Violencia en Siria también paraliza tratado de armas químicas Por Thalif DeenNACIONES UNIDAS, 5 dic (IPS) - El acosado gobierno sirio de Bashar Al Assad, acusado de
preparar armas
químicas contra los rebeldes que lo combaten, es uno de los
tres de
Medio Oriente que rehúyen el convenio internacional para
prohibir ese
tipo de armamento de destrucción masiva.Los otros dos, Egipto e Israel, también tomaron distancia de
la Convención sobre la
Prohibición del
Desarrollo, la Producción, el Almacenamiento y el Empleo de
Armas Químicas y
sobre su Destrucción, por razones políticas y militares.
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), hay ocho
países –Angola,
Birmania, Egipto, Israel, Corea del Norte, Siria, Somalia y
Sudán del Sur–
que se rehúsan o son renuentes a comprometerse con las
prohibiciones
vinculantes que entraña la Convención, también conocida por
las siglas CAQ.
Debido a estas resistencias, la CAQ no tiene carácter
universal, al
contrario que la mayoría de los tratados y convenciones
internacionales
sobre asuntos clave.
Interrogado sobre si esto indica que todos o la mayoría de
esos ocho países
poseen este tipo de armas, el investigador John Hart, que
dirige el proyecto
sobre seguridad del armamento químico y biológico en el Stockholm
International Peace Research Institute (Sipri), dijo a
IPS que hay
varias razones que explican la renuencia de esos estados.
En Medio Oriente, una causa es el vínculo político
construido durante años
por algunos estados, según los cuales todos los gobiernos de
la región
deberían renunciar de modo verificable a todas las armas de
destrucción
masiva, incluyendo las nucleares, biológicas y químicas.
En concreto, esos estados insisten en que todos los países
de Medio Oriente
deberían suscribir el Tratado sobre la No
Proliferación de las
Armas Nucleares. Hasta que la región no esté a punto de
convertirse en
una zona libre de armamento atómico, algunos argumentan que
es mejor
posponer la adopción de la CAQ, explicó Hart.
Pero este argumento ha perdido peso en los últimos años, en
parte porque
varios países de Medio Oriente se sumaron igualmente a la
CAQ.
Estados Unidos arguye que las armas químicas constituyen una
"línea roja"
que el gobierno de Siria no debería cruzar.
En un discurso ante una conferencia sobre no proliferación
nuclear celebrada
el lunes 3 en Washington, el presidente Barack Obama dijo
que "el empleo de
armamento químico es, y debe ser, totalmente inaceptable".
"Y si uno comete el trágico error de usarlo, habrá
consecuencias ante las
que deberá responder", dijo dirigiéndose directamente a Al
Assad.
La CAQ, de cuyo cumplimiento se ocupa la Organización para
la Prohibición de
las Armas Químicas (OPAQ), tiene actualmente 188 estados partes, que
representan más
de 98 por ciento de la población mundial y de la industria
química.
En octubre, la CAQ cumplió 15 años de vigencia. Y el mes
pasado, el
secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, reclamó su vigor
universal y
exhortó a los ocho renuentes a sumarse a la Convención
destinada a eliminar
el uso, desarrollo, producción y transferencia de estos
peligrosos
armamentos.
De todos modos, "el uso de este armamento es tabú", dijo a
IPS el profesor
George A. Lopez, del Instituto Kroc para Estudios
Internacionales sobre la
Paz de la estadounidense Universidad de Notre Dame.
Este tabú "está sostenido con firmeza en todo el mundo e
incluso articulado
por los principales poseedores de este armamento, Estados
Unidos y Rusia",
agregó.
Su empleo tiene implicaciones y resonancias que van más allá
de la cantidad
de víctimas, sobre todo por el horror de sus efectos,
explicó Lopez.
Cuando el entonces presidente iraquí Saddam Hussein las
empleó en la guerra
contra Irán (1980-1988), la opinión pública de Occidente se
volvió contra
Bagdad, si bien fue muy escasa la respuesta aplicada
entonces por la
comunidad internacional, describió Lopez, exasesor de la ONU
y experto en
sanciones militares del foro mundial.
"Sospecho que si Al Assad usa armas químicas, creará una
justificación para
la intervención internacional", dijo.
El daño abrasador del agente VX o de otros gases nerviosos
que probablemente
posea Siria podría alcanzar a cientos o a miles de personas
si es arrojado
desde el aire, agregó Lopez.
Según la proximidad y la dirección de los vientos, a quienes
se encuentren
cerca les aguarda una muerte horrenda; una más lenta
alcanzará a los que
estén a media distancia –y que posiblemente tengan acceso
limitado a
atención médica–, mientras otros quedarán con cicatrices de
por vida y
morirán más tarde por desórdenes en el sistema inmunitario.
Para Hart, otro motivo para no ratificar la CAQ yace en las
prioridades
políticas. Esas podrían ser las motivaciones de Sudán del
Sur y de Somalia,
conjeturó.
Israel firmó la convención, participó en las reuniones de la
comisión
preparatoria de su entrada en vigor y envió observadores a
la conferencia
anual de los estados partes.
"Esto podría indicar que, según ciertas consideraciones
geopolíticas
amplias, Israel podría acceder a ratificar la convención",
evaluó Hart.
Corea del Norte no responde a los intentos de diálogo de la
OPAQ, lo cual
"obedece a las dinámicas geopolíticas de esa región. Buena
parte de la
discusión sobre las motivaciones, capacidades y políticas es
especulativa",
subrayó.
Angola asistió como estado observador a la conferencia de
las partes,
celebrada en noviembre en La Haya. Lo mismo hizo Birmania.
Dos años y medio atrás, hubo contactos informales entre la
OPAQ y Siria para
explorar los parámetros necesarios para que ese país
ratificara la
convención.
"Estas acciones se enmarcaron en los permanentes intentos de
la OPAQ de
lograr la membresía universal. La actual inestabilidad desde
luego tiene un
efecto negativo en ese proceso", agregó Hart. Siria soporta
ya 21 meses de
una violenta insurgencia.
Por otra parte, indicó Hart, la Unión Europea ha
suministrado apoyo
financiero para promover la implementación efectiva de la
CAQ.
(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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