Agricultores de Mauricio dejan de lado los químicos Por Nasseem AckbarallyPORT LOUIS, feb (IPS) - El mauriciano Kritanand Beeharry pudo cultivar miles de plantas de
sandía sin utilizar fertilizantes químicos.
El agricultor está orgulloso de su plantación de media hectárea en
Soreze, cerca de Port Louis, la capital de Mauricio. "Mire eso, se
ven fuertes y más desarrolladas. Es por el compost (fertilizante
orgánico)", dijo a IPS.
Ya pasó casi un mes desde que el gobierno se asoció con fabricantes
privados de compost para ofrecerles a los agricultores un subsidio de
30 por ciento en la adquisición de fertilizantes fabricados con
desechos domésticos.
Un creciente número de productores ya notan los beneficios. "Es como
el estiércol que usábamos hace mucho tiempo", indicó Beeharry.
El abono "no estuvo disponible por décadas, porque la cría de
animales decayó aquí, y no tuvimos más opción que usar químicos que
dañaron nuestro suelo", explicó.
El Plan de Subsidios al Compost, ofrecido por el gobierno desde el 1
de este mes, permite a los agricultores pagar 50 dólares menos por
tonelada de fertilizante orgánico elaborado por la firma Solid Waste
Recycling.
Roopesh Beekharry, director del Fondo para el Bienestar de los
Pequeños Agricultores, que administra el subsidio, informó que 525 de
los 12.000 productores de Mauricio ya aprovecharon el descuento. "Y
el número crece cada día", dijo a IPS.
Beekharry dijo confiar en que el interés crecerá aun más a partir de
marzo.
En total, unos 2.000 agricultores han comprado compost desde que
abrió la planta en junio de 2012, según Solid Waste Recycling.
El productor de tomate Kripalou Sunghoon, de la norteña localidad de
Triolet, opinó que el subsidio llegó en el momento oportuno, pues los
precios de los fertilizantes químicos iban en aumento.
Estos valen entre 750 y 800 dólares la tonelada, mientras que el
compost representa la alternativa más barata, cuesta entre 175 y 200
dólares la tonelada.
"Ya no podemos comprar fertilizantes químicos", dijo Sunghoon a IPS.
"El compost subsidiado bajará el costo de nuestros insumos, además de
darle nueva vida al suelo".
Los beneficios de la producción orgánica no son nuevos para Manoj
Vaghjee, presidente de la Fundación de Recursos y Naturaleza,
organización no gubernamental que promueve la agricultura sostenible
en esta isla.
La organización capacita desde hace cinco años a productores en
agricultura biológica y en el uso de compost.
Vaghjee aseguró que, gracias al compost, las plantas crecían más
fuertes y resistían mejor los insectos y las pestes, mientras que los
agricultores obtenían mejores cosechas.
"Nuestros aprendices obtuvieron entre 30 y 40 por ciento más de
quingombó, maíz, tapioca, calabaza y berenjenas gracias al compost",
dijo a IPS.
Es más, el fertilizante orgánico fortalece las raíces y previene la
erosión del suelo, según el ingeniero agrícola Eric Mangar, del
Movimiento para la Autosuficiencia, organización no gubernamental por
el desarrollo rural.
En cambio, "los químicos afectan el suelo y reducen la resistencia de
las plantas a enfermedades y pestes", dijo a IPS. "Contaminan los
ríos y los lagos, así como las reservas de agua subterránea, y
también afectan la calidad de los vegetales".
Sin embargo, el compost también recibe algunas críticas
Raffick Dowlut, de la Unidad de Investigación y Extensión Agrícola,
informó haber realizado estudios en los que constató que el abono
orgánico elaborado en base a desechos domésticos contenía una
cantidad relativamente más baja de nutrientes en comparación con los
fertilizantes químicos.
No obstante, admitió que "el compost mejora la naturaleza física,
química y biológica del suelo, así como su fertilidad, mientras que
los químicos no".
Por su parte, el agrónomo Ramesh Rajkumar aconseja a los productores
no cambiar drásticamente de fertilizante. En cambio, sugiere el uso
de una mezcla de compost y químicos, pues estos últimos aportan
minerales a las plantas.
"La fertilidad del suelo se daña por el uso de demasiados químicos
durante un largo tiempo", explicó. "Se deben usar lentamente",
apuntó.
Mientras, la planta de reciclaje de Solid Waste Recycling evita que
unas 100.000 toneladas de basura sean lanzadas cada año en el único
vertedero de la isla, en la sureña localidad de Mare Chicose, según
Patrick Maurel, jefe ejecutivo de la empresa.
Si fueran vertidas allí, "contaminarían el agua subterránea y las
reservas hídricas, además de liberar metano, que contamina el aire",
dijo Maurel a IPS.
Los 1,3 millones de habitantes de Mauricio producen unas 1.200
toneladas de basura al día, equivalentes a 400.000 al año, y el
gobierno gasta unos 16 millones de dólares en su recolección y
transporte, según el Ministerio de Gobierno Local.
Citando un estudio elaborado en 2002 por la Universidad de Mauricio,
Maurel explicó que casi 90 por ciento de la basura era reciclable, y
que 55 por ciento podía ser transformada en compost y empleada en la
agricultura.
Mientras, Beeharry subrayó que el uso de abono orgánico era una
mejora desde todo punto de vista.
"Cuando nos preocupamos por el ambiente, nos preocupamos por los
recursos naturales, la tierra, el agua y el aire. Esto no solo ayuda
a una mejor producción, sino que también nos garantiza alimento
diario, ahora y en el futuro", afirmó.
(FIN/2013) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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