Justicia de Chile va por asesinos de Víctor Jara Por Marianela JarroudSANTIAGO, 28 dic (IPS) - "Este es un duro golpe a la impunidad que existe en Chile. ¿Quién pudo
ensañarse tanto con un hombre de lucha social, que estuvo dedicado de
lleno a la cultura de su país? La justicia avanza para Víctor Jara y
para todos los ejecutados políticos".Así reaccionó la presidenta de la Agrupación de Familiares de
Ejecutados
Políticos (AFEP), Alicia Lira, ante la decisión del juez Miguel
Vásquez de
procesar con prisión este viernes 28 a militares sindicados como
autores y
cómplices del homicidio calificado del cantautor y director teatral
el 15 de
septiembre de 1973, cuatro días después del golpe de Estado
perpetrado por
el general Augusto Pinochet (1915-2006).
Siete de los ocho imputados fueron apresados este mismo viernes y
alojados
en el Batallón de Policía Militar número uno de Santiago, mientras
que se
emitió una orden de captura internacional contra el restante, el
teniente
retirado Pedro Barrientos, quien reside desde 1990 en el estado
estadounidense de Florida.
Barrientos es investigado por Vásquez como autor material de los 44
disparos
que dieron muerte a Jara, uno de los mayores referentes de la música
y el
teatro popular chilenos de todos los tiempos, acribillado tras ser
torturado
cuando permanecía detenido por las fuerzas que derrocaron al
presidente
socialista Salvador Allende.
Este oficial en retiro aseguró en un programa de televisión, emitido
en mayo
de este año, que no conocía a Jara y que jamás estuvo en el Estadio
Chile,
que fue utilizado por Pinochet y sus agentes como campo de
concentración
para adherentes, militantes y dirigentes sociales y políticos
opositores a
la dictadura que comenzaba, y que se extendió hasta 1990.
Pero el juez Vásquez desechó dichas declaraciones y aseguró este
viernes que
solicitará la extradición del militar pues tiene "presunciones
fundadas" de
su participación en los hechos.
Junto a Barrientos, fue procesado como autor de homicidio calificado
el
coronel en retiro Hugo Sánchez, quien habría estado a cargo de la
gestión
interna del Estadio Chile, ubicado en Santiago y que desde 2004 lleva
precisamente lleva el nombre de Víctor Jara.
Vásquez procesó, además, a Raúl Jofré, Edwin Dimter, Nelson Hasse,
Luis
Bethke, Jorge Smith y Roberto Souper como cómplices de homicidio
calificado.
Los ocho imputados son oficiales retirados del ejército. "Lo que se
ha
demostrado es que los que se involucraron, los peores sanguinarios,
los que
se mancharon las manos con sangre y que mandaron a matar a los
conscriptos
fue la jerarquía de las Fuerzas Armadas", dijo Lira a IPS.
"Esta es una clara señal para aquellos que creen que van a seguir en
la
impunidad", añadió.
Hijo de padres campesinos, Jara fue
músico, cantautor, profesor, director de teatro y activista político.
Cuando
lo asesinaron era afiliado del Partido Comunista de Chile, uno de los
miembros de la coalición Unidad Popular que sustentaba el gobierno de
Allende inaugurado en 1970.
Tenía 41 años al momento de su muerte y estaba casado con la
bailarina
británica Joan Turner, con quien tuvo dos hijas, Manuela y Amanda.
Este artista popular, también referencia de la cultura
latinoamericana, fue
apresado el 12 de septiembre de 1973 en la Universidad Técnica del
Estado
(UTE), la actual Universidad de Santiago en la que impartía clases, y
llevado al Estadio Chile, donde ya había decenas de detenidos.
Una vez en el centro deportivo devenido en cárcel ilegal, fue
reconocido por
los militares y ello motivó que lo torturaran brutalmente durante
tres días
antes de ejecutarlo.
En su resolución, el magistrado determinó que Jara fue detenido junto
a
alumnos, otros profesores y personal administrativo de la Universidad
de
Santiago.
Según el dictamen, Jara fue separado del resto de los prisioneros
para
interrogarlo y someterlo a torturas. Al atardecer del 15 de
septiembre, fue
ejecutado, y un día después su cuerpo fue encontrado en un sitio
baldío del
sur de Santiago, por vecinos del lugar.
Su viuda lo reconoció cuando ya había sido llevado a uno de los
pasillos del
Servicio Médico Legal, atestados de muertos sin nombre.
En las escasas horas que estuvo vivo y no maltratado en el Estadio
Chile,
Jara escribió su último poema, que en
una de sus estrofas relata el dolor de
lo vivido.
"¡Qué espanto produce el rostro del fascismo!/ Llevan a cabo sus
planes con
precisión artera./ Sin importarles nada./ La sangre para ellos son
medallas./ La matanza es un acto de heroísmo./ ¿Es este el mundo que
creaste, Dios mío?/ ¿Para esto tus siete días de asombro y de
trabajo?/ En
estas cuatro murallas sólo existe un número/ que no progresa,/ que
lentamente querrá más la muerte"./
El abogado de derechos humanos Boris Navia aún conserva las tapas de
la
libreta donde el músico escribió su última canción.
Navia, detenido junto a Jara, fue el encargado de esconder y salvar
esos
versos y testigo horrorizado de su padecimiento.
"El Estadio Chile en esa oportunidad era un multiescenario del
horror. Se
torturaba, se mataba despiadadamente. El oficial que descubre y
reconoce a
Víctor Jara cuando íbamos ingresando al recinto se fue encima de él y
lo
golpeó despiadada y cruelmente, tanto es así que Víctor tenía varias
costillas quebradas, un ojo casi fuera de su órbita y su cabeza llena
de
sangre", recordó Navia a IPS.
"Para quienes vivimos esos momentos de horror y sobrevivimos a esa
tragedia
que llenó de sombra y de sangre el territorio nacional, este
encausamiento
de una justicia que tarda pero que llega, nos representa y nos llena
de
esperanza", añadió.
Varios juristas entienden que el procesamiento a los ocho militares
abrirá
una lucha judicial en la Corte de Apelaciones, que puede permitir
rectificar
el auto de procesamiento dictado por Vásquez, aumentar el número de
procesados y modificar los cargos de algunos que están como cómplices
a
autores, por ejemplo.
Mientras tanto, sus dos hijas y su viuda han pedido a los medios de
comunicación una pausa para la reflexión.
Solo hablarán iniciado el nuevo año, dicen, cuando hayan decantado lo
que
esta decisión significa.(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
|