DERECHOS HUMANOS-COLOMBIA: Severa advertencia de la ONU Por Gustavo CapdevilaGINEBRA, 24 abr (IPS) - El texto adoptado por la Comisión de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos sobre la situación en Colombia adquirió
este año una dureza inusitada, resaltaron activistas de derechos humanos al
concluir esta semana la sesión anual de ese cuerpo especializado.
Las críticas se refieren específicamente a la concesión de facultades
de policía judicial a las fuerzas militares colombianas y a los planes del
gobierno de Alvaro Uribe de realizar reformas legales para dar impunidad a
los grupos paramilitares, en contra de las recomendaciones de la Comisión
el año pasado.
La declaración también alude a ataques de Uribe a organizaciones no
gubernamentales (ONG), a algunas de las cuales acusó de terroristas.
La última declaración de la presidencia de la Comisión sobre Colombia
es uno de los textos más severos emitidos por ese organismo de la ONU
(Organización de las Naciones Unidas), evaluó Gustavo Gallón, director de
la Comisión Colombiana de Juristas.
"El documento este año es incluso más contundente que el año pasado,
porque el gobierno colombiano abusó demasiado en el incumplimiento de
recomendaciones de la Comisión del 2003", dijo a IPS.
"Es más, el gobierno llegó a decir que Colombia no había contraído
compromisos con la Comisión el año pasado, cuando es sabido que la
declaración del presidente se negocia con el gobierno", agregó Gallón, que
asistió a las sesiones de la Comisión en Ginebra.
La discrepancia se centró en una recomendación en particular que la
Comisión hizo el año pasado de que Colombia no le diera facultades de
policía judicial a las fuerzas militares.
Gallón sostuvo que el gobierno hizo lo contrario: presentó un proyecto
de ley y reformó la Constitución para darle a las Fuerzas Armadas esas
facultades, y el propio presidente colombiano dijo que él no había sido
consultado sobre esa recomendación. "Eso es falso, y si fuera cierto, no es
más que una excusa", dijo Gallón.
El propio vicepresidente colombiano, Francisco Santos, participa de las
negociaciones con la Comisión, observó.
Gallón se hizo eco de las preocupaciones de la organización Amnistía
Internacional con respecto a la situación de los derechos humanos en
Arauca, una región colombiana limítrofe con Venezuela.
Amnistía sostuvo que el gobierno de Uribe ha transformado la región de
Arauca en un laboratorio de pruebas para sus nuevas políticas de seguridad.
Arauca es una zona aislada, tradicionalmente pobre, donde han
descubierto hace pocos años pozos de petróleo que aportan "mucha plata
fresca", pero la población sigue siendo menesterosa, dijo Gallón.
En ese departamento tiene fuerte presencia la guerrilla izquierdista de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y también, aunque en menor
medida, el Movimiento de Liberación Nacional (MLN). También hay una gran
presencia de fuerzas paramilitares derechistas "tolerada por el gobierno" y una gran
militarización, dijo Gallón.
Hace dos años, cuando Bogotá decretó el estado de excepción, creó unas
zonas especiales, mas o menos militarizadas, que llamó zonas de
rehabilitación y consolidación, en dos sitios del país. Uno fue Arauca y
otro, Sucre y Bolívar.
"El gobierno y los agentes gubernamentales consideran y actúan como si
toda la gente de Arauca fuera guerrillera. Para ellos, toda esa gente es
sospechosa, y por tanto detienen gente sin orden judicial, masivamente",
agregó Gallón.
La Comisión de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos hizo un
llamamiento a la comunidad internacional para que apoye la exigencia del
cumplimiento de las recomendaciones por parte del gobierno de Colombia este
año.
En especial, la Comisión de la ONU se dirigió al Grupo de los 24 (G-24)
países donantes que se reunieron en Londres con el gobierno de Colombia en
julio de 2003. En la declaración de Londres se insistió en el cumplimiento
de los compromisos internacionales por parte de Bogotá.
Además, el organismo pidió al G-24 que en la próxima reunión con
Colombia, prevista para el próximo noviembre, se revise el cumplimiento de
las recomendaciones.
Organizaciones de derechos humanos estimaron que la declaración de la
presidencia de la Comisión es un instrumento valioso y que "hay que sacarle
algún fruto".
El año pasado, se registraron cerca de 4.000 muertes en Colombia por
acciones ajenas a los combates, en la calle, en la casa o en el trabajo.
Cerca de 69 por ciento de esas personas fueron asesinadas por grupos
paramilitares, la mayoría de las veces con apoyo o con tolerancia de
agentes estatales, y ocho por ciento por agentes estatales directamente. Y
23 por ciento por grupos guerrilleros.
Esa es la situación más trágica y afecta fundamentalmente a campesinos
o activistas sociales, a personas que en general son consideradas por los
combatientes como cómplices o amigos del adversario, lamentó el director de
la Comisión Colombiana de Juristas.
Este cuadro se completa con un altísimo grado de impunidad.
"Prácticamente no hay violaciones de los derechos humanos que se
sancionen", dijo Gallón.
"En este momento eso está agravado porque la Fiscalía se está
orientando a proteger a violadores de derechos humanos, paramilitares y
militares. Y ya ha intervenido directamente en varios casos notorios para
absolver o para no acusar a estas personas y exonerarlas de
responsabilidad", afirmó.
La guerra civil de Colombia, que lleva más de 40 años, es la más
larga de América.
(FIN/2004) Envíe sus comentarios al editor |