, una
forma de admitir que el consumo del agua por cañerías no estaría
garantizado.
Los vecinos hicieron entonces una denuncia por "incumplimiento de
deberes de funcionario público". Pero las causas se acumulan y las
soluciones no llegan. En tanto, aumentan los casos de cáncer, lupus,
púrpura y alergias, aseguraron.
El barrio más afectado es el Nicole, ubicado frente al relleno. Desde
el lugar se ven las montañas de basura descargada por los camiones,
que llegan sin pausa. Los residuos se van tapando luego con tierra.
En diálogo con IPS, Lorena Pujó, de Greenpeace Argentina, aseguró que
el problema de la basura en el área metropolitana "está entrando en
una crisis grave, porque los rellenos ya están colapsados y tienen
que cerrar".
Pujó explicó que Ceamse procura desde hace 10 años autorización para
abrir nuevos repositorios, pero la resistencia de los pobladores a
ceder terrenos para este fin impide que se habiliten nuevos sitios de
disposición final.
Desde 2003, Greenpeace presionó para que Buenos Aires sancione una
ley que exija la separación en origen de los residuos y la paulatina
reducción de lo que iba a ser enterrado mediante planes de reciclaje,
hasta llegar a reutilizar el total de desechos.
"La ley de ‘Basura Cero’ se aprobó en 2005, pero apenas se empezó a
hacer algo en 2007, y en 2008 se desmanteló todo", dijo. El plan
preveía que para este año la reducción llegaría a 50 por ciento, pero
no hubo ningún progreso.
Mientras, los vecinos de González Catán también presentaron una
propuesta de reutilización de los residuos ante el Concejo
Deliberante de La Matanza y lograron además una norma que redujo la
cantidad de basura que se entierra en su municipio.
"No somos profesionales, pero investigamos experiencias locales y
también de afuera como el caso de Sao Paulo o de la ciudad
estadounidense de San Francisco, y presentamos una propuesta de
tratamiento integral de residuos", dijo Ozores.
"Pero no pasó nada, porque acá el negocio es enterrar la basura",
lamentó.
(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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