Aires de América Latina para oxigenar al Vaticano Por Marcela ValenteBUENOS AIRES, 14 mar (IPS) - La llegada al Vaticano de un Papa latinoamericano, austero y
muy cercano a los pobres y excluidos, generó gran expectación en
comunidades católicas de la región, que confían en que Francisco
contribuya a modificar la deteriorada imagen de la curia romana.Para sorpresa incluso de los clérigos argentinos, el arzobispo de
Buenos Aires, Jorge Bergoglio, fue elegido el miércoles 13 como nuevo
pontífice y sus primeros gestos ante los fieles desde el balcón del
Vaticano colmaron de ilusión a quienes claman por un líder que
muestre cabalmente su opción preferencial por los pobres.
Según fuentes consultadas por IPS, Francisco es un religioso
conservador en la doctrina pero, coinciden todos, modesto y cercano
a los pobres, a los sin techo, a los enfermos, a los ancianos, a los
presos, a los inmigrantes, a las personas sometidas a la trata
laboral y sexual y a los párrocos.
Se espera que su perfil ayude a recuperar la imagen de la Iglesia
Católica, acosada por los escándalos de pederastia y corrupción.
Para cambios más profundos, los entendidos recomiendan esperar a sus
primeros nombramientos en su entorno y en las designaciones de
futuros cardenales.
"Para los obispos del noroeste de Argentina fue una alegría", dijo
a IPS el obispo de Humahuaca, provincia de Jujuy, Pedro Olmedo, que
estaba reunido con una decena de obispos de esa región, la más pobre
del país, cuando supieron la noticia. "Hubo lágrimas porque lo
conocemos mucho, siempre nos ayudó y nos acompañó".
"Para América Latina, tener un Papa era un anhelo desde hace muchos
años. Es una apertura del Vaticano a una iglesia de otro mundo,
elegido por una mayoría de cardenales europeos. Yo confío en que va a
llevar al Vaticano la impronta latinoamericana, incluso a sus
estructuras", aseguró Olmedo.
El teólogo brasileño Leonardo Boff, padre de la Teología de la
Liberación a la que se enfrentó el Vaticano, también se manifestó
optimista ante los primeros gestos de humildad de Francisco,
empezando por elegir un nombre en homenaje a Francisco de Asís, el
religioso que se volcó por completo a los más pobres.
Bergoglio fue el elegido por todos los obispos de la región para la
redacción del documento de conclusiones de la V Conferencia General
del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en mayo de
2007 en Aparecida, Brasil. En él se fijó la posición eclesiástica
regional en un vasto abanico de temas.
El documento reconoce la preocupación de la Iglesia Católica porque
en América Latina, donde viven 43 por ciento de sus fieles, el
crecimiento de nuevos miembros es menor que el de la población, y
lamenta "nuestras débiles vivencias de la opción por los pobres".
"La opción preferencial por los pobres es uno de los rasgos que
marca la fisonomía de la Iglesia latinoamericana y caribeña",
sostiene el texto, que también reclama por "el número significativo
de católicos que abandona la Iglesia para pasarse a otros grupos
religiosos".
En este sentido, Bergoglio ed un hombre que parecr vivir de
acuerdo a ese compromiso. Renunció a la sede arzobispal y al
automóvil con chofer. Vivía en un cuarto junto a la Catedral de
Buenos Aires, viajaba en ómnibus o en metro, se cocinaba su comida y
rehuía los eventos sociales y a la prensa.
Sus allegados cuentan que visitaba a los enfermos de sida en el
Hospital Muñiz de enfermedades infecciosas. También era asiduo en los
refugios de los sin techo y los comedores populares, cuidaba
personalmente a sacerdotes enfermos ancianos y, a su regreso, de
madrugada, se lo veía en las paradas del ómnibus.
Las organizaciones que trabajan contra la explotación laboral y
sexual en Buenos Aires sostienen que el prelado era su aliado,
visitaba con frecuencia a las víctimas de la trata, se conmovía con
sus testimonios y denunciaba a los responsables de esa esclavitud en
sus homilías.
También era frecuente que visitara las cárceles, otro de los
mandatos del documento de Aparecida, que exhorta a reforzar la
pastoral penitenciaria.
La mayor mácula sobre Bergoglio es la de su presunta complicidad
con la dictadura militar (1976-1983), cuando era el provincial de la
Compañía de Jesús. El prelado fue acusado de desamparar a sacerdotes
y catequistas que luego fueron secuestrados y, en algunos casos,
permanecen desaparecidos.
Debió declarar como testigo en una de las causas en las que se
investigan estos delitos, y en otra investigación judicial sobre el
caso de apropiación de una niña, hija de desaparecidos. El religioso
aseguró que supo sobre las apropiaciones después de finalizado el
régimen.
La teóloga argentina María Alicia Brunero, autora de numerosos
libros sobre ética y docente universitaria retirada, comentó a IPS
que "lo importante de la designación no es tanto que haya recaído en
un argentino o latinoamericano, sino en alguien de la periferia, de
afuera de Europa".
"Los cardenales esperan que las soluciones lleguen de afuera, de
alguien con otro perfil, menos contaminado, alejado del boato y de la
burocracia vaticana, y en este sentido, Bergoglio cumple con esa
expectativa porque es un hombre austero, que viaja en colectivo (bus)
y está cerca de la gente", apuntó.
Brunero, quien lo ha tratado, dijo que además de esas cualidades
es un hombre que "sabe mandar y delegar" y que "no está exento de la
búsqueda de poder, que no necesariamente es algo perverso. Sabe tejer
redes y lo hace bien, sin pisar la cabeza a nadie", declaró.
"Me da esperanzas", sintetizó.
En cambio, no se deben esperar grandes cambios en materia
doctrinaria, dijo la experta. Recordó que como arzobispo fue un
crítico intransigente de la ley del matrimonio homosexual y de
cualquier intento de despenalizar el aborto.
Pero sí vaticinó que puede traer nuevos aires en otros asuntos.
Brunero explicó que "90 por ciento de los teólogos creemos que las mujeres
pueden ejercer el sacerdocio y también somos mayoría los que queremos
que se permita un clero casado". "En eso puede ser que se dé algún
paso durante su pontificado", arriesgó.
La teóloga aseguró que la institución de la Iglesia actualmente en
mayor crisis es el sacerdocio. La mitad de los curas ordenados en
los últimos años abandonaron los hábitos, no por pérdida de la fe
sino "porque se enamoraron o se pelearon con la estructura por su
rigidez en este tema", advirtió.
Brunero recordó que el Concilio Vaticano I, que se celebró 1869, se
centró en la figura del Papa. El segundo, realizado en 1959, apuntó a
los obispos. "Es probable que ahora llegue un tercer concilio
dirigido a los sacerdotes", opinó.
En contra de sus otras posiciones conservadoras, Bergoglio
reprendió en Buenos Aires a los sacerdotes que se niegan a bautizar a
hijos de madres solteras. También aceptaba padrinos de bautismo que
no fuesen católicos, contó a IPS un activista por los derechos de los
explotados por la trata laboral y sexual, Gustavo Vera.
Es asimismo un hombre abierto al diálogo interreligioso, que tuvo
frecuentes contactos con los representantes del judaísmo religioso
argentino.(FIN/2013) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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