Tormenta de arena en la conferencia climática de Doha Por Stephen LeahyDOHA, 5 dic (IPS) - Mientras Filipinas lidia con los efectos del supertifón Bopha, que esta
semana dejó más de 300 muertos, los ánimos se caldean en la cumbre
climática que tiene lugar hasta el viernes 7 en la capital de Qatar.A los países en desarrollo les indigna que Estados Unidos, la Unión Europea
y otras naciones industrializadas se nieguen a ampliar sus metas de
reducción de emisiones contaminantes o a comprometer más dinero en la lucha
contra el calentamiento global en la 18 Conferencia de las Partes de la
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 18).
La parálisis en Doha es resultado de los intereses del sector de los
combustibles fósiles, que incluye a los multimillonarios Charles y David
Koch, alegan activistas. La riqueza de los hermanos Koch se estima en 80.000
millones de dólares.
Juntos superaron el gasto de todas las demás empresas petroleras –incluida
Exxon– para liquidar la legislación climática de Estados Unidos, colocando
dinero en campañas electorales, ejerciendo presión, financiando a
científicos negacionistas, atacando las leyes sobre aire limpio y frenando
el viraje de subsidios hacia energías más limpias, según un análisis del no
gubernamental Foro Internacional sobre Globalización, con sede en Estados
Unidos.
El director del Foro, Victor Menotti, llegó a decir a IPS que "Estados
Unidos no hace más" en combatir el calentamiento debido a "los hermanos Koch
y a otros intereses de los combustibles fósiles que atacan cualquier
política climática".
El informe "Faces Behind a Global Crisis" (Rostros
detrás de una crisis mundial), documenta los intentos de los Koch de
acelerar los permisos para el oleoducto desde las arenas alquitranadas de
Canadá, como la infraestructura Keystone XL, además de sus ataques a la
potestad de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos de regular
las emisiones de carbono, y sus esfuerzos para frenar estándares más
estrictos en las centrales eléctricas.
"Los Koch se llenaron los bolsillos contaminando nuestro planeta; los
economistas los llamarían oportunistas. Y ahora usan su riqueza para amañar
las reglas en su propio beneficio", según el estudio.
Este reporte sigue a uno publicado en 2011, que identificaba a 50 de los
individuos más ricos del mundo que ejercen una abrumadora influencia sobre
la actual crisis climática mundial.
"Hay demasiado poder en muy pocas manos. Necesitamos sacar el dinero de la
política", dijo Menotti.
El presidente Barack Obama debe ignorar la vieja política y darse cuenta de
que hay un vigoroso movimiento de jóvenes que luchan para que se actúe
positivamente sobre el clima, sostuvo una delegación juvenil de Estados
Unidos.
"Trabajé seis meses a favor de la releección de Obama. Él sabe que los
jóvenes queremos acción contra el cambio climático, pero no lo hemos visto
tomarla", planteó Hannah Bristol, de Washington.
Bristol y otros cuatro jóvenes estadounidenses
manifestaron en una conferencia de prensa en la COP 18 que el clima debe ser
una prioridad para el gobierno de Obama.
"Los cientos de campus universitarios y comunidades que luchan para que
Estados Unidos vaya más allá del carbón, del petróleo y del gas natural
están logrando avances asombrosos", dijo Ian Karra, otro de los delegados
juveniles.
"Pero no podemos actuar suficientemente rápido, y no podemos actuar solos",
agregó.
Después de todo el sufrimiento y los daños que dejó el huracán Sandy a fines
de octubre, los jóvenes se mostraron profundamente decepcionados de que su
país no esté asumiendo un rol de liderazgo en Doha.
"Es increíblemente frustrante que haya tan poca acción en Doha", dijo
Bristol a IPS.
"La caravana de la COP está perdida en una tormenta de arena en Doha. Aquí
no hay suficiente ambición", sostuvo Ronny Jumeau, embajador de Seychelles
para el cambio climático, en representación de la Alianza de Pequeños
Estados Insulares.
Jumeau se refería a mayores reducciones de emisiones de gases que
recalientan la atmósfera, como el dióxido de carbono derivado de la quema de
combustibles fósiles, la agricultura, la deforestación y las industrias.
Aun si los países logran los recortes ya prometidos, es probable que la
temperatura media del planeta aumente entre cuatro y 10 grados, según los
últimos estudios científicos.
Jumeau dijo que los estados insulares y los países menos adelantados no solo
quieren mayores compromisos de las naciones industrializadas, sino que esos
compromisos no sean voluntarios sino obligatorios.
"No podemos llegar en pocos años a una situación en la que algunos países
digan que las circunstancias económicas les impiden cumplir sus
compromisos", planteó Jumeau en una conferencia de prensa.
Yoke Ling Chee, de la Red del Tercer Mundo con sede en Malasia, apuntó que
"aquí las cosas se ven extremadamente sombrías".
Los ministros revisaron este miércoles 5 documentos que no establecen ningún
nuevo compromiso de mayores reducciones de emisiones.
Sin embargo, Gran Bretaña y Alemania sí se comprometieron entregar en los
próximos dos años parte de la asistencia para que los países en desarrollo
puedan afrontar los impactos actuales y futuros del cambio climático.
Los países industriales prometieron aportar 100.000 millones de dólares
anuales a un Fondo Verde para el Clima para 2020. Para superar la falta de
fondos hasta entonces, las naciones en desarrollo reclaman que en 2015 haya
60.000 millones de dólares. A comienzos de esta semana no había dinero para
el período 2013-2015.
"Estados Unidos no está obligado a aportar ningún financiamiento adicional",
dijo Jonathan Pershing, quien encabeza la delegación estadounidense. Sin
embargo, agregó, su país pretende ayudar.
Tres estados estadounidenses afectados por el huracán Sandy reclaman 83.000
millones de dólares al gobierno federal para recuperarse. El tifón Bopha es
el décimosexto desastre meteorológico que azota Filipinas este año, según
Jumeau.
"En este contexto mundial, ¿100.000 millones de dólares es mucho dinero?",
preguntó. (FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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