Las cárceles secretas arrinconan a Polonia Por Claudia CiobanuVARSOVIA, mar (IPS) - Una investigación oficial realizada en Polonia sobre la existencia de
cárceles secretas, operadas por la Agencia Central de Inteligencia
(CIA) en su territorio, está siendo frenada, según fuentes cercanas al
caso, mientras aumenta la presión sobre este país para que esclarezca
la verdad. Varias fuentes públicas, como el informe de Dick Marty de 2007 para el
Consejo de Europa o el más actual estudio "Globalizing Torture : CIA
Secret Detention and Extraordinary Rendition" (Globalizando la
tortura: Las detenciones secretas y entregas extraordinarias de la
CIA), de la Open Society Foundations, sostienen que Polonia mantuvo
centros clandestinos, utilizados en el programa de "entregas
extraordinarias" de la CIA, desde fines de 2002.
En el marco de ese programa, Estados Unidos detuvo e interrogó a
presuntos terroristas en Europa.
Pero también hay pruebas de fuentes oficiales.
Un informe elaborado en 2004 por la oficina del inspector general de
la CIA, que discute el trato dado por esa agencia a presos sospechosos
de tener vínculos con la red extremista Al Qaeda entre 2001 y 2003,
detalla el caso de Abd al-Rahim al-Nashiri, presunto líder de Al Qaeda
en el Golfo.
También se sospechaba que Al-Nashiri estuvo en la organización del
bombardeo contra el buque de guerra estadounidense USS Cole, anclado
en el puerto yemenita de Adén y en el que murieron 17 soldados en
octubre de 2000.
El informe señala que, en noviembre de 2002, Al-Nashiri fue detenido
por la CIA y que sus agentes le aplicaron las llamadas "técnicas de
interrogatorio mejoradas", hasta el 4 de diciembre de ese año.
En otra parte, el documento cita: "(…) dos sesiones de "waterboarding"
(simulación de ahogamiento) en noviembre de 2001, tras las cuales (…)
Al-Nashiri fue sumiso. Pero luego de ser transferido (…) se pensó que
retenía información".
Esos extractos muestran que el detenido fue trasladado después del 4
de diciembre a otro lugar donde volvió a ser torturado.
Polonia parece que fue su siguiente destino.
Documentos desclasificados por la Guardia Fronteriza polaca a la
Fundación de Helsinki muestran que el vuelo N63MU aterrizó en el
aeropuerto polaco de Szymany el 5 de diciembre de 2002. Llegó
procedente de Tailandia, a donde se especula que eran trasladados
inicialmente los sospechosos de terrorismo, vía Dubai, con ocho
pasajeros y cuatro tripulantes.
El avión abandonó Polonia con tan solo los cuatro tripulantes.
No se han descubierto otros vuelos en los que Al-Nashiri pudo ser
trasladado, salvo el N63MU, con destino a Polonia.
"De entre 200 y 300 vuelos sospechosos tenemos datos exhaustivos o
conocimiento de que realizaron entregas extraordinarias, todos aviones
privados registrados en Estados Unidos", dijo a IPS el investigador
Crofton Black, de la organización británica Reprieve.
"Tras estudiar todos esos aviones, no aparece otro movimiento
relevante desde Tailandia el 5 de diciembre, o alrededor de esa
fecha", apuntó. Pero puede ser que se descubran nuevos vuelos, alertó.
Además de esas pruebas, funcionarios de gobiernos y de servicios de
inteligencia de varios países (entre ellos Polonia y Estados Unidos)
resaltaron el hecho de que la sede polaca fue clave para el programa
de la CIA, cuando fueron entrevistados por órganos de la Organización
de las Naciones Unidas (ONU) y de la Unión Europea, así como por
organizaciones no gubernamentales y periodistas.
Las fuentes siguieron hablando, pero bajo condición de anonimato dado
que Polonia y Estados Unidos se negaron a revelar detalles oficiales
del funcionamiento de las entregas extraordinarias.
En Polonia, una investigación de la fiscalía iniciada en 2008 adoptó
hace poco un giro dudoso.
Hasta hace un año, la investigación estaba a cargo de la fiscalía de
Varsovia, bajo dos procuradores sucesivos. En 2011, el principal
periódico de Polonia, Gazeta Wyrbocza, informó que el primer fiscal
llegó a consultar a expertos legales sobre las implicaciones que
tendría el hecho de que este país hubiera tenido una instalación
empleada por agentes extranjeros para torturar presos.
La prensa local informó en 2012 que el segundo fiscal dijo a Zbigniew
Siemiatkowski, jefe de los servicios de inteligencia entre 2002 y
2004, que sería acusado de violar el derecho internacional por
permitir la detención ilegal de presos en Polonia, lo que confirmó el
propio implicado.
Sin embargo, hubo cambios después de que el caso salió a la luz
pública, fue derivado a la sureña ciudad de Cracovia.
Mikolaj Pietrzak, el abogado polaco de Al-Nashiri, logró tener derecho
a estar informado sobre el desarrollo de la investigación después de
2010, cuando las autoridades concedieran a su cliente el estatus de
víctima.
Pietrzak dijo a IPS que mantuvo una buena relación de cooperación con
los fiscales de Varsovia, donde el segundo procurador incluso le dio
acceso al expediente completo, en el que había información
clasificada.
Pero desde que el caso fue derivado a Cracovia solo pudo ver
documentos no clasificados y después de una significativa presión de
su parte.
"Es extremadamente irregular que un caso pase por tres fiscales
diferentes", subrayó Pietrzak. "Y el hecho de que en el último año no
haya avanzado nada parece ser un dato muy triste de la investigación",
añadió.
Piotr Kosmaty, portavoz de la fiscalía de Cracovia, confirmó a IPS que
el plazo para cerrar el caso, que vencía en febrero de este año, se
había extendido. Pero puntualizó que la nueva fecha era información
reservada.
Según Adam Bodnar, director de la división legal de la Fundación de
Helsinki, "todos los pasos dados para prolongar la investigación están
encaminados a no tomar una decisión formal y concluyente sobre este
caso".
"Es una piedra en el zapato para los fiscales y dirigentes políticos
polacos", remarcó Bodnar.
"No pueden simplemente redimir a Polonia, generaría una protesta. Pero
también es imposible presentar cargos contra Siemiatkowski o Leszek
Miller (primer ministro entre 2001 y 2004) en la actual coyuntura
política. Entonces tratan de prolongar la situación lo más posible",
explicó.
Sin embargo, parece imposible barrer el caso debajo la alfombra.
Al-Nashiri presentó una demanda contra Polonia en la Corte Europea de
Derechos Humanos. También preparan un caso similar los abogados de Abu
Zubaydah, el primer "detenido de alto valor" del programa de la CIA, y
que al parecer fue traído a Polonia en el mismo vuelo N63MU.
Pietrzak y Bodnar dijeron que hay suficientes pruebas para demostrar
que este país violó las Convenciones de Ginebra, aun si Polonia
mantiene su negativa a revelar cualquier información a la Corte
Europea de Derechos Humanos.
Ello con base en que no ofreció a los denunciantes protección en su
territorio y permitió su traslado a Estados Unidos, donde eran
pasibles de ser condenadas a muerte.
Pietrzak, quien en determinado momento tuvo acceso a todo el
expediente de la investigación polaca, sostuvo que "este caso será muy
difícil de anular porque hay muchas pruebas, y no se puede hacer como
que lo que está en los expedientes de los fiscales no existe".
Según el abogado, si la investigación polaca se cierra sin resultados,
como representante de una víctima tendrá el derecho procesal de
presentar una apelación ante un tribunal local. En ese caso, puede
incluir como pruebas toda la información confidencial a la que tuvo
acceso.(FIN/2013) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
|