PORTUGAL El éxodo de los graduados Por Mario QueirozLISBOA, 28 dic (IPS) - Desde los años 60, cuando las salidas masivas de portugueses eran una
constante, este país no sufría una emigración de tal magnitud como la
actual, con el agregado de que por primera vez incluye a profesionales
altamente calificados.Un millón de personas, que equivalen a 9,8 por ciento de la
población
actual de Portugal, se radicaron en el exterior en los últimos 14
años, un indicador que no para de crecer, según se desprende de las
últimas declaraciones del secretario de Estado de las Comunidades,
José Cesário, quien estima en 120.000 los emigrados en 2011 y algo
más este año que termina.
Es que en 1998 aparecen las primeras señales de contracción de la
economía y, con ello, comienza el flujo emigratorio, aunque aún en
proporciones modestas.
La economía nacional comienza a entrar en un período de fuerte
recesión en 2011 con la aplicación de las recetas del Fondo
Monetario
Internacional, la Unión Europea y el Banco Central Europeo, la
troika
de acreedores que concedieron a Portugal un préstamo de 110.000
millones de dólares con el propósito de rescatar la economía
nacional.
El plan de la troika se centró en el saneamiento de las finanzas
públicas, con un aumento colosal de impuestos y de precios, la
reducción de salarios, la eliminación de subsidios de Navidad y para
vacaciones, y el aumento de la jornada laboral, todo lo cual hizo
llegar la desocupación a cifras sin precedentes, hasta alcanzar a
16,9 por ciento de la población económicamente activa, según datos
oficiales, pero que los estudios de sindicatos elevan a 24 por
ciento.
Estos indicadores agravaron la recesión, llevando la deuda pública
hasta el equivalente a 129 por ciento del producto interno bruto
(PIB), un récord histórico, y provocando la quiebra este año de
6.150
empresas, lo cual hace un promedio de 17 por día, un aumento de 750
por ciento respecto de una década atrás.
Para huir de la crisis, miles de personas ven en la emigración la
única válvula de escape, en especial jóvenes profesionales
universitarios y con posgrados académicos, a niveles que no tienen
comparación con los demás países europeos.
Las consecuencias que anuncian la mayoría de los analistas son
devastadoras para el futuro: rápido envejecimiento de la población,
con el consecuente peligro para la sustentabilidad del sistema de
seguridad social, y la "fuga de cerebros", creando un vacío de
profesionales universitarios.
El fenómeno de la emigración masiva de jóvenes "es el resultado
deseado e impulsado por los círculos responsables de las políticas
económicas y sociales en Portugal", según el politólogo Bruno
Mesquita, especialista en el tema.
Mesquita, posgrado en ciencias políticas en una universidad
estadounidense, indicó a IPS que "la matriz ideológica del poder
portugués prevé la concentración de riqueza en la cúspide de la
pirámide a través de clientelismo, favorecimiento de clanes
familiares, empresariales y banquero, reduciendo, simultáneamente,
el
gasto social en salud, educación e infraestructuras productivas".
Todas estas opciones "conducen a la contracción del producto como un
todo, mientras en la cima continúa el enriquecimiento en un contexto
de una desigual distribución de la riqueza, senda esta que necesita
una fuerza laboral poco calificada, una economía con estructura
retrógrada, con poca producción de valor agregado, basada en la
prestación de servicios y producción de bienes de bajo valor",
detalló.
En este contexto, "sin un verdadero capitalismo, sino más bien una
versión moderada del corporativismo, es que viven los jóvenes
portugueses: desocupación en aumento, proliferación de empleos
precarios y la reducción de oportunidades". Así, aunque sea solo
para
sobrevivir "a un nivel meramente aceptable, es que optan por
emigrar", interpretó el politólogo.
Mesquita advirtió sobre "la dimensión perversa de la emigración, que
beneficia a los grupos del vértice de la pirámide social, que
esconde
una economía rehén de los clanes, poco productiva y monopolizada, lo
cual significa que no existen incentivos para mantener a los jóvenes
en Portugal, sino que, por el contrario, su salida del país atenúa
el
conflicto social y político".
Para los jóvenes, concluye el experto, "solo existen la perspectiva
viable de emigrar para vivir decentemente en el extranjero".
Ese es el caso relatado a IPS por Ana Lobato Castanheira. "Encaré
seriamente la emigración el día que supe que mi contrato de trabajo
no sería renovado después de abril de 2013", expresó.
Lobato Castanheira, diplomada en historia contemporánea y relaciones
internacionales, comenzó últimamente a cursar un posgrado en gestión
cultural, "con el propósito de ampliar las áreas de trabajo, pero
ello fue antes de saber que quedaría desempleada a medio plazo, por
lo cual ahora planeo irme de Portugal".
"Aquí las perspectivas de empleo son cada vez más escasas y
precarias, en especial en el área de la cultura", señaló.
"Mi voluntad por dejar este país en crisis es cada vez mayor, tanto
que pienso hacer mi segundo año de posgrado a partir de julio o
agosto de 2013 en una universidad de Río de Janeiro, a través de un
intercambio con la universidad portuguesa donde me gradué", indicó.
Lobato Castanheira ve en Brasil también una perspectiva de vida
futura, por lo que aprovechará su permanencia en ese país "para
establecer contactos y procurar trabajo, tarea a la que ya se abocó
desde Lisboa".
¿Por qué Río de Janeiro?, consultó IPS. "Además de la empatía
natural, allí se necesitan profesionales calificados en varias áreas
y se ofrecen oportunidades de trabajo, directas o indirectas,
motivadas por la realización de los Juegos Olímpicos en 2016 y el
campeonato mundial de fútbol en 2014", respondió.
"Creo que el posgrado en una buena universidad me ayudará en los
contactos y a una rápida integración en la cultura brasileña",
concluyó la historiadora.
La diputada socialista Ana Catarina Mendes, elegida por primera vez
para el parlamento en 1995 cuando solo tenía 22 años, subrayó a IPS
que Portugal vive hoy "la paradoja de tener la generación más
calificada y, al mismo tiempo, la menos aprovechada".
La democracia inaugurada en 1974 "abrió las puertas a la igualdad de
oportunidades en la educación e hizo nacer una generación con altas
calificaciones, esa que hoy Portugal desperdicia", deploró.
El gobierno del primer ministro conservador Pedro Passos Coelho
"dictó una nueva realidad: la emigración de muchos jóvenes
calificados", subrayó.
Mendes lamentó que el Poder Ejecutivo, "ante la enorme crisis en que
nos encontramos, optó por el camino de la destrucción del país,
reduciendo la inversión en la economía, con lo cual aumentó el
desempleo, impuso sacrificios insoportables haciendo crecer la
pobreza y la desigualdad".
"Esperemos que lleguen nuevos tiempos en Portugal, para así poder
traer a nuestro jóvenes de vuelta", señaló, esperanzada.(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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