Reformas económicas cubanas requieren ajustes políticos Por Patricia Grogg *LA HABANA, dic (IPS) - El modelo económico y social que se va delineando en Cuba a partir de
los cambios ya aplicados o en curso requiere reformas que fortalezcan y
den mayor autonomía a los órganos locales de gobierno, cuya renovación
comenzó en octubre con la elección de nuevos delegados a las asambleas
municipales. Dado que en la economía nacional ya comenzaron a convivir la propiedad
estatal, la cooperativa y la privada, "la descentralización en la toma
de decisiones va a ser clave para el éxito de las transformaciones",
señaló a IPS el investigador Ricardo Torres, del Centro de Estudios de
la Economía Cubana, de la Universidad de La Habana.
Ese principio es considerado básico en la apuesta por el desarrollo
local, proceso en que el municipio pasa de receptor a protagonista en
el territorio. La propuesta oficial establece que los proyectos, como
pequeñas industrias y centros de servicios, especialmente en el sector
alimentario, formen parte de la estrategia de autoabastecimiento
municipal.
Para asegurar la autonomía en términos financieros, el sistema
tributario que entrará en vigor en enero próximo grava los ingresos de
empresas, sociedades mercantiles y cooperativas con vistas a financiar
proyectos en los territorios donde se encuentran ubicadas. Esa
contribución engrosará el presupuesto del municipio para sus
actividades productivas y sociales.
Torres sostuvo que economía mixta (desde el punto de vista de la
propiedad) y descentralización son variables que se decantan como
características en el modelo que podría surgir de las reformas
aprobadas en abril de 2011, durante el sexto congreso del gobernante
Partido Comunista de Cuba.
En esa ocasión, el presidente de Cuba, Raúl Castro, anunció que el
"modelo excesivamente centralizado de la economía" debe abrirse.
"La experiencia práctica nos ha enseñado que el exceso de
centralización conspira contra el desarrollo de la sociedad y en toda
la cadena productiva", precisó Castro.
"Toda la vida consideramos que el modelo cubano descansaba en un poder
central desde el cual venían todas las decisiones. Ahora ya vimos que
eso no es viable", precisó ante una consulta de IPS la profesora Marta
Zaldívar, de la Facultad de Economía de la Universidad de la Habana.
Para Zaldívar, quien que trabaja desde hace varios años el tema, el
desarrollo local seguirá como asignatura pendiente si no existe un
marco jurídico que respalde la gestión a nivel territorial. "Algunos
pasos se han dado, pero aún incipientes. El proceso es lento y el
tiempo de espera de la sociedad se está agotando", consideró.
En entrevista con IPS, Torres estimó que "en un escenario donde hay
más heterogeneidad de actores económicos, resulta clave que estos
puedan efectivamente tomar decisiones autónomas en relación a una
multitud de variables y de cuestiones que tienen que ver con la vida
de esas organizaciones".
Advirtió a la vez que se trata de un camino que "comienza a andar" y
obliga a romper esquemas y formas de comportamiento. "Inclusive habrá
casos en que será necesario desconcentrar la propiedad en empresas
demasiado grandes para el tamaño del mercado interno. Es un ámbito en
que la firma estatal tiene que ser más autónoma", opinó.
Acorde con estos cambios en la gestión empresarial, el gobierno
nacional tendrá un grupo de atribuciones, pero habrá que repartir
competencias y funciones con las autoridades provinciales y
municipales. "Ese es otro camino bien largo y difícil de aprendizaje
que Cuba está iniciando ahora", comentó Torres.
Estos gobiernos "tendrán que asumir un rol protagónico en la agenda de
desarrollo de sus regiones, para lo cual hacen falta varios
requisitos, entre ellos tener más autonomía para tomar decisiones
relevantes en determinados ámbitos, incluso para fijar políticas allí
donde no interfieran con la estrategia más general de país", detalló
el investigador.
En su opinión, las condiciones no están totalmente creadas en todas
las provincias y municipios de la isla, por tanto el proceso tendrá
que ir acompañado de la creación de capacidades en los gobiernos
locales, para que puedan cumplir efectivamente con el encargo de ser
agentes más activos en el desarrollo económico y social a nivel
provincial y municipal.
Los delegados (concejales) electos en los comicios municipales,
proceso que se prolongó hasta noviembre en algunos lugares debido al
impacto del huracán Sandy en provincias orientales, son los
funcionarios de gobierno más cercanos a la base de la sociedad y
representan a sus electores ante la legislativa Asamblea Municipal del
Poder Popular.
Una queja repetida entre la población cubana es que el "delegado puede
ser muy bueno, pero carece de recursos para resolver los problemas de
sus electores". Sin embargo, su mandato no incluye solución directa
de un asunto, sino dar a conocer las necesidades y dificultades de sus
electores e informar a estos sobre las medidas adoptadas por la
Asamblea.
Los comicios municipales se realizan cada dos años y medio y en esta
ocasión serán seguidos en febrero para renovar los representantes a
las Asambleas Provincial y Nacional (parlamento unicameral). Medios
oficiales reconocen que estos órganos de gobierno deben fortalecer su
autoridad y participación en el proceso de cambios.
Torres consideró que el mayor protagonismo de estos funcionarios en el
desarrollo de sus territorios reforzará la participación democrática y
acercará la gestión gubernamental a nivel local a la ciudadanía, que
estará más interesada en dar su voto a las personas más competentes
ante determinadas gestiones.
En ese sentido, no desestimó, inclusive, la futura profesionalización
de delegados municipales y provinciales, así como de los
parlamentarios que componen la Asamblea Nacional del Poder Popular,
"único órgano con potestad constituyente y legislativa en la
República", según la Constitución.
"Hasta ahora, esas funciones se ejercen en la mayoría de los casos
simultáneamente con la ocupación previa, pero si de verdad queremos
que estas personas se vuelquen hacia el desarrollo de sus comunidades,
el tema de la profesionalización debería ser analizado y debatido",
consideró.
* Con aportes de Ivet González
(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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