América Latina frente a la incógnita venezolana Por Fabiana Frayssinet*RÍO DE JANEIRO, 10 ene (IPS) - Desde que Hugo Chávez asumió en 1999 por primera vez la Presidencia de
Venezuela, mucha agua ha pasado bajo los puentes de América Latina, con
la instauración de gobiernos izquierdistas o centroizquierdistas y el
surgimiento de caminos de integración sin Estados Unidos. Esa construcción de identidad regional, que tiene en Chávez a uno de
sus fuertes impulsores, sufre ahora los avatares de la incertidumbre
generada por la grave enfermedad que aqueja al líder venezolano.
Las aguas que corrieron son de todas las tonalidades ideológicas y
folclóricas de la izquierda. Desde el modelo cubano que se transformó
y perduró, también con apoyo de Chávez, a otras más frescas como el
"kirchnerismo" en Argentina, el "lulismo" en Brasil, los movimientos
liderados por Evo Morales, en Bolivia, y Rafael Correa, en Ecuador, o
por los exguerrilleros Daniel Ortega, en Nicaragua, y José Mujica, en
Uruguay.
Para el dirigente campesino brasileño Joao Pedro Stédile, del
Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, aliado de Chávez
en proyectos de reforma agraria, la asunción del mandatario
venezolano marcó el "inicio de la derrota del neoliberalismo América
Latina".
"Después de su llegada al gobierno se formó una ola en todo el
continente. Y el pueblo, percibiendo los maleficios de las políticas
neoliberales, eligió en la mayoría de los países a candidatos
antineoliberales", dijo a IPS.
Chávez dio las primeras puntadas de una alternativa para la región,
entretejida con retazos de pensamientos de figuras emblemáticas como
Simón Bolívar, Ernesto "Che" Guevara y Juan Velasco Alvarado, que
también lo inspiraron en su obsesión de crear un frente
latinoamericano sin el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)
con Estados Unidos.
El mandatario venezolano gestó la Alianza Bolivariana para los
Pueblos de Nuestra América (ALBA), definida por Stédile como "un
proyecto alternativo a la globalización capitalista", y fue
insistente en el fortalecimiento de otros como la Unión de Naciones
Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y
Caribeños (Celac).
Para el analista internacional Sébastien Dube, de la chilena
Universidad Diego Portales, el papel de Chávez fue "determinante".
"Tuvo un protagonismo que ningún líder venezolano y muy pocos
latinoamericanos lograron en el escenario regional e internacional.
Su rol fue clave en el fracaso del proyecto del ALCA, ha cuestionado
las instituciones débiles del sistema interamericano y ha propuesto
un proyecto alternativo al modelo neoliberal, sacando provecho de los
límites de éste", opinó.
Aunque "su propio proyecto, el ALBA, muestra más señales de fracaso
que de éxito, los cuestionamientos radicales de Chávez han dado mucha
legitimidad y han abierto espacios para que líderes de la izquierda
moderada (como el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva,
2003-2011) pudiesen criticar el mismo modelo neoliberal y ser
escuchados", observó.
Venezuela ingresó también al Mercosur (Mercado Común del Sur,
integrado originalmente por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay),
al que vio como una opción de integración económica de toda América
del Sur.
"Venezuela ya estaba comprometida con los procesos de integración
antes de Chávez, pero éste fue decisivo en dirigir la mirada hacia el
Cono Sur americano, en lugar de exclusivamente hacia los países
andinos", analizó en diálogo con IPS el sociólogo Gabriel Puricelli,
presidente del Laboratorio de Políticas Públicas, un centro no
gubernamental de estudios progresista de Argentina.
Ese compromiso también resultó fundamental para ayudar a economías de
vecinos en crisis, como Argentina, en la colocación de bonos de deuda
o en la importación de combustibles pesados.
La Venezuela de Chávez además apuntaló con petróleo a otros países
amigos como Cuba, Uruguay y Nicaragua, rescatando así los
tradicionales conceptos de "solidaridad revolucionaria entre los
pueblos" o de "complementariedad" económica, en términos menos
políticos.
En el caso de Bolivia, el investigador social en democracia y
desarrollo de ese país, Roberto Laserna, explicó a IPS que el apoyo
financiero de Chávez contribuyó "de manera decisiva a forjar el
caudillismo presidencial" de Morales.
La explicación de Laserna es que ese respaldo permitió contar con
dinero de libre disponibilidad, ajeno a las restricciones de
asignación presupuestaria, procesos de licitación y aprobación de
proyectos, para un programa gubernamental denominado "Evo Cumple".
"Con esos fondos y proyectos, se ha mantenido una suerte de campaña
electoral permanente y proselitismo personal en diversos rincones del
país", opinó.
El modelo "bolivariano" tuvo un importante motor político, que
también se reflejó en el apoyo de Chávez a la pacificación en
Colombia, pero para el que también fue fundamental el petróleo.
El analista internacional chileno Guillermo Holzmann explicó que el
modelo "tiene una característica que no es menor, y es que es uno de
los pocos con recursos para financiar una revolución como la que está
haciendo Chávez".
"Eso le ha permitido ir generando alianzas en virtud de los recursos
que ofrece para poder mantener una suerte de integración sobre una
base de cooperación, que muchas veces favorece a los países más
pobres, pero que en la práctica no implica una integración
productiva", dijo a IPS.
Con economías más sólidas como la de Brasil, Venezuela también aplicó
el "hoy por ti mañana por mí". Grandes empresas de infraestructura
brasileñas actúan en Venezuela, y otras de energía se anunciaron en
Brasil.
Brasil, que ante los ojos de Estados Unidos se muestra como la fiel
balanza de la izquierda latinoamericana, mostró su agradecimiento con
acciones de política externa. Además de apadrinar el ingreso de
Venezuela al Mercosur, fue el primer país en apoyar públicamente la
prórroga del mandato de Chávez.
Integración con piernas propias
Ahora, frente a un eventual escenario sin un Chávez en la primera
línea de combate, sumado al segundo plano actual de Lula y al
fallecimiento del expresidente argentino Néstor Kirchner (2003-2007),
un trío de gran impacto a partir del "NO al ALCA" en 2005, la gran
duda es si la integración tiene piernas propias para avanzar.
Para Holzmann, hay que remitirse al caso argentino, que habría
demostrado que "el ‘kirchnerismo’ puede sobrevivir sin él", como un
elemento estructurador de una propuesta política y económica.
"El modelo de Lula también ha logrado sobrevivir y tener un
desarrollo importante. Tanto es así que, cuando lo sumamos al
chavismo, los vemos juntos en la Unasur y en el Mercosur", señaló.
"Pese a que ni Brasil ni Argentina están en el ALBA, sí mantienen una
relación con Caracas que es pragmática en lo comercial y caso a caso
en lo ideológico. Claramente, la existencia de una Venezuela con
Chávez o incluso sin él le es conveniente a Argentina y a Brasil en
virtud de sus propias visiones", agregó.
Desde otro punto de vista, Dube, también coincide. "Los problemas de
la integración latinoamericana son mayores al papel o a las trabas
que le pone cada uno de sus líderes políticos.
Es que según Puricelli, el futuro de ese como de otros procesos de la
integración tiene mucho más que ver "con el diablo que está en los
detalles del comercio regional" que con "liderazgos políticos
visibles".
Sin embargo, Stédile reconoce que el liderazgo de Chávez ha sido
clave. "Su personalidad y determinación imponían un ritmo siempre
acelerado y sin vacilaciones a los cambios necesarios", sostuvo.
No obstante, el dirigente campesino confía en la continuidad.
"Como todos sabemos, los liderazgos populares tienen un papel
fundamental en la historia, pero ellos por sí solos tampoco pueden
hacer cambios. Chávez sabe eso, y por lo tanto durante toda su
trayectoria política siempre impulsó y estimuló la organización
popular, las movilizaciones de masa, como fuerza y política
necesarias para construir un proyecto alternativo", recordó.
* Con el aporte de Marianela Jarroud (Santiago), Franz Chávez (La
Paz) y Sebastián Lacunza (Buenos Aires).
(FIN/2013) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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