Desarrollo de municipios cubanos en la cuerda floja climática Ivet González entrevista a RICARDO BERRIZ, educador ambiental LA HABANA, ene (IPS) - Cada uno de los 168 municipios de Cuba afronta el desafío de diseñar una
estrategia propia de desarrollo que, además de avances económicos y
sociales, minimice el impacto de fenómenos meteorológicos extremos y
otros problemas causados por el recalentamiento global."No se puede emprender un proceso de actualización del modelo sin
considerar el estado variable del clima y la reducción de riesgos" y
ello resultará más efectivo si nace del pensamiento colectivo y las
capacidades de cada comunidad en esta isla caribeña, explicó a IPS el
investigador Ricardo Berriz, del estatal Centro de Estudios de
Desarrollo Local (Cedel).
A juicio de este especialista y educador en temas ambientales de 57
años, la reforma en marcha apunta a empoderar legal, económica y
operativamente a los gobiernos locales, un proyecto que "abre una
ventana de retos y oportunidades" en materia de progreso, mitigación
y
adaptación al cambio climático.
Berriz, participante también en iniciativas regionales al respecto,
conversó sobre las transformaciones del escenario local, sus
potencialidades y dificultades desde el punto de vista ambiental,
ciudadano y económico.
IPS: ¿Qué brechas abren los cambios económicos y sociales al
desarrollo local?
RICARDO BERRIZ: La actualización del modelo socioeconómico cubano
brinda más oportunidades, pues ha ido proponiendo el empoderamiento
local y ciudadano y todo indica que continuará. Hoy existen procesos
en marcha que descentralizan, que otorgan mayores facultades y
capacidades de decisión a los municipios para producir su
ordenamiento.
Ahora se les da la posibilidad de decidir cómo diseñar su desarrollo
y
cada uno tiene que acordar una estrategia para minimizar daños
ocasionados por desastres. Si una zona despliega su potencial
económico sin considerar la reducción de riesgos, puede comprometer
el
esfuerzo de muchos años.
Este proyecto comienza ahora e irá ganando poco a poco el marco
legal,
la institucionalidad, los diseños y modos de participación más
adecuados. Tendrá rasgos nacionales, pero cada localidad presentará
sus diferencias de acuerdo con su cultura, geografía, renglones
productivos, entre otros.
IPS: ¿Cuáles son los riesgos generales que afrontan y cuánto
inciden
sus características?
RB: En general, el desarrollo municipal peligra por el incremento del
nivel del mar y la ocurrencia de eventos meteorológicos extremos,
como
tormentas, vientos y sequías más severas, provocadas por el
sobrecalentamiento global.
Otra consecuencia son las afectaciones a la salud humana por la
aparición de enfermedades desconocidas y la virulencia y mayor
incidencia en la población de algunas controladas en el pasado.
Por ser una isla, Cuba tiene muchos municipios costeros, más
expuestos a otros problemas ambientales como la degradación de sus
litorales y la pérdida de manglares. En un plazo de 50 a 100 años,
habrá áreas cercanas al mar que pierden importantes extensiones de
tierra, destinadas hoy a la producción o a la vivienda.
También los municipios montañosos presentan ecosistemas vulnerables a
la degradación de los suelos, que se intensifica por las pendientes y
la deforestación. En ellos, incide el factor demográfico, como es la
baja densidad poblacional, con tendencia a la disminución.
Otros municipios poseen zonas de una biodiversidad única, necesitadas
de protección especial. En aquellos con grandes conglomerados
urbanos, eventos como los huracanes causan grandes complicaciones. La
mayoría de los distritos cubanos cuentan con gran producción
agrícolas y, por ello, deben salvaguardar ese vulnerable renglón de
actividad.
IPS: ¿Qué base tienen ahora los gobiernos locales para diseñar
estrategias de desarrollo sostenibles en el contexto del cambio
climático?
RB: En buena parte de los municipios existe un Centro de Gestión para
la Reducción del Riesgo, dotado de capital humano y poco a poco
incorporará capacidad tecnológica, para generar información e
identificar saberes y conocimientos.
Con ello, los municipios toman decisiones de corto, mediano y largo
plazo. Por ejemplo, han aportado planos de inundación de sus
territorios, que hasta hace poco no existían.
Se han ido incorporando los sistemas de alerta temprana a esta
escala,
incluso en los consejos populares (estructuras de gobierno a nivel de
barrios y pequeñas localidades) que lo requieran, por la ocurrencia
de
eventos locales severos.
La preparación para afrontar el cambio climático abarca varios años,
con un trabajo muy intenso en las últimas dos décadas. Cuba tiene un
sistema de defensa civil muy eficiente y articulado, que engrana a
todas las autoridades y los sectores poblacionales.
Sin embargo, han ido cambiando los conceptos. Ya no se trata solo de
responder ante el desastre, sino de reducir paulatinamente las
vulnerabilidades para disminuir los riesgos que hoy enfrenta desde
los
sistemas productivos hasta naturales y la salud humana. También se
deben dibujar y tener en cuenta los escenarios futuros.
IPS: ¿Cuáles obstáculos deben sortear?
RB: El Cedel ahora mismo acompaña a 20 municipios, muy diferentes
entre sí, con preparación técnica para que tracen sus estrategias de
desarrollo. De forma general, aunque no resulta igual en todos los
casos, no cuentan con las capacidades necesarias para avanzar de
manera autónoma.
Estos distritos afrontan dificultades organizativas y financieras,
que
las autoridades prevén cambiar con el reordenamiento territorial y
ambiental del lugar.
Tampoco saben cómo calcular la factibilidad económica, ambiental y
sociocultural de sus proyectos para que sean sostenibles. Esto es
sobre todo un gran reto educativo. Se necesita fomentar una cultura
de
prevención y adaptación frente al cambio climático.
Cada gobierno local está obligado a cumplir con la Estrategia
Ambiental Nacional. Sin embargo, tras los cambios de mandato, la
prioridad otorgada a los asuntos ambientales puede variar. Es la
ciudadanía la encargada de exigir que se mantenga esa preocupación.
IPS: ¿Existe una ciudadanía consciente de ello?
RB: No existe todavía esa ciudadanía, aunque no es una realidad
absoluta.
Tenemos mucho trecho por andar en materia de cultura legal y
participación ciudadana, a pesar de que hemos avanzado. Este asunto
hay que replantearlo cada año. Las nuevas generaciones lo conciben de
manera diferente, las mujeres, los hombres, las personas de las
ciudades y el campesinado…
No obstante, el proceso está ocurriendo. El rol del Cedel es ayudar a
que transcurra en un tiempo razonable.(FIN/2013) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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