PARAGUAY: Trabajo infantil, la lucha apenas comienza Por Alejandro SciscioliASUNCIÓN, sep (IPS) - La jornada de Derlis comienza a las cinco de la
mañana, cuando su madre lo despierta para ir trabajar. Con 12 años, es uno
de los pilares económicos del hogar, que se completa con sus hermanos de 2,
7 y 9 años.
"Mi mamá también trabaja y mis hermanos se quedan con mi abuela. A mi
papá no lo conozco", explica Derlis, quien viaja diariamente unos 25
kilómetros desde Capiatá, un suburbio al este de la capital de Paraguay,
para trabajar como lustrabotas en el céntrico Palacio de Justicia.
Derlis es uno de los 241.954 trabajadores de entre 10 y 17 años que hay
en el país, según la última proyección realizada por el experto Roberto
Céspedes basada en los datos oficiales de la Encuesta Permanente de Hogares
realizada en 2001 por la Dirección General de Encuestas, Estadísticas y Censos.
En el libro "Seguimiento de indicadores sobre la niñez trabajadora de
Paraguay", editado con apoyo de la Organización Internacional del Trabajo
(OIT), Céspedes puntualiza que la cifra equivale a 4,2 por ciento de la
población paraguaya de ese año (5.830.583 personas) y que los niños, niñas
y adolescentes trabajadores en las ciudades eran entonces 118.562.
El estrato de edad que va de 15 a 17 años constituye casi 60 por ciento
de la niñez y adolescencia trabajadora, lo cual quiere decir que a mayor
edad, mayor inserción en el mercado laboral.
"Respecto de años anteriores, la cifra de trabajadores menores de edad
muestra un comportamiento irregular aunque va en descenso en cantidad:
395.453 en 1995, 260.633 en 1998 y 233.175 en 1999", señala la investigación.
Es que la sociedad civil comenzó a trabajar en esta problemática a
comienzos de la década de los 90, pero la política estatal para la
erradicación del trabajo infantil apenas comienza.
La Secretaría de la Niñez y la Adolescencia fue creada en 2001, tras la
aprobación parlamentaria del nuevo código en la materia como consecuencia
de la ratificación del Convención sobre los Derechos del Niño acordado en
1989 en la Organización de las Naciones Unidas.
Al año siguiente asumió la primera titular y la tarea primordial fue
establecer las políticas nacionales en la materia y su programa de acción,
pero "sólo a fines de 2004 fueron aprobados estos planes", dijo a IPS la
abogada María Teresa Sánchez, jefa del Departamento de Asesoría Legal del
nuevo organismo.
Agregó que, en este poco tiempo, la Secretaría se vio obligada a
atender numerosos frentes al mismo tiempo, logrando avances especialmente
en la concreción de un marco jurídico y en la creación de instituciones
para tal fin.
Existe una Coordinadora Nacional de Erradicación del Trabajo Infantil
(Conaeti), creada en 2002 y conformada por instituciones públicas, entre
las que se encuentra la propia Secretaría de la Niñez y el Ministerio de
Justicia y Trabajo, y organizaciones no gubernamentales.
También está en marcha un plan nacional de erradicación progresiva del
trabajo infantil y protección para los adolescentes.
Asimismo, "en concordancia con los convenios 138 y 182 de la OIT, que
establecen la edad mínima para trabajar en 14 años y enumera las peores
formas de trabajo infantil, respectivamente, el Poder Ejecutivo emitió en
marzo un decreto con la lista de labores consideradas peligrosas",
puntualizó Sánchez.
La herramienta reglamenta otra ley de 2001, que estipula la obligación
del Estado para determinar los trabajos que puedan dañar la salud, la
seguridad o la moralidad de niños, niñas y adolescentes. Allí se incluyen
26 ítem con labores expresamente prohibidas para menores de 18 años.
Entre otras, se encuentran contemplados en esa prohibición la
manipulación y venta de agroquímicos y otras sustancias, "el trabajo
infantil doméstico y criadazgo (servidumbre), modelaje con erotización de
la imagen" y tareas que impliquen riesgo de abuso sexual, así como
desarrollar tareas laborales entre las 19 y las 07 horas. También se
incluye la explotación sexual.
En la elaboración de esta lista participaron entes oficiales,
organizaciones de la sociedad civil, médicos y niños trabajadores.
"Es permitido el trabajo de un adolescente desde los 14 años", pero se
establecen ciertas limitaciones, como por ejemplo que trabaje menos de seis
horas y que esa tarea no entorpezca su educación, prosiguió Sánchez.
"Pero partimos de la base de que el trabajo debe ser estrictamente
necesario", aclaró.
Aunque no hay una proyección estadística, las autoridades reconocen que
la actividad que más realizan los niños en las ciudades es la venta
informal callejera de golosinas, estampas con imágenes religiosas, además
de ejercer la mendicidad.
En las áreas rurales, la mayor incidencia está en trabajos de labranza
y cosecha, así como la ayuda obligatoria en las tareas domésticas.
"El plan nacional en marcha es progresivo", explicó Facundo Salinas,
abogado especializado en minoridad y asesor de la Secretaría de la Niñez..
"Primero debemos identificar a cada niño y su situación personal, y
desde su realidad dar la respuesta necesaria, porque todos los casos son
diferentes", agregó.
En Coronel Oviedo, la capital del oriental departamento de Caaguazú, la
institución está trabajando en un plan piloto. "Se facilita a las familias
de niños trabajadores la creación de pequeñas empresas para que los
pequeños no tengan que salir de sus hogares", explicó Sánchez.
"Por ejemplo, como es una zona rica en madera, se tiene buena respuesta
en las miniempresas distribuidoras de carbón. A cambio de las facilidades,
los padres deben comprometerse a que sus hijos no trabajen", indicó Salinas.
Las organizaciones no gubernamentales operan sobre esta problemática
desde varios años antes de que el Estado abordara la lucha por la
erradicación del trabajo infantil.
Con apoyo financiero de la entidad internacional Save the Children (Salven a los
Niños), la entidad paraguaya Global Infancia (GI)
encara desde 1999 un programa sobre trabajo infantil doméstico, "la forma
más invisible del trabajo infantil en el país", dijo a IPS Faustina
Alvarenga, responsable del proyecto.
Es tradicional en Paraguay que las familias pobres envíen a algunos de
sus niños a vivir con parientes, amigos o padrinos que están en mejor
situación económica.
Además, "muchas de las niñas en esa situación son enviadas por sus
madres a casas ajenas porque están en peligro inminente de abuso sexual
dentro de sus propias familias, por padrastros, primos, tíos, hermanos y
hasta sus propios padres", explicó Alvarenga.
En estos casos, "el problema mayor es la desvinculación. La familia
tira a la criatura y se desentiende. Nuestro trabajo es hacer que el
vínculo entre el niño y su familia persista, algo importante para
desarrollar su vida futura", indicó.
Según un estudio de la OIT, en el radio de Asunción y su área
metropolitana existen unas 11.000 "criaditas" menores de 14 años.
Dentro del plan nacional en marcha y de la labor de las entidades de la
sociedad civil, la descentralización del trabajo de campo con los niños
trabajadores y sus familias tiene un rol fundamental.
En ese sentido, Global Infancia inició en 1995 un trabajo que
contemplaba la entrada en vigencia del Código de la Niñez. Luego su
promulgación, el siguiente paso fue crear servicios municipales permanentes
y gratuitos de promoción y defensa de los derechos de la infancia.
Así nacieron las Consejerías por los Derechos del Niño (Codeni), que
operan en la atención directa de todos los problemas relacionados con esa
franja etaria, incluyendo el trabajo infantil.
"Actualmente hay más de 110 Codenis en el país", explicó a IPS Mabel
Benegas, responsable del área Incidencia en Legislación y Políticas
Públicas de Global Infancia.
La especialista indicó que entre las funciones de estas entidades está
las del relevo estadístico y la asistencia a la niñez trabajadora.
Derlis recauda al día entre 10.000 y 20.000 guaraníes (unos 1,6 y 2,3
dólares), que se invierten en su educación. Lo que sobra, lo deja para el
sustento de la familia. Dice que está decidido a seguir estudiando, aunque
recién cursa el tercer grado.
Y, mientras su hermano de nueve años se dispone a iniciarse en el
trabajo de lustra botas, como él, reflexiona: "Me gusta trabajar y me gusta
estudiar, espero poder estudiar medicina algún día".
(FIN/2005) Envíe sus comentarios al editor |