Leonardo Padura, la voz cubana de la generación de los conflictos Por Ivet González LA HABANA, feb (IPS) - Obsesionado con la memoria de su tiempo y autor de una obra
traducida a
más de 15 idiomas, el escritor cubano Leonardo Padura es visto
también
como un agudo representante de su generación, poco visible y
llena de
conflictos."Padura es quien mejor refleja el sentir de la gente de mi
edad (en
torno a los 50 años), que hemos tenido un rostro escondido
porque
nuestros problemas no se visualizan en la sociedad cubana",
dijo a
IPS la experta en letras Ana María de Rojas, quien celebró
la entrega
al escritor el domingo 17 del Premio Nacional de Literatura
2012, el
máximo galardón en la materia del país.
Con 53 años, De Rojas define su grupo etario como muy
"dirigido por
la generación de sus padres", marcado por crecer en la
intensidad de
las primeras décadas de la Revolución Cubana, que llegó al
poder en
1959, y golpeado en su juventud por la crisis económica, que
azota el
país desde los años 90.
"Ha sabido mostrar nuestra realidad y la de los últimos 20
años en el
país", continúa una de las miles de seguidoras y seguidores
que
abarrotan las presentaciones de Padura. Su obra ocupa un
lugar
especial en la Feria Internacional del Libro Cuba 2013, que
se
desarrolla desde este mes hasta marzo y es el marco de la
entrega
cada año del reconocimiento nacional.
Autodenominado "un escritor cubano que vive en Cuba", este
habanero
se alzó a fines de 2012 con el mayor trofeo literario de su
país tras
el éxito de su novela "El hombre que amaba a los perros".
Publicada
en 2009 por la editora española Tusquets, el texto tiene ya
más de 10
ediciones, un premio nacional y cuatro internacionales.
Padura "ha seguido lo mejor de la tradición de la novela
negra para
ahondar en preocupaciones sociales y para crear un personaje
(Mario
Conde) que lo sobrevivirá", lo cual ha hecho que sea "uno de
los más
leídos y admirados escritores cubanos dentro y fuera de la
isla",
señaló el jurado del premio que otorga cada año el Instituto
Cubano
del Libro, dependiente del Ministerio de Cultura.
En "El hombre que amaba…", su autor mezcla ficción y la
historia del
asesinato del revolucionario ruso León Trotski (1879-1940),
perseguido por el dictador José Stalin (1879-1953), la vida
de su
verdugo, el español Ramón Mercader (1913-1978) que terminó
sus días
en La Habana, y el joven cubano Iván Cárdenas, quien conoció
a este
último cuando ya era anciano.
Pero sus creaciones, sobre todo su personaje fetiche, el detective
Mario Conde, constituyen la manera en que este representante de la
nueva narrativa policial iberoamericana da, como él mismo comentó a
IPS, "los pálpitos de una sociedad, no solo en los acontecimientos
visibles, sino también en los que van por dentro de los individuos".
Padura, como otros escritores que comenzaron a destacarse en la
década del 90, tiene en sus narraciones la necesidad de reflejar
problemas sociales y humanos, que pocas veces se abordan en la prensa
oficial o se encarna mal. De ahí resultó, una literatura que de
alguna forma es crónica de estos tiempos tan convulsos y peculiares.
Por ello hizo viajar –y planea seguir haciéndolo– a Mario
Conde, un
detective simpático, borracho y mujeriego, por zonas de la
vida
cubana que muestran diversas aristas de la marginalidad, la
corrupción, la prostitución, la pérdida de valores y
esperanzas, los
conflictos de la migración y los rigores de la crisis
económica.
Este grupo literario estuvo antecedido y convivió en parte
con la
llamada "plástica cubana de los 80", integrada por artistas
que se
pusieron al día con las tendencias mundiales a esas
manifestaciones
en esta isla caribeña, tras el llamado "quinquenio gris",
que en
realidad se extendió por mucho más tiempo que la propia
década del
70.
La imposición entonces de "parámetros" para la producción
artística
afectó a todas las esferas de la cultura y el pensamiento en
este
país, por el cierre de agrupaciones teatrales y la
marginación de
dramaturgos, poetas y narradores. Con el inicio de una nueva
etapa,
se articuló en los años 80 un movimiento plástico crítico y
renovador.
Ese colectivo, que volteó el rostro hacia el universo
cotidiano,
popular y marginal de Cuba, fue un atisbo más de las maneras
de
pensar diversas de la generación de De Rojas y de Padura,
quien a sus
57 años nunca ha abandonado el ejercicio periodístico.
Hace unos 20 años dejó la prensa local para convertirse en
"un modelo
de escritor profesional", que se estableció en el mercado
editorial
"sin traicionar sus esencias", dijo a IPS el escritor Rafael
Grillo.
Sin embargo, mantiene colaboraciones con el servicio mundial de la agencia de noticias
IPS
(Inter Press Service) y su espacio web "La
esquina de
Padura".
En diálogo con IPS, Padura lamentó que su periodismo circule
"aleatoriamente" en el país, donde existen limitaciones para
acceder
a Internet. Muchas de sus crónicas recientes se compilaron
en los
libros "Entre dos siglos" (2006) y "La memoria y el olvido"
(2011),
entregado este lunes 18 a todas las bibliotecas públicas.
Su retrato muy particular de la actualidad cubana, como
gusta siempre
destacar, constituye uno de los aspectos más apreciados por
las y los
seguidores de su literatura. El joven periodista Boris
Leonardo Caro
defiende que, "cuando se escriba la historia de los años 90
y los
2000 en Cuba, habrá que acudir a los libros de Padura".
En su comentario en la sección participativa Café 108 del
sitio web
de la Oficina de IPS en Cuba, el bloguero que hoy vive en
Canadá,
agrega que el autor de la tetralogía de ficción "Las cuatro
estaciones" y guionista esporádico para el cine, se destaca
por crear
"un mundo de personajes muy cubanos, sin encallar en
estereotipos".
La visión sobre lo cubano de los textos de Padura revela por
qué
llama la atención de lectores internacionales. "He tratado
de
encontrar en cada actitud, historia, personaje, una relación
humana
mayor que la de una circunstancia tan específica y peculiar
como la
cubana", explica.
Ese propósito lo sigue al escribir su próxima novela,
"Herejes", que
se centra en "los riesgos de asumir la libertad". "En ese
sentido",
aseguró en su discurso por la entrega del premio, "ser un
hombre todo
lo libre e independiente que puede ser una persona en un
mundo y en
una sociedad como esta en la que vivimos".(FIN/2013) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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