COLOMBIA: Explosivos en el camino a la libertad de Ingrid Betancourt Por Constanza VieiraBOGOTA, jun 5 (IPS) - La libertad de la ex candidata presidencial Ingrid
Betancourt y la limitación del uso de explosivos, cuya utilización por
parte de la guerrilla colombiana tiene en jaque al ejército, podrían
convertirse en caras de una misma moneda.
El izquierdista Ejército de Liberación Nacional, ELN, propuso el
viernes al gobierno de Alvaro Uribe un acuerdo humanitario que limite el
uso de minas y explosivos y disponga una amnistía general para los presos
políticos y prisioneros de guerra, en medio de un cese del fuego bilateral
y temporal.
La propuesta, televisada en directo por un canal público desde el
recinto del Senado, fue lanzada por Francisco Galán, vocero del ELN,
guerrilla minoritaria con unos 3.500 combatientes.
Galán, preso hace varios años por rebelión, fue autorizado a salir de
la cárcel por un día para hablar en el Foro Internacional "Minas
Antipersonal: Actores no estatales y acuerdos humanitarios", que se realizó
el viernes, convocado por el Llamamiento de Ginebra, el parlamento
colombiano, el Concejo Distrital de Bogotá y la Campaña Colombiana Contra
Minas.
El presidente Alvaro Uribe participó en la reciente III Cumbre América
Latina-Unión Europea en Guadalajara donde, tras encuentros por separado con
el escritor colombiano Gabriel García Márquez y el presidente francés
Jacques Chirac, propuso a su homólogo Vicente Fox que México sirva de
veedor en un eventual acercamiento con el ELN.
Betancourt tiene ciudadanía colombiana y francesa, y Chirac expresó a
Uribe en Guadalajara nuevamente su apoyo al intercambio humanitario.
Si el gobierno acepta la propuesta presentada por Galán y las poderosas
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), con unos 30 mil hombres
en armas, ratifican un acuerdo político firmado en agosto con la cúpula del
ELN, podría salir libre la ex candidata, a quien sus captores catalogan
como ôrehén sujeta a un intercambio de prisioneros".
Las minas antipersonal, usualmente fabricadas en las montañas de
Colombia, y otros explosivos, son las armas más eficaces y de menor costo
para la insurgencia. Entre el 60 y el 70 por ciento de las víctimas de las
minas son militares y policías. Según las fuerzas armadas, la mina
antipersonal más barata cuesta dos dólares.
El vicepresidente Francisco Santos afirmó en el foro que en 2003 ôcerca
de 200 civiles, 460 militares y 3 miembros de grupos al margen de la ley
sufrieron accidentes por minas antipersonales", mientras en lo corrido de
2004 ôtenemos información de 76 civiles y 91 militares" víctimas de minas.
Además, el 38 por ciento de los muertos y heridos de la fuerza pública
son por minas y explosivos, dijo a IPS un vocero del clandestino Movimiento
Bolivariano, adherente a las FARC. El bolivariano agregó que el uso de
explosivos es hoy por hoy una de las ventajas militares estratégicas de esa
guerilla.
El Plan Nacional de Acción contra Minas Antipersonal, diseñado por la
oficina de Santos en cumplimiento de la Convención de Ottawa que prohíbe
estas ôarmas pobres", se lleva cerca de un millón de dólares anuales del
presupuesto de Colombia, que destina entre cuatro y siete por ciento del
PIB a la guerra y a rubros de seguridad, según distintas fuentes.
Según la revista Semana, el gobierno Uribe ôestá buscando con urgencia
recursos de cooperación internacional para iniciar el desminado
humanitario, es decir, desenterrar los explosivos que día a día ponen los
grupos insurgentes".
Santos expresó que, en la eventualidad de que cuaje un acercamiento con
el ELN, se trata de ôpedir la suspensión de acciones violentas que afectan
a la sociedad y la infraestructura nacional. A una declaración de cese de
hostilidades, el gobierno sabrá corresponder con generosidad".
Al tiempo que proclamó en el Senado el estatus beligerante del ELN y de
las FARC, Galán dijo que el paramilitarismo de derecha, según la ONU
responsable del 80 por ciento de las violaciones a los derechos humanos de
civiles en Colombia, es una ôfuerza estatal de represión ilegal", por
cuanto sus propios jefes han reconocido que fueron creados por el estado.
El gobierno concentró desde mayo a la mayoría de los jefes
paramilitares en una zona de 368 kilómetros cuadrados custodiada por el
ejército al norte del país, y les garantizó no perseguirlos judicialmente
si cesan el fuego. La mayoría de los cobijados por el acuerdo están pedidos
en extradición por Estados Unidos por narcotráfico.
A su vez, las FARC y el ELN figuran en listados internacionales de
terrorismo, y un estudio de la estadounidense Rand Corporation financiado
por la Fuerza Aérea norteamericana y publicado recientemente incluso
catalogó a las FARC como la segunda mayor amenaza para Estados Unidos
después de Al Qaeda y antes de Hizbolá, dos grupos extremistas islámicos.
El vocero del ELN informó que se entrevistó con el embajador mexicano
Mario Chacón, con quien acordó la exploración de las posibilidades de
diálogo con el gobierno Uribe y la facilitación mexicana, sobre lo cual se
espera un pronunciamiento de Fox.
"México nos ofreció su casa, como embajada y como nación" y, según el
acuerdo con Chacón, ôquedan las puertas abiertas para desarrollar una
agenda", dijo el insurgente.
La cancillería mexicana informó que ese país, que participó
exitosamente como garante en los procesos de paz de El Salvador (1992) y
Guatemala (1996), está conformando un grupo de expertos para trabajar en la
nueva misión mediadora, cuya propuesta tendría que ser aceptada por ambas
partes.
El Llamamiento de Ginebra ha actuado exitosamente en Filipinas,
Birmania, Irak, Somalia, Sudán, Burundi e India para convencer a actores
armados de que el minado es una táctica militar que conlleva serias
responsabilidades para con las generaciones futuras, puesto que las minas
pueden permanecer "vivas" hasta por 80 años.
En agosto, las comandancias de las FARC y el ELN llegaron a acuerdos
políticos comunes que califican a Uribe como ôenemigo de la paz" y
ôguerrerista por convicción", y ratifican que mientras éste persista en su
mano dura no adelantarán ôningún proceso de acercamiento político y diálogo
nacional" con su gobierno.
Sin embargo, acordaron persistir conjuntamente en "la política de canje
de los prisioneros de guerra y detenidos políticos en poder de las partes",
esto es, una cantidad no determinada de guerrilleros presos, quizá 300 a
500, por 21 rehenes civiles como Betancourt y 37 oficiales y suboficiales
militares y policiales.
Los uniformados cayeron en manos de la guerrilla en combates, y algunos
entraron a su séptimo año de cautiverio. Los civiles fueron capturados en
distintos episodios.
Las FARC incluyen entre los sujetos a canje a tres contratistas
estadounidenses del Pentágono que cumplían una misión de inteligencia en el
marco del Plan Colombia, financiado por Washington, contra la insurgencia y
los cultivos de coca.
Estados Unidos se niega al canje de sus ciudadanos, rehenes desde
febrero de 2003, pero el jueves pidió en extradición a Simón Trinidad,
negociador de las FARC para el intercambio, que cayó preso en Quito en
enero cuando cumplía la misión de organizar un encuentro con Kofi Annan,
secretario general de Naciones Unidas, y su representante personal en
Colombia, James LeMoyne.
La detención de Trinidad, según las FARC, frustró un ôencuentro
previsto con representantes del gobierno francés con el propósito de hallar
una solución definitiva al cautiverio de Ingrid Betancourt y demás
prisioneros de guerra mediante el canje o intercambio humanitario".
El pedido de extradición se sustenta en acusaciones de narcotráfico y
toma de rehenes. El trámite demora entre 10 meses y un año, y la firma
presidencial es la última instancia decisoria, con lo cual el ajedrez del
canje podría desembocar en un ôenroque" de los contratistas a cambio de la
no extradición de Trinidad. ((FIN/2004) Envíe sus comentarios al editor |