"Chile es una democracia del siglo XXI con origen dictatorial" Fabíola Ortiz entrevista a MAURICIO WEIBEL, escritor y periodista VALPARAÍSO, Chile, dic (IPS) - Con un saldo de 1.100 personas desaparecidas y unas 2.000 ejecutadas, la
dictadura que soportó Chile entre 1973 y 1990 mantiene viva aún su
estela en la sociedad y el sistema político del país, aseguró el
periodista y escritor Mauricio Weibel.En entrevista con IPS, Weibel aseguró que elementos del régimen del
ya fallecido Augusto Pinochet perviven a través de la Constitución
heredada de la dictadura y son el origen de que, a su juicio, Chile
viva actualmente una crisis social y de su sistema político.
Weibel es autor junto con su colega Carlos Dorat del libro
"Asociación Ilícita – Los archivos secretos de la dictadura", uno de
los más leídos en este país desde su publicación en octubre.
Los documentos oficiales revelan cómo tomaba sus decisiones la
dictadura, su alianza con otros regímenes militares del Cono Sur
americano, mediante el llamado Plan Cóndor para la represión
coordinada de sus opositores, o cómo los diplomáticos vigilaban a los
exiliados en todo el mundo.IPS: ¿Cómo fue la investigación para
escribir "Asociación Ilícita"?
MAURICIO WEIBEL: Pretendíamos hacer una exposición en el Museo de la
Memoria sobre los 40 años del golpe militar (a cumplirse el 11 de
septiembre de 2013). En ese camino, me encontré con estos archivos
que están en la Cancillería y en el Ministerio del Interior. Eran las
comunicaciones intercambiadas entre 1973 y 1990. Fueron cuatro meses
ordenando los archivos, organizándolos y leyéndolos, y después cinco
semanas de escritura.
IPS: ¿Qué revelaron estos archivos sobre la red de informaciones
secretas de la dictadura?
MW: Decidimos contar cómo tomaban las decisiones en la dictadura y
cómo eran las comunicaciones en alto nivel. Deja la evidencia de la
participación plena de civiles y de la Cancillería chilena en la
represión. Nadie era inocente, todos sabían.
Los cancilleres chilenos pedían copias del Plan Cóndor a la policía
secreta. En algunos casos, la policía secreta sugiere al Ministerio
del Interior que determinado exiliado pueda volver al país y lo
rechazan.
Básicamente, explicamos cómo operaban, las comunicaciones que tenían,
cuáles eran los informes, qué tipo de material quemaban, por las
actas de destrucciones.
IPS: El libro cita a figuras de la dictadura que mantienen cargos
actualmente, como el diputado Alberto Cardemil ¿Cuál fue su función?
MW: Cardemil fue subsecretario del Interior y hoy integra la bancada
de diputados de la Renovación Nacional, el partido del presidente
Sebastián Piñera. Él repartía informes de la Central Nacional de
Informaciones (CNI), que era la policía secreta, a los ministerios y
estaba encargado de distribuir las fichas con información de los
opositores.
Se sabía que en algo había estado involucrado, pero no teníamos
pruebas de nada. Hay muchas cosas que ahora él tiene que responder,
si guardó copia de estas fichas, de sus informes, si usó esas
informaciones obtenidas mediante tortura en la democracia.
Y lo mismo pasó con los demás civiles, pues aparecen muchos
embajadores involucrados. El diputado negó la existencia de los
archivos, negó que hubiera repartido la información de la CNI.
IPS: ¿Han tenido problemas con la justicia por la publicación el
libro?
MW: No, porque toda la información está basada y respaldada en
documentos. Todo está con base en documentos firmados sin ninguna
opinión, ningún adjetivo. Es la información bruta.
IPS: ¿Cuál ha sido el impacto del libro?
MW: El libro está entre los 10 más leídos en Chile. Es un libro para
las futuras generaciones. Este mes también lo presentaremos en
Argentina. Para el día del lanzamiento en Santiago, en el Museo de la
Memoria, fueron más de 600 personas, y en la feria del libro en
Santiago, 200 invitados.
IPS: ¿Cuál es la importancia de dar a conocer estos archivos
secretos
de la dictadura?
MW: Sin memoria no hay futuro, tenemos que mirar por qué llegamos a
estos horrores para que nunca más puedan ocurrir. Hay que hacer una
reflexión profunda social y política. Además, debemos saber por qué
personas que ahora ocupan altos cargos en la política estuvieron
involucradas.
Aparentemente hay un cierto interés latinoamericano en revisitar el
pasado reciente, en contar historias que no fueron contadas o que
fueron contadas de forma oficial, y en que todo no se quede en el
olvido.
IPS: ¿Cuál fue el papel de la Iglesia Católica durante la
dictadura?
MW: La Iglesia chilena jugó un papel bastante comprometido con la
defensa de los derechos humanos. El cardenal Raúl Silva Henríquez fue
uno de los opositores más importantes y poderosos que tuvo Pinochet.
La Vicaría de la Solidaridad protegía a los perseguidos, redactaba
querellas y habeas corpus como apoyo jurídico. Los curas hacían un
trabajo bastante arriesgado.
IPS: ¿Qué evidencias arrojaron los archivos sobre Plan Cóndor?
MW: Creíamos que el Plan Cóndor era una operación de la policía
secreta. Pero era una operación de los gobiernos del Cono Sur que
estaban articulados, una cooperación que excedía las zonas de
conflicto.
Por ejemplo, Chile y Bolivia rompieron relaciones en 1978 por falta
de acuerdo sobre el reclamo marítimo de La Paz. Pero en 1979 seguían
cooperando en el Plan Cóndor. Los países no mantenían relaciones
diplomáticas, pero sus regímenes seguían la cooperación a nivel de
inteligencia.
IPS: ¿Los diplomáticos mantenían vigilancia sobre exiliados?
MW: Se infiltraban en los movimientos chilenos en el extranjero. Es
impresionante cuanta información tenían. Traspasó totalmente los
límites de la frontera nacional.
IPS: La dictadura chilena fue la más larga en América Latina.
¿Está
aún viva en la sociedad chilena?
MW: La dictadura no está solo en la memoria, sino también en todo el
tramado constitucional chileno heredado de ella, como la Constitución
de 1980, aprobada cuando no había registros electorales, el sistema
político, el sistema electoral binominal, el sistema económico…
Está muy presente y es una gran causa de la crisis política y social
que vive Chile. Tenemos un régimen de origen dictatorial para una
democracia en el siglo XXI.
IPS: ¿Cómo fue la transición democrática, con la alargada sombra
de
Pinochet, hasta su muerte en 2006?
MW: Fue una democracia tutelada. Desde 1984, la dictadura tuvo la
sospecha de que iba a caer el sistema político y económico y de que,
finalmente, serían investigados por las causas de los derechos
humanos.
Al comienzo de la transición, el presidente no podía remover de sus
cargos a los comandantes jefes de las Fuerzas Armadas. Se llegó
finalmente a esto que tenemos hoy, una Constitución de la dictadura
donde el Estado tiene un rol subsidiario sobre la oferta y demanda de
los bienes públicos y con un sistema electoral que impide la
representación proporcional de los ciudadanos.
*Atención editores, este despacho corrige el primer párrafo del
artículo transmitido el 5 de diciembre a la hora 12:03 GMT.(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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