Compañías algodoneras apadrinan a pequeños agricultores africanos Por Nebert MulengaLUSAKA, dic (IPS) - Hace cinco años, Forbes Gwilize subsistía con lo que ganaba del cultivo
de maíz. Ahora planta más algodón en la aldea de Musena, 80 kilómetros
al norte de esta ciudad, capital de Zambia."Mi mayor problema era trabajar la tierra al principio de la
temporada, pero no podía hacerlo por falta de herramientas. Tenía que
esperar el comienzo de las lluvias y cultivaba media hectárea de
algodón y una de maíz", relató Gwilize, de 52 años y padre de siete
hijos.
Pero su situación es muy diferente ahora, extendió el cultivo de
algodón de 1,5 a 33 hectáreas, y compró nuevas herramientas, un
tractor y hasta amplió su propiedad.
"Construí ocho casas en el terreno, compré un tractor y mando a mis
hijos a una de las mejores escuelas del país. Estoy cómodo", aseguró.
Ahora solo cultiva maíz para el consumo familiar, pero prefiere vivir
del algodón.
Gwilize es uno de los miles de algodoneros que se benefician del
programa de productores externos a cargo de cinco grandes compañías de
desmotado como Dunavant Cotton, Cargill Cotton Ginnery y Continental
Ginnery.
Los programas de productores externos de Zambia, también conocidos
como agricultura por contrato, se basan en un acuerdo previo entre el
comprador y el agricultor sobre cuestiones específicas como el precio
de la materia prima.
Las compañías de desmotado dan a los agricultores insumos como
semillas, químicos y fertilizantes. También ofrecen asistencia técnica
y un mercado, pues les compran toda la producción. Las empresas,
luego, procesan el algodón y exportan el producto.
Gwilize fue contratado por la multinacional Dunavant Cotton con un
acuerdo que, según él, cambió sus métodos de cultivo y su estilo de
vida.
Además de los ingresos por su cosecha, Gwilize genera más por los
insumos que recibe de Dunavant y distribuye a crédito entre sus
colegas.
"Tengo muchas formas de ganar dinero con Dunavant, además de mi
cosecha", explicó con orgullo. "Reúno a otros agricultores para
cultivar algodón de forma comercial para esta compañía y les doy
préstamos para los insumos. Tengo una comisión de 20 por ciento por
cada reembolso total que logra la compañía", añadió.
Gwilize compró su tractor con un préstamo de Dunavant y le llevó dos
años devolverlo, pese a que el reembolso fue acordado en tres. Ahora,
además de cultivar sus campos, alquila el tractor a 46 dólares la
hectárea arada o cosechada.
En promedio, él cultiva cinco hectáreas al día y cobra 2.000 dólares
al mes por el alquiler del tractor.
"Ahora tengo un conductor de tiempo completo y cuatro empleados. Gané
mucho dinero con el tractor. Ahora está afuera y yo gano por
hectárea", contó.
Nigel Seabrook, director de Dunavant Zambia Limited, dijo que la
compañía asiste económicamente a 175.000 agricultores y los ayuda a
mecanizar su producción vendiéndoles tractores a pagar en tres años.
"Cada agricultor que se beneficia del programa puede obtener mejores
cosechas y ampliarlas gracias a la mecanización. Los tractores tendrán
un impacto directo sobre los agricultores y las comunidades inmediatas
en las que operan a largo plazo y de forma sostenible", arguyó.
"Ofrecemos a los pequeños agricultores un servicio completo, todo lo
que necesiten para obtener las mejores cosechas posibles. Nuestro
programa de extensión le da a los agricultores mucha capacitación y
educación, además de todos los insumos", añadió.
Dunavant está en Zambia desde hace poco más de una década trabajando
con pequeños agricultores para mejorar la producción de algodón en
este país.
En 2011, la compañía decidió diversificar y ampliar sus ingresos
financiando otros cultivos como girasol, soja y maíz.
"Compramos maíz, girasol y soja tras financiar la producción en todos
nuestros almacenes a fin de ofrecer a los agricultores un paquete
integral. Realmente queremos que nuestros agricultores tengan una
amplia variedad de productos para que puedan obtener lo mejor de toda
su tierra", explicó Seabrook.
El investigador independiente Robert Munthali, describió estos
programas de agricultores externos promovidos por el sector privado
como una herramienta efectiva para reducir la pobreza y mejorar el
nivel de vida en áreas rurales.
"Es bien sabido que desde hace tiempo la industria algodonera de
Zambia es muy importante para promover medios de vida sostenibles y el
desarrollo económico de la nación", explicó Munthali.
"Con los actuales programas de agricultores externos de varias
compañías desmotadoras, la situación solo podrá mejorar. Estas
iniciativas deben ser alentadas para todos los cultivos si Zambia
pretende reducir la pobreza rural", añadió.
El algodón forma parte integral de la economía de Zambia desde hace
años. Antes de la privatización general de la industria en los años
90, este país impulsó a 140 compañías textiles y de vestimenta con más
de 25.000 empleados.
Pero las importaciones generalizadas en ese rubro significaron una
competencia externa excesiva, y en el proceso ahogaron a la industria
local. El ministro de Agricultura y Ganadería, Emmanuel Chenda, dijo a
IPS que las iniciativas privadas en la producción de arroz, como los
programas de cultivadores externos, pueden tener un papel de pivote en
la recuperación de la industria local.
"Ante la falta de créditos accesibles de bancos, estas facilidades
externas son de gran ayuda para nuestros agricultores. Al gobierno le
gustaría fomentar muchos programas como ese en el país, aun para otros
cultivos es bueno", indicó Chenda.
Pero el ministro acusó a algunas compañías de desmotado de ofrecer un
"trato injusto" a los agricultores con términos desiguales. También
dijo que el gobierno trabajaba en medidas que garanticen un proceso de
negociación más equilibrado para todas las partes involucradas.
"Deben haber buenas prácticas empresariales y juego limpio. Los
acuerdos deben negociarse para que sean justos para todos los actores.
La balanza no debe inclinarse hacia el proveedor de insumos", remarcó.
(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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