COLOMBIA: Gobierno pide lenguaje a su medida Por Constanza VieiraBOGOTÁ, 14 jun (IPS) - El gobierno colombiano solicitó al sistema de las
Naciones Unidas, embajadores y agencias de cooperación presentes en este
país, así como al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que se
abstengan de utilizar en sus proyectos la expresión ”conflicto armado
interno” para referirse a la guerra civil que lleva más de cuatro décadas.
Según las autoridades, ”aceptar la existencia de un conflicto armado
interno implica la negación” de los canales democráticos para dirimir las
diferencias.
También pidieron no aplicar a la fuerza pública las categorías
sociológicas de ”actor armado” o ”actor del conflicto”, ni emplear el
concepto ”actores no estatales”, entre otras demandas.
Los ”Lineamientos para el enfoque de los proyectos de cooperación
internacional”, de la oficina del Alto Comisionado para la Paz Luis Carlos
Restrepo, fueron distribuidos el 8 de este mes entre los diplomáticos,
generando tensión.
La canciller Carolina Barco expresó que la distribución del memorando
se hizo ”por error”, ya que ”era un documento interno”, según dijo a IPS
una fuente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Pero Restrepo afirmó este martes en el diario El Tiempo que se trata de
consensuar el lenguaje de la cooperación.
”Es un documento técnico que define conceptos y criterios para ser
usados en proyectos dentro de los cuales el gobierno es contraparte, y al
que equivocadamente le han dado una interpretación política”, dijo.
”Está dirigido única y exclusivamente a los que adelantan proyectos de
cooperación internacional”, agregó el funcionario.
Son 22 puntos en cuatro páginas, sin fecha, y enfatizan que ”cualquier
tipo de actividad que pueda implicar contacto alguno con los grupos armados
ilegales es inaceptable para el gobierno nacional”.
La misma directriz cobija a funcionarios e individuos, pero el
documento ”no está relacionado con la prensa”, dijo el alto comisionado.
Hoy en Colombia, la prohibición de establecer contacto con los
”ilegales” se entiende como referida a contactar a la guerrilla
izquierdista, que el derechista presidente Álvaro Uribe combate con apoyo
financiero y militar de Washington.
Sus enemigos acérrimos, los ultraderechistas paramilitares, que dicen
apoyar al Estado, desde julio de 2004 negocian las condiciones de su
desmovilización total, prevista para finales de 2005.
Para Diego Pérez, consultor del Programa Suizo para la Promoción de la Paz en Colombia (Suippcol), en el contexto de ”profunda crisis humanitaria, la cooperación
internacional se orienta, prioritariamente, a la protección de las víctimas
y a su atención humanitaria”.
”Atender a las víctimas directas del conflicto, entre los que se
encuentran, además de los civiles, los combatientes heridos o puestos fuera
de combate, (es una labor) imposible de realizar sin entrar en contacto con
las partes en contienda”, agregó.
”Sólo falta que (el gobierno) presione a la cooperación internacional
para que no otorgue fondos a las organizaciones independientes que
producimos información que no le gusta (...), no por lo que digamos, sino
por lo que el gobierno quiere ocultar”, expresó Jorge Rojas, de la
Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, que lleva la
estadística más respetada sobre desplazamiento forzado.
Una de las directrices recomienda apoyar con ”datos ciertos” oficiales
la formulación de los proyectos, pero Rojas afirmó que ”cada día se están
desplazando en Colombia 700 personas”, aunque ”el gobierno reconoce la mitad”.
El lunes, Barco reconoció que la decisión sobre el envío de la
directriz no fue suya y expresó a la prensa que el gobierno se ratifica en el
contenido del documento, pero que sus puntos deberían haber sido
”compartidos” en reuniones de nivel diplomático para una comprensión ”más
efectiva”.
Destacó, sin embargo, que ”ningún grupo de cooperación, ni los
gobiernos (de otros países), deben establecer contacto con los grupos
ilegales” por su cuenta.
En julio de 2003, siendo canciller de Francia el actual primer ministro
de ese país, Dominique de Villepin, altos funcionarios del ministerio de
Relaciones Exteriores francés intentaron contactar en territorio selvático
colombiano a Raúl Reyes, portavoz de las izquierdistas Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC), en misión humanitaria para negociar la
liberación de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
”Hay una clara intencionalidad del alto comisionado (Restrepo) de
sembrar la duda sobre la posible existencia de relaciones de la cooperación
internacional con grupos armados al margen de la ley. Su insistencia en el
tema, en cada uno de los puntos, resulta obsesiva”, apuntó Pérez en un
documento enviado el lunes a IPS.
El viernes, algunos embajadores y representantes de la ONU le
preguntaron al gobierno si los Lineamientos pretenden ser obligatorios, y
la respuesta fue que no.
La comunidad donante a Colombia, conocida como G-24, se reúne este
martes en Bogotá para discutir las implicaciones de los Lineamientos, según
estableció IPS. Barco anunció que su despacho dialogará el lunes próximo
con ese grupo, integrado por la ONU, la Unión Europea, Estados Unidos,
Japón, Suiza, Argentina, Brasil, México, Chile e instituciones de banca
multilateral.
El CICR declaró este año que en Colombia existe un conflicto armado
interno que genera una grave crisis humanitaria, y por lo tanto aplica las
normas del derecho internacional humanitario correspondientes a las guerras.
El director en Colombia de la Oficina de la Alta Comisionada de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michael Frühling, recordó el
lunes en rueda de prensa que el término ”conflicto armado” figura incluso
en el ”acuerdo básico entre el gobierno de Colombia y las Naciones Unidas
para esta oficina de derechos humanos”.
”Las relaciones entre el Sistema de Naciones Unidas y el gobierno
colombiano están en un momento muy crítico, por la torpeza del gobierno
colombiano frente al tema del conflicto armado y a la aplicabilidad del
derecho internacional humanitario”, dijo Rojas a IPS.
El experto en desplazamiento forzado cree que pronto habrá ”una
reafirmación de que las Naciones Unidas están en Colombia en función de que
hay un conflicto armado, y que es absolutamente aplicable el derecho
internacional humanitario y los principios básicos humanitarios, que son
neutralidad, imparcialidad y humanidad, que el gobierno quiere desconocer”.
En los Lineamientos se reconoce la ”neutralidad profesional” del CICR y
la Cruz Roja Colombiana, pero se rechaza la idea de ”neutralidad política
de los civiles frente a las instituciones legítimamente constituidas”.
Según Pérez, ese documento pone en entredicho el papel de algunas
agencias de la ONU, como los altos comisionados para los Derechos Humanos y
para los Refugiados, y la Oficina para la Coordinación de Asuntos
Humanitarios, así como el de agencias humanitarias especializadas de la
cooperación no gubernamental.
Para una fuente diplomática europea que pidió a IPS estricto anonimato,
parece que Uribe quiere ”prohibir cualquier proyecto que no esté apoyando
al gobierno”.
De acuerdo con los Lineamientos, los proyectos respaldados
internacionalmente no pueden tener, dentro de sus objetivos, ”ninguna
enunciación o actividad que pretenda comprometer la acción futura
(gubernamental) en materia de acuerdos de paz”.
En concepto de Pérez, eso desconoce las declaraciones de Londres (julio
2003) y Cartagena (febrero 2005) del G-24, ”así como las recomendaciones de
la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los derechos humanos y las
declaraciones del Consejo de Ministros de la Comunidad Europea, al tratar
el tema de la cooperación en Colombia”.
”La cooperación internacional ha ido concertando con el gobierno
nacional una serie de principios y criterios que apuntan a generar, cada
vez más, mejores condiciones para la salida política negociada del
conflicto y la construcción de una paz estable”, explicó el experto.
Para Ana Teresa Bernal, directora de la Red de Iniciativas para la Paz,
Redepaz, que agrupa a más de 400 procesos pacifistas en todo el país, el
documento está dirigido ”sobre todo contra las iniciativas de paz”.
Los Lineamientos califican de ”ambiguos” los términos ”comunidad de
paz”, ”territorio de paz”, ”región o campo humanitario” y ”observatorio de
situación humanitaria”, con los que muchas comunidades identifican sus
experiencias de resistencia civil.
Con la descalificación se quiere ”frenar la cooperación con los
procesos que están en medio de la guerra. Quieren quitarnos el oxígeno. Si
nos quitan los recursos, nos quitan el 80 por ciento de las posibilidades
de trabajar. Es un documento que hace parte integrante de la guerra”, dijo Bernal a IPS. ((FIN/2005) Envíe sus comentarios al editor |