Encuestas de intención de voto generan recelo en Kenia Por Miriam GathigahNAIROBI, 27 feb (IPS) - Cuando la única mujer candidata a la Presidencia de Kenia, Martha
Karua, cuestionó las encuestas que le daban uno por ciento en la
intención de voto, varios sostuvieron que las criticó porque el
resultado no le era favorable. Pero muchos otros también dudan de los
sondeos.Las dudas de Karua, al parecer, no son injustificadas. El método
utilizado por las empresas encuestadores para elegir la muestra y
hacer la investigación generó varias preocupaciones en este país de
África oriental, cuando faltan pocos días para los comicios del 4 de
marzo.
"Las encuestadoras utilizan los usuarios de teléfonos móviles
registrados para hacer su muestra, a diferencia de los ciudadanos
habilitados para votar como la Comisión Electoral
(http://www.iebc.or.ke/)" (IEBC, por sus siglas en inglés), dijo a IPS
el estadista Charles Onyango.
"Las últimas encuestas de opinión concluyeron que 95 por ciento de los
consultados dijeron estar habilitados para votar, pero solo dos
tercios estaban registrados, según los datos de la IEBC", explicó.
Hay tres grandes empresas encuestadoras en Kenia, Infotrack, Ipsos
Synovate y Strategic Research, y sus resultados recibieron gran
cobertura periodística, muchas veces en primera plana.
Numerosos analistas sostienen que las encuestas fueron encargadas por
fuentes tendenciosas y que, en vez de reflejar la opinión pública, sus
conclusiones controvertidas probablemente incidan en el comportamiento
de los votantes, lo que podría derivar en episodios de violencia.
En los comicios de 2007, coincidieron analistas, los partidarios del
actual primer ministro Raila Odinga se negaron a reconocer su derrota
porque las encuestadoras habían pronosticado que él obtendría la
mayoría de los votos.
"El peligro es que hay mucha gente que no comprende que un sondeo
electoral no es una votación", dijo a IPS el politólogo Paul Muigai,
de Nairobi.
"Esa confusión es la que, en gran parte, contribuyó a la violencia de
2007-2008, motivada por las controvertidas elecciones, y casi termina
en una guerra civil", añadió.
Tras el primer debate en Kenia entre los candidatos, el 11 de este
mes, las encuestadoras dijeron que el presidenciable y viceprimer
ministro Uhuru Kenyatta encabezaba los sondeos.
Pero el analista de medios y conferencista Wilson Ugangu, del Colegio
Universitario de Multimedios de Kenia, dijo a IPS que los resultados
de esas encuestas no son útiles para mostrar la tendencia electoral en
los próximos comicios.
"Además, las encuestadoras no tomaron en cuenta la dinámica de dos
medios diferentes, la radio y la televisión, ni su impacto en la
percepción de la gente sobre la actuación de los candidatos en el
debate", arguyó.
Las personas que escucharon el debate por la radio y las que lo vieron
por televisión se formaron una idea diferente de los candidatos,
subrayó Ugangu.
Ese tipo de cuestiones afectó la credibilidad general de los sondeos
de opinión.
"Este país no se ha dotado de encuestadoras confiables ni fiables
porque se guardan información vital", sostuvo Steve Bonuke, presidente
de Trans Youth Group, una organización de la provincia Valle del Rift
dedicada a promover la paz, la tolerancia política y el empoderamiento
de jóvenes.
"Por ejemplo, no sabemos quiénes las financian ni a qué intereses
responden", dijo a IPS.
"Sus resultados no harán más que avivar las tensiones, el conflicto y
la violencia como hicieron en 2007-2008, cuando los perdedores
creyeron más en las encuestas que en el órgano electoral", se lamentó
Bonuke.
Incluso se refirió a unos sondeos realizados por dos de las grandes
encuestadoras en el mismo periodo y en condados similares que
obtuvieron resultados significativamente diferentes.
"Confirmó lo que siempre creímos: las encuestas no son ni científicas
ni objetivas", remarcó.
Numerosos analistas coinciden en que las encuestas electorales tendrán
un impacto significativo en las urnas.
"Si no pronostican las tendencias con cuidado, pueden elevar las
expectativas y causar euforia en torno a los candidatos vencedores, lo
que puede derivar en unas elecciones disputadas", alertó Bonuke.
"Muchos keniatas no saben que las encuestas electorales son solo
sondeos de opinión y no las verdaderas elecciones. Cuando el resultado
de los comicios contradice lo que previeron las encuestadoras, se
puede llegar a repetir la violencia de 2007-2008, donde los perdedores
podrían negarse a reconocer la derrota", coincidió el estadista
Onyango.
El temor también es compartido por el presidente de la IEBC, Isaak
Hassan, quién pidió que se prohibieran los sondeos tres meses antes de
las elecciones generales.
Pero no hubo mucho apoyo político para regular el proceso.
Cuando el exparlamentario Bonny Khalwale presentó el proyecto de ley
Publicación de las Encuestas de Opinión Electoral en 2011, chocó
contra la fuerte oposición de quiénes han sido favorecidos de forma
consistente por los sondeos.
La iniciativa apuntaba a regularizar las encuestas según estándares
internacionales.
"Odinga se opuso en forma enérgica al proyecto de ley porque las
encuestas siempre lo favorecieron", sostuvo el politólogo Muigai.
"La cuestión de la muestra es clave. Si debes encuestar en Nairobi y
el encuestador solo hace entrevistas en (el asentamiento informal de)
Kibera, los resultados no pueden ser representativos", añadió Onyango.
Eso es porque Kibera es uno de los bastiones de Odinga, opinó.
"No puedes encuestar a un subgrupo étnico y sostener que los
resultados son representativos del voto de una comunidad entera. Cada
una de ellas tiende a gravitar en torno a ciertos políticos", añadió
el estadista.
La dirigente Immaculate Musya, quien estuvo en la secretaría del
Movimiento Democrático Naranja, también cuestionó a las empresas
encuestadoras.
"Nunca fui entrevistada ni conozco a nadie que lo haya sido. Vivo en
Nairobi y ando constantemente en la calle", alegó Musya, quien ya no
es candidata a las elecciones.
En cambio, Jennifer Massis, quien aspira a un escaño parlamentario en
el Valle del Rift, no considera que las encuestadoras representen un
problema.
"No politicemos un ejercicio meramente científico. Las encuestas de
opinión se hacen para beneficio de los dirigentes políticos", dijo a
IPS. "Nos dan información sobre las tendencias de voto y nos facilitan
una reflexión estratégica", añadió.
(FIN/2013) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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