Feminicidio ingresará a código penal de Ecuador Por Ángela MeléndezQUITO, mar (IPS) - Ecuador espera dar un paso adelante en la lucha contra la
violencia
machista, con la tipificación del crimen de feminicidio y su
inclusión
en el nuevo código penal en ciernes.Un esfuerzo inicial para reducir la vulnerabilidad de las
mujeres
ecuatorianas se concretó cuando se presentaron en 2012 las
primeras
estadísticas de violencia de género y se demostró que 60 por
ciento de la
población femenina había sufrido algún maltrato.
Hoy se busca ir más allá e incluir el femicidio, como se ha
elegido
denominar este delito, en el Código Orgánico Integral Penal,
cuyo proyecto
se presentó en diciembre de 2011 y que sería aprobado por la
legislatura que
se iniciará el 24 de mayo.
En este proyecto, el femicidio se determina "cuando una
persona mata a otra
por el hecho de ser mujer, en circunstancias claramente
establecidas".
Son estas "pretender infructuosamente establecer o
restablecer una relación
de pareja o de intimidad con la víctima; mantener o haber
mantenido con ella
relaciones familiares, conyugales, de convivencia, de
intimidad, noviazgo,
amistad, compañerismo o laborales; ser resultado de la
reiterada
manifestación de violencia en contra de la víctima o de
ritos grupales
usando o no armas".
¿Qué es lo que lleva a Ecuador a destacar este delito? En
principio, la
evidencia.
Análisis académicos y policiales indican que los asesinatos
de mujeres por
razón de su género aumentaron en forma drástica. El
Observatorio
Metropolitano de Seguridad Ciudadana reportó 21 muertes por
femicidio en
Quito en 2012, mientras que en 2011 los casos registrados
fueron 28.
En la urbe más poblada del país, Guayaquil, situada sobre la
costa del
océano Pacífico, de 137 asesinatos de mujeres registrados
entre enero de
2010 y junio de 2012, 47 fueron feminicidios y apenas cuatro
concluyeron en
sentencias judiciales, según el informe "Las rutas de la
impunidad",
presentado el 14 de este mes por el Centro Ecuatoriano para la
Promoción y
Acción de la Mujer de esa ciudad (Cepam).
Otra razón que empuja a crear la figura del femicidio es la
conmoción
causada por la última serie de asesinatos de mujeres.
Karina del Pozo, de 20 años, desapareció el 20 de febrero en
Quito. Hallaron
su cuerpo ocho días después en un terreno baldío en el norte
de la ciudad,
con huellas de violencia física y un golpe en la cabeza que
le causó la
muerte.
Las investigaciones determinaron que sus matadores fueron
tres conocidos
suyos, que actuaron cuando la joven se negó a tener
relaciones sexuales con
uno de ellos, después de una fiesta a la que asistieron
juntos.
A mediados de febrero se halló el cuerpo de una adolescente
de 16 años
dentro de un costal en la provincia andina de Cotopaxi,
centro-norte del
país, con signos de violencia sexual.
El 28 del mismo mes, Gabriela León, de 24 años, fue
estrangulada y su cuerpo
abandonado en un saco en la ciudad de Ibarra, en el norte.
En todos los
casos, los sospechosos o asesinos confesos son hombres.
Ante esta realidad, miles de personas salieron a las calles
de Quito y otras
ciudades afectadas a reclamar más seguridad, y familiares de
las víctimas se
han organizado para pedir que se considere el femicidio como
un delito
específico.
Ser trata de "el asesinato de una niña, adolescente o mujer,
por el hecho de
ser mujer o por las construcciones culturales según las
cuales hombres de su
círculo cercano sienten que tienen poder sobre ellas y su
integridad",
detalló a IPS la legisladora izquierdista María Paula Romo,
del partido
opositor Ruptura 25.
La psicóloga Angélica Palacios, profesional en protección de
delitos
sexuales, señaló que "este es un tema de relación de poder
que está inmerso
en el sistema familiar, laboral, fraternal y social".
Para Romo, incluir el femicidio en el nuevo código penal
responde a "la
necesidad de visibilizar esta forma de violencia extrema
contra las mujeres,
que tiene características tan distintas a otros delitos
contra la vida".
Sin embargo, no cree que la sola tipificación genere
cambios. "Tipificarlo
no sirve para prevenir ni para evitar, pero es una
herramienta para hacer
conciencia, para llamar a las cosas por su nombre, para
capacitar y
sensibilizar a los operadores de justicia, incluso para
tener información
estadística que nos permita trabajar para cambiar esta
realidad", dijo.
La propuesta legal contempla castigarlo con hasta 28 años de
prisión, una
pena similar a la del sicariato.
Para el legislador oficialista Mauro Andino, presidente de
la Comisión de
Justicia de la Asamblea Nacional, el propósito de la reforma
es precautelar
los derechos de las mujeres.
"Es distinto cuando una mujer muere a causa de un robo que
cuando la muerte
se da por el acoso, la violencia o el hostigamiento de su
pareja o
conviviente", dijo a IPS.
Según la Encuesta Nacional de Relaciones Familiares y
Violencia de Género
2012, del total de mujeres que dijeron haber experimentado
violencia de
género (60 por ciento), una proporción de 76 por ciento la
sufrieron a manos
de sus parejas o exparejas.
A este dato se añaden otros: dos de cada cinco mujeres han
sufrido violencia
física, y una de cada cuatro ha sufrido violencia sexual.
Además, esa violencia emerge tanto en las ciudades (61,4 por
ciento) como en
el área rural (58,7 por ciento) y afecta a todos los
estratos, pues el
quintil más pobre y el más rico tienen grados superiores a
50 por ciento.
Ecuador se suma así a una tendencia
latinoamericana. El feminicidio, como
plantean denominarlo organizaciones feministas, o
femicidio ha sido
incorporado a las legislaciones de Argentina, Bolivia, Costa
Rica, Chile,
Guatemala, El Salvador, México y Perú.
Sin embargo, en varios de esos países –México y Guatemala,
los más notorios–
la sola tipificación no ha bastado para reducir la ola de
violencia contra
las mujeres.(FIN/2013) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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