EEUU hace inversión sin precedentes contra la inmigración Por Carey L. BironWASHINGTON, 9 ene (IPS) - El gobierno de Estados Unidos gasta anualmente más en sus servicios de
control de la inmigración que en todas sus otras agencias de seguridad
juntas, revela un nuevo estudio. Asimismo, los servicios de inmigración tienen a más gente detenida
por día (unas 430.000 personas en el año fiscal 2011) que todo el
sistema federal de prisiones del país.
Esos números crecieron drásticamente en el contexto de los programas
antiterroristas lanzados agresivamente tras los atentados del 11 de
septiembre de 2001 en Nueva York y Washington.
Además, el intenso debate entre los legisladores estadounidenses
sobre cómo renovar el sistema migratorio se estancó, y eso consolidó
en los hechos un enfoque que solo se preocupa por encarcelar y
deportar a los indocumentados.
"Ninguna otra nación en el mundo ha estado tan determinada, ha hecho
un compromiso tan profundo y caro y ha realizado tales esfuerzos para
aplicar las leyes migratorias como Estados Unidos", dijo Demetrios G.
Papademetriou, presidente del Instituto sobre Políticas de
Migraciones (MPI, por sus siglas en inglés), centro de estudios con
sede en Washington.
Estos esfuerzos tienen amplio alcance, incluyendo tanto el
fortalecimiento de tribunales y prisiones locales como incluso
acciones para impedir que potenciales viajantes a Estados Unidos
aborden su avión. Esto último significa "una extensión de las
fronteras estadounidenses bastante más allá de las físicas", alertó.
En el cuarto de siglo transcurrido desde que el Congreso legislativo
estadounidense aprobó las primeras normas de un sistema más severo
contra el ingreso de indocumentados, el gasto en los servicios de
inmigración llegó a 219.000 millones de dólares, según un estudio
divulgado el lunes 7 por el MPI
http://www.migrationpolicy.org/pubs/enforcementpillars.pdf.
"Este informe podría cambiar el juego, pues confirma que el Congreso
legislativo no debería invertir recursos adicionales en la represión
de la inmigración, sobre todo cuando nuestro presupuesto está tan
limitado", dijo a IPS el director del Centro Nacional de Leyes sobre
Inmigración, Don Lyster.
Sin embargo, sostuvo que al estudio, titulado "Inmigration
Enforcement in the United States: The Rise of a Formidable Machinery"
(El control migratorio en Estados Unidos: el surgimiento de una
maquinaria formidable), le falta evaluar "el impacto humano de esos
miles de millones de dólares gastados", señaló.
"Millones de familias y de comunidades han sido separadas debido al
singular enfoque del Congreso en reprimir más que en crear un proceso
para que los inmigrantes soliciten la ciudadanía. Es tiempo de
cambiar eso de una vez por todas", añadió.
Delitos agravados
Aunque la legislación de 1986 puso la base del actual sistema, su
financiamiento e implementación solo empezó realmente luego de los
ataques del 11 de septiembre de 2001, cuando la represión a la
inmigración se convirtió en piedra fundamental del nuevo enfoque
antiterrorista.
El resultado fue una política de guerra total contra los
indocumentados, "especialmente contra los que tuvieran historial
delictivo", explicó Muzaffar Chishti, coautor del informe, durante un
panel de discusión el lunes.
Las nuevas políticas, indicó, "trazaron un inexorable lazo entre el
sistema de justicia penal y el de inmigración, algo claramente sin
precedentes en cualquier régimen de mantenimiento del orden".
Antes, el gobierno tendía solamente a deportar a los inmigrantes que
hubieran cometido delitos graves.
Pero, en 1996, el Congreso añadió una nueva categoría legal que solo
es usada en las normas migratorias, la de "delito agravado",
endureciendo las penas contra 50 infracciones que hasta entonces eran
consideradas menores o simples faltas.
Esto determinó un incremento sin precedentes en el número de procesos
penales por violaciones a las leyes de inmigración. Entre 2001 y
2009, estos se multiplicaron por seis, indicó Chishti, pasando de
16.000 a 92.000 al año. Hoy, 50 por ciento de todos los procesos
judiciales federales están relacionados con la inmigración.
Según el informe, en los cinco distritos judiciales a lo largo de la
frontera con México, donde vive apenas 10 por ciento de la población
estadounidense, se registran casi la mitad de todos los casos penales
federales.
Muchos temen que el increíble crecimiento de los servicios de
inmigración afecte la capacidad del gobierno o de auditores externos
para supervisar a los propios agentes del orden.
"Cuando los presupuestos anuales de las agencias crecen a niveles de
entre 20 y 30 por ciento al año, como ha ocurrido en algunos casos en
la última década, los mecanismos para hacerlas responsables nunca
pueden mantenerse", opinó Doris Meissner, excomisionada del Servicio
de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos y coautora del
informe.
"Pero, además, esas agencias no son transparentes, así que el grado
en que estas puedan ser supervisadas no es fácil de determinar",
añadió.
Una máquina formidable
Según analistas, las tendencias sugieren que Washington se acercaría
a la mayor revisión de su sistema inmigratorio de la última década.
Algunas de esas tendencias son los grandes cambios demográficos, que
tienen consecuencias políticas, y las dificultades económicas, que
obligan a repensar todos los gastos del gobierno.
"En esta época de ajustarse el cinturón, nuestro gobierno no puede
darse el lujo de seguir gastando miles de millones de dólares en
reprimir a los indocumentados sin contar con una estrategia nacional
migratoria", sostuvo el director ejecutivo del Foro Nacional de
Inmigración, Ali Noorani, en un análisis enviado por correo
electrónico a IPS.
"El Congreso debería ponerse a trabajar ya en soluciones prácticas y
duraderas que mejoren fundamentalmente nuestro proceso migratorio",
opinó.
Sin embargo, una reforma no sería tan fácil de concretar como algunos
esperan. Entre otras cosas, la maquinaria se ha vuelto demasiado
grande.
Aunque el presidente Barack Obama aseguró que una completa reforma
migratoria sería una prioridad en su segundo periodo, su primera
administración registró un récord en las deportaciones: unas 1,6
millones en los últimos cuatro años.
"Muchos se preguntan por qué una administración comprometida con una
completa reforma expulsaría al mayor número de personas en la
historia de Estados Unidos", dijo el lunes Donald Kerwin, director
del Centro para Estudios de Migraciones y coautor del informe.
"El hecho es que las autoridades, los sistemas operativos, los
programas para aplicar la ley y las inversiones (en estos) desde 1986
han permitido deportaciones a gran escala casi inevitablemente",
añadió. "Sencillamente, la maquinaria ya está instalada".
(FIN/2013) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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