PERIODISMO-VENEZUELA: Autoridad tributaria al ataque Por Humberto MárquezCARACAS, 28 oct (IPS) - La ofensiva sin precedentes del Servicio de
Administración Tributaria de Venezuela contra la evasión impositiva alcanzó
al histórico diario regional El Impulso, que debió salir de circulación por
un día disparando la alarma de entidades defensoras de la libertad de prensa.
El Impulso, fundado en 1904, es el principal diario en el
agroindustrial centro-oeste de Venezuela y su propietario, Juan Manuel
Carmona, es directivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y
conocido opositor del presidente Hugo Chávez.
La SIP, que considera a Venezuela un sitio donde las libertades de
expresión y de prensa están "seriamente amenazadas", es a su vez calificada
de "letrina" por el vicepresidente de este país, José Vicente Rangel, quien
sostiene que editores de diarios integrados a esa organización colaboraron
con las peores dictaduras latinoamericanas en los años 70 e inicios de los 80.
El Impulso recibió el miércoles una multa de 13.000 dólares y la orden
de cerrar, tanto sus oficinas administrativas como la edición del diario
durante una jornada, como sanción "por irregularidades observadas en los
libros de compraventa y en facturas", indicó la funcionaria que aplicó la
medida, Selma Rondón.
Según los administradores del diario, el Servicio de Administración
Tributaria de Venezuela (Seniat) el castigo fue por defectos de forma en
facturas emitidas hace dos años.
Pero José Vielma, jefe nacional del Seniat, retrucó que la entidad que
dirige fiscaliza mensualmente a periódicos y emisoras y subrayó que la
medida de cierre de El Impulso "estuvo apegada a la ley y no tiene
trasfondo político alguno".
"Esperamos que sea el último medio de comunicación social que
clausuremos de aquí a 2030, porque la idea es no cerrar medio alguno",
agregó Vielma.
A comienzos de este mes fueron cerrados durante algunas jornadas los
diarios Nueva Prensa, El Diario de Guayana, El Progreso y El Expreso, en el
sudoriental estado de Bolívar, por orden del Seniat, que también ordenó
clausuras temporales de operaciones de las emisoras de esa zona Bolivariana
104.3 y Alegre 101.5
En el caso de El Impulso, "es una represalia política, porque el diario
ha asumido una posición clara y nada favorable al gobierno de Chávez,
sostuvo Carmona.
"Acabo de presentar un informe ante la SIP en defensa de la libertad de
expresión, y escribo editoriales en los que asumo una posición firme ante
las políticas gubernamentales", sostuvo el propietario de esa publicación.
"A todas luces se trata de un exceso. Si hubo irregularidades
tributarias pudo proceder una multa, incluso considerable, por parte del
Seniat, pero el cierre de un medio debería ser la última medida aplicable",
dijo a IPS Andrés Cañizález, del Instituto Prensa y Sociedad, basado en
Lima y dedicado a temas de comunicación en la región.
Según Cañizález, "se le envía a los medios una señal de que, si tiene
un problema, no sólo ha de pagar lo que debe, sino que puede ser cerrado".
"Las sanciones deberían usarse con un criterio que no coarte el libre flujo
de información", apuntó.
"No es lo mismo cerrar un medio de comunicación que una zapatería en un
mercado de Caracas o de Barquisimeto, porque se afecta el derecho de los
ciudadanos a informarse, así sea por un día, y eso es más claro en casos
como El Impulso, que es el principal medio de comunicación impreso en la
región centrooccidental" del país, agregó Cañizález.
El Colegio de Periodistas de Barquisimeto deploró el cierre porque,
"aunque momentáneo, afecta y genera conmoción pública, y lesiona derechos
reconocidos en la Constitución y en tratados internacionales". En un
comunicado, la entidad se declaró "alerta ante este mal precedente".
Portavoces del gobierno venezolano se han ufanado del clima de libertad
de prensa en el país, con la mayoría de los medios de comunicación privados
sosteniendo una línea editorial adversa a Chávez y sus políticas, y han
puesto como ejemplos que no hay ningún periodista preso ni se ha clausurado
medio periodístico alguno.
Durante el golpe de estado que desalojó a Chávez del gobierno el 12 y
el 13 de abril de 2002, un gobernador regional militante de oposición
ordenó cerrar la televisora del Estado, y el alcalde opositor de Caracas,
un año después, cerró durante algunos días una pequeña televisora
comunitaria que se identificaba con el oficialismo, Catia TV.
Hace unos meses, Conatel, el organismo que dirige las
telecomunicaciones, clausuró otra emisora comunitaria, Radio Alternativa de
Caracas, mientras decide si puede seguir ocupando la frecuencia que
utilizaba o se la entrega a un operador privado.
El Seniat, por otra parte, ha hecho reparos e impuesto multas por
varios millones de dólares a emisoras de televisión con línea editorial de
oposición que durante el lock out empresarial y huelga sindical, en 2002 y
2003, difundieron gratuitamente publicidad de las fuerzas opositoras que
presionaban por la renuncia de Chávez o un referendo sobre su mandato
presidencial.
El organismo tributario desarrolla una ofensiva inédita contra evasores
de impuestos, su plan "Evasión Cero", con recaudaciones de tributos que
desbordan los estimados fiscales y alcanzó este jueves a Pdvsa Gas, una
filial de la empresa petrolera estatal Petróleo de Venezuela SA, multada
con 70.000 dólares y el cobro de deudas por 233 millones de dólares.
El caso El Impulso disparó alarmas fuera de Venezuela y la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos se declaró "preocupada por el cierre".
"Los procedimientos administrativos y tributarios nunca deben ser
utilizados para silenciar las críticas y las informaciones", dijo en
Washington su relator para la libertad de expresión, el argentino Eduardo
Bertoni.
Gonzalo Marroquín, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e
Información de la SIP, condenó la clausura del diario y dijo que "se trata
de una impertinencia cerrar un medio de comunicación por una supuesta
irregularidad desde hace tantos años". ((FIN/2005) Envíe sus comentarios al editor |