PERIODISMO-IRAQ: Un reportaje que quedó incompleto Por Sanjay SuriLONDRES, 7 jul (IPS) - El periodista iraquí Alaa
Hassan, colaborador de IPS (Inter Press Service),
no llegó a ver la publicación del último artículo
para el cual trabajaba. El reportaje quedó
atrapado, como muchas veces sucede, en esa tierra
de nadie ubicada entre lo que un corresponsal
prepara y lo que el editor quiere.
Los dos no siempre convergen, y a veces ni
siquiera llegan a un interés común, sobre
todo cuando el corresponsal informa desde un
lugar en el que apenas poner un pie fuera de su
casa implica correr riesgo de muerte, y en el que
el acceso a la información "oficial" está por lo general bloqueado.
Nuestros corresponsales en Iraq ya no pueden
identificar qué es "oficial" entre las versiones
aportadas por una cuestionada fuerza de ocupación
y un gobierno incierto con su propio historial de escuadrones de la muerte.
Ninguna escuela de periodismo en el mundo
enseña cómo conseguir una noticia en Iraq.
Y sin embargo, cada artículo desde es país tiene que
cumplir con una serie de criterios muy particulares.
Y es por eso que la mesa de edición de IPS
exigió más al artículo que preparaba el
corresponsal Aaron Glantz junto a Alaa, quien
contribuía en la obtención de información sobre
Iraq, y quien murió ametrallado el miércoles 28 de junio cuando dejaba su casa en Bagdad.
El artículo que nunca se publicó se refería a
las personas desplazadas de áreas chiitas y
también sunitas en el marco de la violencia
sectaria. Fue quizás ese mismo tipo de violencia que se llevó la vida de Alaa.
No era un periodista de carrera, pero allí
justamente residía su valor. Era el hombre
siempre alerta, conocedor del lugar, y un
excelente compañero de Aaron, quien ha informado
desde Iraq para IPS durante los últimos tres años.
Aaron, con su larga experiencia periodística
y extenso conocimiento sobre Iraq, le dio
instrucciones a Alaa sobre cómo obtener
información para que pudiera ser sus ojos y oídos
cuando él no se encontrara en territorio iraquí.
El equipo funcionó de maravilla, como el de
los demás periodistas que informan desde ese país para IPS.
El corresponsal extranjero con buenas fuentes
es algo raro hoy en Iraq. Los periodistas de
agencias internacionales que trabajan allí
difícilmente salen de la "zona verde" de Bagdad,
donde están los jefes de las fuerzas de ocupación y los líderes del gobierno.
Si se obtienen noticias es gracias a iniciativas periodísticas de equipo que salen de los viejos moldes.
Es admirable la información que pudo reunir
Alaa durante su breve colaboración con IPS.
Gracias a él, nos enteramos de las protestas
contra el gobernador de la meridional ciudad de
Basora, Mohammed al-Waili, a través de fuentes
como el presidente del sindicato de trabajadores
petroleros de esa localidad, As'aad Kareem.
¿Cuántos proveedores de información están al
tanto de la existencia de este tipo de grupos y más aun en condiciones de contactar a uno?
Gracias al equipo de Aaron y Alaa oímos de
Fadil El Sharaa, portavoz del clérigo chiita
Moqtada Sadr, quien aportó una nueva perspectiva sobre la violencia en Basora.
"Lo que ocurrió en Basora fue que el
representante del ayatolá chiita Al Sistani habló
de corrupción cometida por el gobernador y su
administración, lo que motivó que el gobernador
responsabilizara a los religiosos de la violencia
en la ciudad y de la división de la población",
reveló entonces El Sharaa a IPS.
Este tipo de reportaje mostró las diferencias
existentes dentro mismo de la sociedad iraquí e
incluyó detalles locales sobre la verdadera situación en ese país.
Ya que vivía cerca de dos bases militares
estadounidenses, Alaa sabía todo sobre la
violencia perpetrada por los soldados de las
fuerzas de ocupación. Su capacidad para hablar
con los residentes nos dio una visión que nunca
pueden aportar las estadísticas.
En otro de sus informes, Alaa habló con el
abogado Nezar Al Samarai para darnos más detalles
de la masacre cometida por las fuerzas de
ocupación en la occidental localidad de Haditha.
"Nosotros calificamos este tipos de tragedias
de 'normales', porque suceden una y otra vez, no
porque la población iraquí las acepte. Ya han
ocurrido muchas veces y no hubo reacciones de
parte del gobierno de Estados Unidos para
detenerlas. Por eso, las personas dirán que es
algo normal", dijo Al Samarai en aquella oportunidad.
Alaa fue capaz de darnos una mayor
comprensión de lo que podría significar el
asesinato de Abu Musab al-Zarqawi, el jordano que
lideró la red Al Qaeda en Iraq.
El Sharaa, el portavoz del clérigo Muqtada
Sadr, dijo entonces: "Después de esto, el
terrorismo se verá reducido. Los terroristas saben
cuál es su futuro, y su futuro es ser asesinados
igual que Zarqawi. El terrorismo terminará y
nosotros tendremos un Iraq sin dictadura, sin problemas y con estabilidad".
Entonces Aaron nos trajo también la visión de
Mathona al-Dari, portavoz del grupo chiita Asociación de Eruditos Musulmanes.
"El tema no es la muerte de Zarqawi. No está
relacionado con una persona. Es que las fuerzas
de ocupación quieren destruir toda resistencia,
sea de grupos armados o políticos. Su asesinato
tuvo el propósito de ocultar el hecho de que la
ocupación no está destinada a ayudar al pueblo iraquí", dijo Al Dari a IPS.
Pero las citas por sí solas no hacen un
artículo, y menos cuando se trata de Iraq. Alaa
nos transmitió el sentimiento en las calles y las
conversaciones entre los propios habitantes.
Junto a Aaron nos trajo la voz del pueblo iraquí,
así como su sufrimiento, quizás como ningún otro equipo de prensa en ese país.
La noticia sobre la masacre en Haditha fue
divulgada primero por la revista estadounidense
Time. Pero Alaa hizo informes sobre muchas
"Hadithas" ignoradas, yendo a lugares y
accediendo a información vedada para la mayoría
de los corresponsales internacionales.
Alaa se convirtió en el periodista más eficaz
de Iraq para no ser un periodista en el sentido
usual. Esto nos hace pensar cuánto bien le habría
hecho al periodismo si hubiera podido seguir
adelante con lo que acababa de comenzar.
(FIN/2006) Envíe sus comentarios al editor |