CUBA: Una apuesta cristiana al diálogo Por Dalia AcostaCÁRDENAS, Cuba, abr (IPS) - Es difícil encontrar a
una persona que no lo conozca. Ubicado en la
otrora calle Real de esta occidental ciudad
cubana, el Centro Cristiano de Reflexión y
Diálogo apoya a personas vulnerables e impulsa
planes de tratamientos de desechos urbanos, de
uso del biogás y de reforestación.
Pero esta es sólo la cara más conocida de una
institución que promueve amplios espacios de
reflexión con el fin de facilitar la
participación de diferentes actores de la
sociedad civil, en un diálogo constructivo sobre
los problemas actuales de Cuba y el porvenir de
esta isla de régimen socialista.
"Si no somos parte de la solución, entonces
somos parte del problema", es una de las máximas
del centro que organiza talleres, encuentros y
realiza consultorías pastorales sobre deberes
humanos, reconciliación y paz, resolución de
conflictos, diálogo interreligioso, violencia de
género y sexualidad, entre una amplia diversidad de temas.
"El futuro no está en encerrarnos sino en
abrirnos, sin perder lo esencial de nuestro
proyecto", dijo a IPS el pastor Raimundo García,
director ejecutivo de esta institución fraternal
religiosa, creada a comienzos de los años 90 en
Cárdenas, ubicada a unos 150 kilómetros de La Habana.
Alejado de la alternativa de cambios
políticos propuesta para Cuba por el gobierno
estadounidense de George W. Bush y convencido de
que la "construcción de un socialismo
participativo es deseable y posible", García
estima que el país vive aún "una falta de diálogo
y de participación" que atenta contra el mejoramiento del sistema político.
"Más que ecuménica, ésta es una institución
inclusiva. En nuestra Asamblea y Junta Directiva
hay cristianos de diferentes denominaciones, pero
también tenemos practicantes de otras religiones,
personas no creyentes y miembros del Partido
Comunista. Hemos logrado respetarnos todos y
llegar a un consenso", dijo García.
El Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo se
define a sí mismo como "una institución fraternal
religiosa con profundos objetivos sociales,
inclusiva y no lucrativa", que pretende
"potenciar la cultura, el humanismo y las más altas virtudes cristianas"..
"Yo siempre pensé que había que crear en Cuba
centros en los que se pudiera contribuir a
dialogar, en un espacio que no fuera ni el
estatal ni el de la Iglesia, sino un espacio
intermedio donde pudieran encontrarse todos",
indicó García, uno de los líderes religiosos que,
tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959,
optó por permanecer en la isla.
Graduado del Seminario Teológico de la
Convención Bautista de Cuba Oriental, el director
del centro cardenense ha sido pastor durante 42
años y vivió intensamente lo que ha venido a
llamarse "el período de sobrevivencia" de las
instituciones religiosas en el país, entre
inicios de los años 60 y fines de los 80.
Tras décadas de ver la religión como un
"oscurantismo" y una práctica muchas veces
"contrarrevolucionaria", los cambios en la
política oficial hacia quienes profesan alguna fe
sucedieron a una reunión realizada el 2 de abril
de 1990 entre el presidente de Cuba, Fidel
Castro, y 70 líderes de iglesias evangélicas y dirigentes ecuménicos.
A más de 10 años de fundado, el Centro
Cristiano de Reflexión y Diálogo atiende unas 140
personas en condiciones vulnerables. Los
servicios incluyen alimentación, lavandería, aseo
personal cuando es necesario y apoyo espiritual o
religioso, en el caso de que la persona sea creyente.
Con cierta frecuencia, un espacio interior al
aire libre acoge a personas portadoras del virus
de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del
sida, y sus familiares que han encontrado allí el
lugar ideal para reunirse, hablar de sus
problemas y realizar acciones de autoayuda.
Además del programa de acompañamiento, el
centro realiza acciones de protección del
ambiente y reacciona ante diferentes situaciones
de emergencia comunitaria, como son la búsqueda
de financiamiento para contribuir a mejorar las
condiciones de instituciones estatales que brindan servicio social.
También ha trabajado por la normalización de
las relaciones de Cuba con Estados Unidos y
Europa, a favor de un "diálogo constructivo" con
sectores de la emigración y en la educación en
derechos humanos, un tema casi tabú en la isla
por su usual vinculación a las demandas de la
oposición política que actúa en condiciones de ilegalidad.
Como tantas personas en Cuba, García ha
sentido en ocasiones la sensación de que podrían
volver los "tiempos duros", cuando iniciativas
como las del Centro eran totalmente imposibles de
concretar. Sin embargo, está convencido de que
"la historia no retrocede", no se puede volver al pasado.
A su juicio, Cuba no debe cortar las líneas
del diálogo. Por el contrario, "hay que
profundizarlas, ver qué piensa la gente en los
diferentes sectores, cómo podemos colaborar en un
proyecto común. Puede que algunos funcionarios
empiecen a pensar de nuevo en la centralización
total del Estado, pero se ha comprobado que así no funciona".
"Nosotros no podemos volver a lo que éramos
en el pasado. Si cerramos los ojos o hacemos como
el avestruz, entonces sí vamos a destruir lo que tenemos", alertó.
(FIN/2006) Envíe sus comentarios al editor |