Islas del Pacífico sortean baja conectividad a Internet Por Catherine WilsonSYDNEY, feb (IPS) - Las islas del Pacífico tienen una de las penetraciones de Internet más
bajas del mundo, pero habitantes de las ciudades con conocimientos
tecnológicos promueven el surgimiento de varias redes sociales dedicadas
a generar debate público y a reclamarle responsabilidad al gobierno. Sin embargo, estos foros de Internet quedarán limitados en su
capacidad de reflejarse en las reformas políticas y sociales en la
región si no hay una acción real,.
En Vanuatu, donde apenas 7,4 por ciento de la población de
aproximadamente 260.500 habitantes tiene acceso a Internet y 3,7 por
ciento usa Facebook, Youth Against Corruption Vanuatu (YACV, juventud
contra la corrupción en Vanuatu), se convirtió en el primer grupo de
discusión virtual en evolucionar hasta ser una organización "real" en
2011. Ahora tiene más de 700 miembros.
"Comenzó como un grupo de debate entre una red de personas que
utilizaban correo electrónico y redes sociales para discutir sobre la
corrupción en Vanuatu, y sobre qué medidas podían tomar los jóvenes
para combatirla", dijo a IPS su presidenta, Linda Rokrok.
"Pero quedó claro que los miembros del grupo en Internet deben actuar,
en vez de simplemente hablar sobre estos asuntos", agregó.
YACV realiza actividades anticorrupción para jóvenes, grupos
socialmente marginados y comunidades rurales, y elevó una petición al
gobierno de Vanuatu presionando para que se implementen obligaciones
en el marco de la Convención de las Naciones Unidas Contra la
Corrupción.
El Grupo de Teatro Contra la Corrupción Electoral, liderado por
jóvenes de YACV, actuó en comunidades urbanas y rurales previo a las
elecciones generales de octubre de 2012.
Rokrok dijo que en el país existen grupos contra la corrupción
independientemente de Internet, pero que el uso de las redes sociales
"definitivamente amplificó el alcance y la propagación del apoyo a
YACV, además de sentar las bases de la organización".
Sin embargo, todavía hay una brecha digital en las islas del Pacífico,
donde 10 millones de personas habitan un tercio del planeta en
comunidades insulares separadas por vastas distancias oceánicas.
Aunque 52 por ciento de la población de la Polinesia francesa y 27,8
por ciento de la de Fiyi están en Internet, estas proporciones caen a
9,9 por ciento en Kiribati, a 5,9 por ciento en las Islas Salomón y a
2,1 por ciento en Papúa Nueva Guinea.
A pesar de su creciente popularidad, Facebook es usado apenas por 21
por ciento de los habitantes de Fiyi, 9,89 por ciento de los de Samoa
y 1,87 por ciento de los de Papúa Nueva Guinea.
En contraste, los teléfonos celulares se han vuelto ubicuos en áreas
rurales y urbanas, al bajar los costos a raíz de la reforma en el
sector de las telecomunicaciones y de una mayor competencia de
mercado.
Internet móvil también está disponible en las islas Cook, Fiyi, Papúa
Nueva Guinea, Samoa, Tonga y Vanuatu. Sin embargo, un estudio del
Instituto de Políticas Públicas del Pacífico (PIPP, por sus siglas en
inglés) revela que 95,5 por ciento de los hogares de Vanuatu posee un
teléfono celular, pero 72 por ciento de los consultados nunca usaron
Internet.
Muchas naciones insulares del Pacífico trabajan para conectarse a
cables submarinos de fibra óptica, pero el costo de los servicios de
tecnologías para la información y la comunicación en la región es
mucho más alto que en industrializados países vecinos.
En Papúa Nueva Guinea, el analista político Deni ToKunai, conocido
como ‘Tavurvur’, mantiene su propio blog, "The Garamut", y dijo a IPS
que "los celulares que permiten acceder a Internet han derribado, en
buena medida, barreras que durante mucho tiempo impidieron el acceso a
Internet por parte de la mayoría de la población, que no vive en zonas
urbanas".
Pero "el mayor obstáculo es el costo de adquirir créditos (de
Internet) a partir de ingresos ya limitados".
Una conexión limitada a Internet puede equivaler a 12,1 por ciento del
ingreso promedio en Papúa Nueva Guinea, y a 9,5 por ciento en Vanuatu,
pero esto se eleva a 85,5 por ciento del ingreso mensual promedio en
las Islas Salomón y a 150,9 por ciento en Papúa Nueva Guinea.
Para Tavurvur, no hay punto de comparación entre el alcance que tienen
Internet y la radio en su país, donde este último "debe ser el medio
más popular".
Pero los medios digitales permiten expresarse y colaborar de un modo
que según el PIPP se asemeja a las "asambleas de la aldea", y son
aprovechados por personas cuyas vidas están asoladas por la
corrupción, la falta de servicios básicos, el desempleo y la
vulnerabilidad a altos niveles de delito y violencia.
En los últimos tiempos, un debate en un grupo de Facebook de Papúa
Nueva Guinea ("Sharp Talk PNG") con 9.500 integrantes abordó el mal
manejo de los fondos públicos, el estado de los hospitales y la
atención médica, el secuestro y la violación de mujeres, entre otros
asuntos.
En Vanuatu, el foro de Internet "Yumi Toktok Stret", que tiene 10.000
miembros, también promueve el debate público.
Pero ¿acaso quienes están en el poder están pendientes de los debates
digitales?
Con algunas excepciones, que incluyen a los gobiernos de Kiribati y
Fiyi, la mayoría de los líderes de la región todavía no usan Internet
de un modo dinámico que les permita dialogar con la población.
Según el PIPP, "los líderes de la región están notoriamente ausentes,
pero el debate en línea continúa sin ellos".
Derek Brien, director ejecutivo del PIPP, dijo a IPS que los debates
en Internet "pueden ser exitosos si los medios sociales se vinculan
con formas más tradicionales de desarrollo de políticas", pero
actualmente "el impacto político de estos debates es limitado".
El poder popular está determinado a predicar con el ejemplo.
"La participación en las comunidades de los medios sociales de Papúa
Nueva Guinea es un paso en un proceso que puede o no conducir a la
acción física. Todo esto depende de la motivación humana para actuar
de modo decisivo. Sin embargo, los medios sociales son a menudo un
catalizador", dijo Tavurvur.
El analista recordó los hechos de noviembre de 2011, cuando su país se
vio envuelto en una lucha política por el poder entre el Partido de la
Alianza Nacional, de Michael Somare, y el Congreso Nacional del
Pueblo, de Peter O’Neill.
"Los medios sociales fueron la forma en que muchos ciudadanos
expresaron sus preocupaciones y frustraciones ante el impasse. Esto
condujo a la creación de una alianza de organizaciones no
gubernamentales, grupos de la sociedad civil y estudiantes
universitarios en todo el país que adoptaron una posición en nombre de
lo que se llamaba ‘la mayoría silenciosa’", dijo.
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