Salvando al lago Chad Por Ngala Killian ChimtomGULFE, Camerún, feb (IPS) - Al acercarse a la cuenca del lago Chad desde la pequeña localidad
camerunesa de Gulfe, la atmósfera de desesperación se hace palpable.
Aire polvoriento, vientos feroces e implacables, plantas que se
marchitan y dunas sugieren que esta área otrora exuberante experimenta
un cambio drástico.Lo único que interrumpe la superficie de vegetación escasa es la
ocasional presencia de árboles mustios y algunas matas chamuscadas.
Lindante con Chad, Camerún, Níger y Nigeria, el lago Chad ocupó en el
pasado 25.000 kilómetros cuadrados, pero en el último medio siglo se
redujo 90 por ciento.
Por la falta de lluvias, los ríos Chari y Logone, los dos principales
que alimentan el lago, aportan menos agua cada año.
Criadores de ganado, pescadores y agricultores que durante varias
generaciones obtuvieron su sustento del rico suelo de esta cuenca se
esfuerzan ahora por sobrevivir, mientras el gran lago se seca ante sus
propios ojos.
En las riberas del Chad, Mahamat Aboubakar saca un diminuto bagre
negro de una enorme red.
"Antes, uno necesitaba echar la red pocas veces para obtener miles de
pescados. Pero ahora, conseguir la misma cantidad puede requerir todo
un día de trabajo", dice, señalando su mísera captura, por la que
obtendrá alrededor de dos dólares que probablemente serán su único
ingreso del día.
Cuando el lago estaba saludable y rebosante de vida, este pescador de
64 años podía ganar hasta 50 dólares. Ahora, solo puede esperar que su
captura se reduzca, y que él mismo se empobrezca, dado que las aguas
del lago continúan bajando.
"Esto es un desastre", dice Sanusi Imran Abdullahi, el director
ejecutivo de la Comisión de la Cuenca del Lago Chad, un organismo
regional creado por los países que limitan con ese cuerpo de agua, con
el fin de regular el uso del líquido y de otros recursos naturales de
la zona.
"Esto ya está cobrándose víctimas entre los residentes de la zona del
lago", agrega Imran Abdullahi a IPS. A fin de impedir una situación
potencialmente catastrófica, "estamos trabajando para salvar el lago
Chad y a los 30 millones de personas cuyo sustento depende de los
recursos naturales" del mismo.
Es imposible culpar de la crisis a un solo factor, dicen los expertos.
El ambientalista Paul Ghogomou, de la Universidad de Yaoundé, declara
a IPS que "son responsables la desertificación y el cambio climático,
así como el continuo desvío de agua de los ríos que alimentan al
lago".
Según él, el agua del camerunés río Chari –que, alimentado por su
tributario, el Logone, aporta alrededor de 90 por ciento del líquido
del lago Chad- es desviada para proyectos de irrigación en el área.
Mientras, represas construidas sobre los ríos Jama’are y Hadejia, en
el nororiente de Nigeria, son "en parte responsables de la reducción"
del lago, dice Ghogomou.
Abdullahi, de la Comisión de la Cuenca del Lago Chad, agrega que la
presión que ejerce la población también está llevando el lago al
límite.
"Hace 40 años, la población del área del lago Chad era de unos 17
millones. Ahora contabilizamos alrededor de 30 millones. Así que la
mayor demanda por parte de la población, el aumento de las cabezas de
ganado y la evaporación masiva a consecuencia del cambio climático se
han combinado para reducir el lago", observa.
Por ahora, agricultores y pescadores dan muestras de resiliencia,
adaptándose lo mejor que pueden a la crisis.
Ahmadou Bello, un pescador de Gulfe, simplemente pasó a dedicarse a la
agricultura, produciendo frijol caupí, maíz, arroz y pimientos sin
utilizar fertilizantes.
Jactándose de esta próspera granja, dice a IPS que el lago que está
desapareciendo "ha dejado atrás tierra muy fértil".
Pero si el lago no vuelve, incluso la humedad remanente se evaporará,
y a los agricultores les quedarán pocas opciones para ganarse la vida.
¿Pueden reponerse las aguas?
En un esfuerzo por implementar soluciones más sostenibles, países
miembro de la Comisión, como Chad, Camerún, Níger, Nigeria y la
República Centroafricana, han desarrollado un ambicioso plan para
volver a llenar el lago con aguas del Obangui, un tributario del río
Congo.
Según Abdullahi, el proyecto implicará la "construcción de un embalse
de retención en Palambo", para que sirva como área de captación. El
agua que se bombee ingresará al río Fafa, afluente del Ouham, y, por
la fuerza de gravedad, atravesará un canal de 1.350 kilómetros de
largo para adentrarse en el río Chari, en Camerún, y luego en el lago
Chad.
"En el Congo hay mucha agua que ingresa al océano. Simplemente vamos a
tomar una fracción de la misma para salvar las vidas de 30 millones de
personas que dependen del lago para sobrevivir", dice.
"El programa no solo está (diseñado) para llevar agua al lago Chad,
sino también para mejorar la actividad económica y el sustento de los
habitantes de la cuenca del Congo", agrega.
Pero es probable que la escasez de recursos financieros retrase la
implementación del proyecto. Según Abdullahi, el programa costará la
friolera de 14.500 millones de dólares.
Aunque los jefes de estado de la región han mostrado cierto compromiso
político, la Comisión busca ayuda de la comunidad mundial.
"A comienzos de este año celebraremos una conferencia internacional de
donantes para ver qué podemos obtener, y a partir de allí
(evaluaremos) qué estados miembro contribuirán", explica.
Es probable que la mayor parte de los fondos procedan del sector
privado, siempre y cuando quienes los aporten tengan garantizado un
retorno sobre sus inversiones. "Estoy seguro de que estarán
interesados", dice un optimista Abdullahi.
El costo del proyecto puede parecer atemorizante, pero el costo de la
inacción puede ser aún más devastador, sostienen expertos.
Según la firma canadiense CIMA-International, que llevó a cabo
estudios de factibilidad sobre el proyecto de transferencia de aguas,
el lago Chad puede desaparecer totalmente para 2025 si no se hace nada
para salvarlo.
(FIN/2013) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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