México chapotea en el petróleo Por Emilio GodoyMÉXICO, feb (IPS) - El petróleo, símbolo del México moderno, vuelve a enrarecer el ambiente
político local, con presagios de tormentosos debates sobre el destino de
la empresa monopólica estatal y los embates para privatizar áreas de
capital importancia económica y estratégica. Las posturas en pugna giran sobre la reforma de la firma Petróleos
Mexicanos (Pemex) entre quienes defienden su control absoluto del
Estado, solo con cambios en la gestión, y los que proponen una
apertura al capital privado en actividades como la exploración y
refinación de hidrocarburos o la industria petroquímica.
"Es urgente revivir la discusión, encarar un debate franco,
contundente, abierto, sobre la necesidad de modernizar. Apura la
depuración de prácticas de Pemex, en temas como seguridad, salud y
ambiente", analizó para IPS la académica Miriam Grunstein, del estatal
Centro de Investigación y Docencia Económica.
Desde su campaña electoral del año pasado, el nuevo presidente de
México, Enrique Peña Nieto, del tradicional Partido Revolucionario
Institucional (PRI), planteó la necesidad de reformar la Constitución
para que Pemex pueda recibir capitales de particulares y también
asociarse con compañías privadas para explorar y extraer crudo, sin
que eso signifique su privatización.
También los partidos con representación parlamentaria suscribieron
siete compromisos en materia de hidrocarburos en diciembre, tras
asumir el nuevo gobierno, entre ellos el de mantener la propiedad
nacional sobre esos recursos y reformas para que Pemex goce de
autonomía de gestión.
En el llamado Pacto por México se incluye una variada agenda de temas
que van desde los derechos humanos hasta la economía, pasando por la
seguridad y justicia, la rendición de cuentas y la gobernabilidad
democrática.
"Se realizarán las reformas necesarias, tanto en el ámbito de la
regulación de entidades paraestatales como en el del sector energético
y fiscal para transformar a Pemex en una empresa pública de carácter
productivo, que se conserve como propiedad del Estado pero que tenga
la capacidad de competir en la industria", cita el acuerdo que delinea
una serie de transformaciones desde los poderes Ejecutivo y
Legislativo.
En los últimos años, los principales números de la firma petrolera
mexicana han decaído, como contracción de la producción, la reducción
de las exportaciones, el aumento de la deuda y el incremento de las
importaciones, una muestra de la necesidad de variaciones de fondo.
Pemex, que produce en la actualidad un promedio diario de 2,5 millones
de barriles de petróleo, cayó del sitial seis al 11 entre en 2004 y
2011 en la lista de mayores empresas petroleras del mundo, mientras
que en materia de reservas de crudo resbaló del puesto nueve al 17 y
de gas del 21 al 35, según datos del libro "El petróleo en México. Una
industria secuestrada", del experto Roberto Ortega (2012).
La importación de hidrocarburos, que incluyen gasolinas, representa un
fuerte lastre, puesto que ya sumó más de 600.000 barriles diarios en
2012, según las estadísticas de Pemex.
En el caso del gas natural el panorama no es mejor, pues las
adquisiciones foráneas rebasaron el pasado año los 1.000 millones de
pies cúbicos diarios.
Pemex pasó a ser la empresa estatal más emblemática de México en 1938,
cuando el entonces presidente Lázaro Cárdenas decidió nacionalizar la
industria petrolera. Por eso, ese ramo impregna el código genético del
PRI y del izquierdista Partido de la Revolución Democrática, surgido a
fines de los años 80 de una escisión del primero.
"Se va a mantener el veto a las concesiones de exploración petrolera,
a compartir reservas y a cualquier planteo de competir con otros en la
prospecciones", anticipó Ortega, excoordinador de la Dirección General
de Pemex.
"Las reformas fiscal de Pemex y una general van de la mano. No tiene
sentido separarlas. Pero son las que van a generar más debate y pueden
provocar que los partidos abandonen el pacto", añadió a IPS el
especialista, respecto del anuncio de Peña Nieto de enviar una
iniciativa de cambios en el régimen impositivo local.
Pemex es el cuarto mayor productor mundial y el tercer exportador de
crudo a Estados Unidos, según los datos de esta empresa. El ranking de
consorcios más grandes del mundo de la revista estadounidense Fortune
lo situó en el puesto 34 por nivel de ingresos.
Pemex, que reportó ingresos por 127.000 millones de dólares el año
pasado, tiene una carga fiscal especial por lo cual vuelca buen parte
de sus ingresos al Estado y, por tanto, cuenta con escasos fondos
propios para invertir en prospecciones, desarrollo tecnológico y
construcción de infraestructura. Además, es responsable de 33 por
ciento del presupuesto nacional.
El izquierdista Movimiento Regeneración Nacional, liderado por el
excandidato presidencial Andrés López Obrador y en vías de convertirse
en partido político, ya presentó un plan de defensa del crudo, que
incluye marchas, organización de foros y un programa de difusión sobre
el valor de Pemex.
A la tensión del ambiente político y empresarial se suma la explosión
del 31 de enero en la sede central de la petrolera en la Ciudad de
México, que dejó 37 personas muertas y 120 heridas y cuya causa aún no
ha sido determinada plenamente por las autoridades.
"La entrada de capital privado va a ser sana en la medida en que se
cambien los mecanismos de competencia y transparencia. No es que lo
privado sea invariablemente bueno y lo público invariablemente malo",
apuntó Grunstein.
En 2008, una muy debatida reforma al sector petrolero buscó mejorar la
administración y fortalecer la rendición de cuentas y transparencia de
Pemex. Entre las medidas contenidas en esa instancia figuran la
recomposición del Consejo de Administración de la empresa y la
creación de comités de vigilancia y auditoría que supervisan la
adjudicación de contratos y otros negocios.
Para analistas como Ortega, uno de los efectos de los cambios fue la
imposición de más normas para Pemex. La firma estatal está bajo el
dominio de unas 2.000 regulaciones y procedimientos, y la aprobación
de un nuevo proyecto de administración debe pasar por siete
instancias.
"Si se quiere convertir a Pemex en una empresa competitiva, hay que
pensar si actualmente tiene infraestructura para hacerlo. No se va a
modernizar si no se analiza su capacidad de producción y su autonomía
no se logra si no se desliga a Pemex del presupuesto nacional" del
Estado mexicano, sostuvo Ortega.
El reporte de noviembre, titulado "Un nuevo inicio para el petróleo
mexicano: principios y recomendaciones para una reforma en el interés
nacional de México", concluye que "el actual modelo de hidrocarburos,
en términos de su estructura legal, regulatoria y organizacional, ha
llegado a su límite", por lo que sugiere una reforma legal y
regulatoria del sector.
(FIN/2013) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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