BRASIL Tecnologías y reglas ignoradas en concentraciones masivas Por Fabiana Frayssinet y Mario OsavaRÍO DE JANEIRO, 28 ene (IPS) - Las multitudes que se suceden en las últimas décadas en encuentros
deportivos, recitales de rock, espectáculos varios y otras convocatorias
conllevan riesgos que requieren métodos y normas de prevención que son
bien conocidas en Brasil, pero que se desatienden entre tragedia y
tragedia. En el incendio de la madrugada del domingo 27 que mató por lo menos a
231 jóvenes en la discoteca Kiss, de Santa María, una ciudad
universitaria del meridional estado brasileño de Río Grande do Sul,
se violó más que las reglas establecidas para ese tipo de recintos.
"Promover un espectáculo para 1.500 personas en un lugar cerrado
donde solo hay una puerta con menos de dos metros de ancho choca con
la sensatez, antes que con cualquier norma técnica", enfatizó Moacyr
Duarte, coordinador del Grupo de Análisis de Riesgo Tecnológico y
Ambiental, de la Universidad Federal de Rio de Janeiro.
"Había demasiadas personas y salidas para muchos menos" y material
inflamable a granel, señaló Duarte a IPS. El incendio en Kiss, todo
indica, fue provocado por el uso de efectos pirotécnicos por una
banda musical que se presentaba en la fiesta de estudiantes de la
universidad pública local.
Duarte no descarta la posibilidad de uso de pirotécnicos en locales
cerrados siempre y cuando se haga un análisis previo de
compatibilidad, que no fue realizado en esta discoteca, que además
cuenta con "techo demasiado bajo y forrado de plástico de espuma".
En Río de Janeiro no se autoriza la quema de fuegos en locales
cerrados en ninguna hipótesis, informó el Cuerpo de Bomberos local.
Muchas otras reglas fueron violadas en Santa María. Faltaron, entre
otras cosas, comunicación en el equipo de seguridad, detector y
alarma de incendio, mangueras y aspersores e indicaciones visibles de
salidas.
La gran mayoría de las víctimas murió de asfixia por la humareda, y
no por el fuego, indicando que faltó "un plan de fuga adecuado",
acotó Duarte.
Cerca de 80 sobrevivientes siguen hospitalizados en estado grave. El
riesgo es que sufran males respiratorios que pueden agravarse en una
"neumonía química", alertó el ministro de Salud de Brasil, Alexandre
Padilha.
Las normas técnicas y reglas son parecidas en todo el mundo y las
tragedias que quedan en la memoria colectiva son las grandes
maestras, que estimulan el perfeccionamiento de las medidas de
prevención. Pero solo en su momento y pocas semanas después, luego el
tiempo afloja el cumplimiento, las inspecciones y las precauciones.
La historia conocida solo registra dos incendios en casas nocturnas
con mayor cantidad de muertos que el de Santa Maria. En 1942, en la
ciudad estadounidense de Boston murieron 492 personas, y en 2000 hubo
más de 300 muertos en Luoyang, China.
Pero los incendios que más conmocionaron a los brasileños fueron el
registrado en 1961 en un circo en Niteroi, ciudad vecina a Río de
Janeiro, donde murieron 503 personas, en su gran mayoría niños y
niñas, y el que en 1974 afectó al edificio Joelma, de São Paulo, con
187 muertos.
Otro trauma ocurrió en 1986 con el incendio del Edificio Andorinha,
en Río de Janeiro, que provocó 21 muertes. En discotecas, el caso más
cercano a Brasil fue el registrado en diciembre de 2004 en República
Cromañón, en una zona céntrica de Buenos Aires, donde murieron 194
personas, casi todos jóvenes que participaban de un recital de rock.
Cada accidente impulsa nuevas normas y leyes que se replican en
distintos países, pero también son indicativos de que las trágicas
lecciones no son aprendidas, ni siquiera cuando dejan marcas más
indelebles por destruir decenas de niños y jóvenes.
El fenómeno de multitudes crecientes y diversificadas, con sus
riesgos permanentes, hizo avanzar también las tecnologías, cuyo
empleo podría prevenir o reducir los daños.
Un programa de computación, desarrollado por el Laboratorio de
Simulación de Humanos Virtuales, de la Universidad Católica de Rio
Grande do Sul, permite evaluar las necesidades o fallas en la
circulación y evacuación de locales tomados por multitudes.
Ese instrumento, bautizado CrowdSim, se aplicó en el estadio de
fútbol Engenhão, de Río de Janeiro, concluyendo que se puede evacuar
los 46.831 espectadores que componen su capacidad máxima en solo seis
minutos y medio.
El CrowdSim sirve también para evaluar la comodidad y la seguridad de
casas de espectáculos, edificios o condominios y cualquier local
donde se aglomeran muchas personas, explicó a IPS Soraia Musse,
coordinadora de proyectos de computación relacionados con multitudes.
La propuesta inicial, en los años 90, de sus estudios de simulación
se dirigía al cine, a la computación gráfica para crear escenas de
multitudes. Luego las cuestiones de seguridad ganaron prioridad,
especialmente en los estadios, con la evaluación de los servicios,
espacios y condiciones de circulación del público.
La copa mundial de fútbol, a disputarse en 12 ciudades brasileñas en
2014, y los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro abren
perspectivas de aplicación del programa en los estadios, donde el
flujo de decenas de miles de personas harán mucho más complejos los
problemas de comodidad y seguridad que los que hoy hay en una
discoteca.
Pero lo ideal sería su uso en la evaluación de las obras aún en su
fase de proyecto, antes de la construcción, para eventuales
correcciones, sostuvo Musse.
La simulación permite medir el tiempo necesario para que los
presentes se desplacen hasta la salida del estadio o la posibilidad
de que se equivoquen de puerta, como ocurrió en la discoteca Kiss,
ejemplificó. Muchos murieron en el baño de la discoteca, donde
entraron pensando que se trataba de la salida de emergencia.
"Es triste reconocer que tragedias como esa pueden estimular el uso
de tecnologías" como el CrowdSim, concluyó la investigadora.
(FIN/2013) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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